La pesca, un caladero de puestos de trabajo, capea el temporal coronavírico

La pesca, un caladero de puestos de trabajo, capea el temporal coronavírico

Pese a las pérdidas del 30% de sus ingresos medios el sector pesquero español, líder de la Unión Europea, capea el temporal del covid-19 entre ERTES cuando no disponen de mascarillas y protección para garantizar la salud de sus empleados y los bajos precios, pero no deja de ser un caladero de puestos de trabajo en el mar

María Santos
Madrid | 30 abril, 2020

Tiempo de lectura: 7 min



El sector pesquero español, el primero de la Unión Europea con una cultura gastronomía española en la que el pescado tiene un papel destacado, afronta el Día del Trabajador entre Expedientes de Regulación Temporal de Empleo en las flotas que no pueden afrontar las medidas de seguridad a bordo que impone la pandemia y turnos infinitos sin posibilidad de relevos en las flotas de larga distancia por la falta de tests.

La flota da empleo directo a 31.473 trabajadores, España representa el 20,66% del empleo pesquero de la UE, que suma un total de 152.331 personas.

El número de trabajadores también viene recortándose a instancias de la Política Pesquera Común (PPC): los 35.669 hombres y mujeres del mar que ocupaban el sector pesquero en España en 2012 se habían reducido a 31.473 en diciembre de 2018.

La igualdad de oportunidades se abre camino, aunque muy lentamente, en el sector pesquero en general, pero sigue siendo un mínimo apunte en las tripulaciones de las flotas españolas.

La política europea y española, así como los armadores, se enfocan y trabajan para facilitar la inserción de las mujeres y adaptar los barcos. En la actualidad, las mujeres suponen el 17,28% de los trabajadores inscritos en el Régimen Especial del Mar (REM).

Caladero de puestos de trabajo en el mar

La escasez de tripulantes era antes de la llegada de la pandemia del nuevo coronavirus el problema más grave al que se enfrenta la flota pesquera española. Si no se encuentran soluciones a corto y medio plazo, habrá muchos barcos que tendrán que amarrar.

La Confederación Española de Pesca (CEPESCA) ha puesto en marcha un Plan Estratégico en el ámbito social con el fin de atraer al sector pesquero, por un lado, al talento español y, por otro, facilitar la contratación de extranjeros.

Para fomentar la contratación de tripulantes españoles, se están desarrollando varias iniciativas: en primer lugar, se está negociando un acuerdo marco con los sindicatos para garantizar las mejores condiciones sociolaborales a los trabajadores, en línea con el Convenio 188 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En segundo lugar, se está promoviendo la implantación de la Formación Profesional Dual (FPD) en la pesca, llegando a acuerdos con las escuelas náutico-pesqueras y las Comunidades Autónomas (CC. AA.).

En tercer lugar y, con el objetivo de mejorar la comunicación con los alumnos y las escuelas, se están organizando jornadas de puertas abiertas en los puertos pesqueros y en los barcos, así como visitas de armadores y patrones a las escuelas. Por último, se ha impulsado la modificación del Real Decreto que regula las atribuciones de los titulados.

Más del 50% del sector pesquero español y casi el 100% de la distribución siguen activos para garantizar el abastecimiento de pescado a la población

El impacto de la pandemia del nuevo coronavirus en el sector pesquero ha afectado no solo a las condiciones laborales de los tripulantes, tanto en las flotas de altura y gran distancia como de bajura, así como en la economía de las empresas que ven mermados sus ingresos medios en un 30% por el desplome de precios que ha ocasionado el cierre del canal de hostelería y restauración.

El Decreto de Estado de Alarma reconoció desde el principio a la pesca como una actividad esencial proveedora de alimentos, y generó dudas en las empresas armadoras acerca de la posibilidad de acogerse a expedientes de regulación temporal de empleo por el amarre de la flota ante la necesidad de inmovilizar los barcos por las dificultades de garantizar las distancias de segurdad y las nuevas medidas de seguridad en el trabajo.

En este sentido, y ante la petición del sector pesquero,el Gobierno dio luz verde para que los armadores del caladero nacional puedan acogerse a la aplicación de un ERTE por causas de fuerza mayor dadas las características de los buques que operan en este caladero y que, en numerosas ocasiones, no pueden asegurar el cumplimiento de las normas de prevención y de distancias mínimas contempladas en el RD 463/2020 del pasado 14 de marzo.

El sector pesquero, representado por la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) y la Confederación Española de Pesca (CEPESCA), han recabado la información de las distintas flotas, cofradías, mercados y minoristas, y concluyen que la mayoría de empresas y trabajadores están operativos, aunque la actividad sea menor tanto en el mar como en tierra.

La pérdida de ventas que ocasiona el cierre total del canal HORECA, así como de los colegios y universidades, no puede ser absorbida por el incremento de las compras domésticas.

El secretario general de la Confederación Nacional Pesca (Cepesca), Javier Garat, ha explicaddo a El Ágora que al inicio del estado de alarma “tuvo un impacto importante con muchos barcos parados en bajura, sobre todo en el Mediterráneo (60-70% de buques parados) con presentación de ERTEs”.

Poco a poco la flota se ha ido reincorporando a la actividad. “La perspectiva a corto y medio va a depender del plan de desconfinamiento, en particular de cómo evolucione el sector HORECA y el turismo”, añade Garat que afirma que también influirá el impacto de la recesión que se está produciendo.

“Para nosotros es clave el consumo de pescados y mariscos. Cuanto antes vuelva a la normalidad el consumo, mejor será nuestra evolución. Las nuevas pautas de seguridad laboral, en nuestro sector, no deberían tener mucho impacto. La actividad en los barcos es cómo es y es difícil cambiarl”a.

En el caladero nacional, sigue operativa gran parte de la flota del Cantábrico y día a día aumentan los barcos que salen a pescar en el Mediterráneo y en el Golfo de Cádiz. En Canarias, donde operan bajo un régimen comercial distinto, los pescadores tienen acuerdos con los comercializadores y salen a pescar bajo demanda.

La principal preocupación en todas estas flotas se sigue centrando en las medidas de protección, ya que resulta imposible mantener la distancia de seguridad entre los tripulantes.

Hasta el momento, según informa la FNCP, se han provisto de mascarillas de manera privada, gracias a donaciones y al trabajo de muchas mujeres de distintas localidades que las están cosiendo. Las organizaciones pesqueras siguen demandando equipos de protección individual y mascarillas a los ayuntamientos y gobiernos autonómicos y central para garantizar la seguridad frente al virus en los barcos y en las lonjas.

En cuanto a la pesca de altura, se mantienen operativas las flotas de Gran Sol –unos 70 buques con 2.150 tripulantes y 10.750 puestos directos e indirectos–, que siguen pescando merluza, gallo y rape con normalidad, al igual que la flota congeladora de larga distancia, incluidos los marisqueros de Huelva que pescan en varios países africanos, a los que les preocupa el hundimiento de los precios y la cantidad de marisco que se está acumulando en los congeladores.

También opera con normalidad la flota de palangre de superficie, que pesca en Atlántico, Pacífico e Índico, pero también con una gran preocupación por el precio tan bajo del pez espada y tiburones; la flota de arrastre congeladora, aunque también está sufriendo la bajada del precio, sigue pescando con normalidad. La flota atunera congeladora, que sufre igualmente una caída de precios provocada por el retorno de las exportaciones de lomos de atún chinos al mercado español, continúa pescando. En cambio, la flota cañera que pesca en Senegal sigue parada.

También en altura el principal problema viene de la mano de las medidas de seguridad, imprescindible para los necesarios relevos de las tripulaciones. Los barcos evitan en lo posible acudir a puerto para evitar contagios y, cuando lo hacen, descargan con medidas extraordinarias de seguridad para evitar el contacto con otras personas. En este caso, el suministro de test de detección es prioritario.

La distribución de pescado a tiendas minoristas y mercados se mantiene prácticamente de la manera habitual. Sigue creciendo la venta online y los encargos por WhatsApp y por teléfono, lo que ha disparado el reparto a domicilio. Por término medio, puede decirse que las ventas físicas en tienda representan el 20% frente al 80% de las entregas a domicilio.

Respecto a los pescados frescos más habituales de consumo doméstico (merluza, rape, gallo, lubina, caballa, pescadilla, dorada y salmón), puede decirse que los precios en primera venta y en las pescaderías tradicionales de las distintas comunidades autónomas se van estabilizando a la par que lo hace la demanda.

El sector pesquero en cifras

Grandes cifras de la pesca en España. FUENTE: CEPESCA

La flota española, que a finales del año pasado disponía de 8.972 buques pesqueros y 31.473 empleos directos, capturó en 2018 un total de 922.564 toneladas de pescados y mariscos (940.633 en 2017), lo que le otorga el primer lugar de la Unión Europea, tanto en volumen como en valor.

En 2018, las exportaciones de pescado –que, además del pescado fresco incluyen el congelado y las conservas y preparados de pescado– crecieron un 4,29% en valor, alcanzando los 4.344 millones de euros, y un 1,49% en volumen, hasta las 1.216.734 Tm.

Las importaciones, por su parte, aumentaron también un 2,49% en valor respecto a 2017, superando los 7.332 millones de euros, pero disminuyeron en volumen un 0,60% con un total de 1.773.048 toneladas.

Así, el saldo de la balanza comercial sigue siendo negativo, aunque lo que resulta preocupante es la caída del consumo doméstico de pescado que bajó un 4,5% en 2018 respecto al año anterior.

El balance de la flota arroja un total de 4.359 barcos pesqueros menos en los últimos 12 años

El sector pesquero español ha experimentado un continuo ajuste desde la entrada de España en la UE en 1986, con una reducción paulatina tanto del número de barcos –de 13.331 en 2006 a 8.972- según datos del Censo de Flota Pesquera Operativa a 31 de diciembre de cada año hasta 2018, como del arqueo y potencia en los distintos caladeros y en todas las artes.

Solo entre diciembre de 2016 y diciembre del año pasado el número de buques pesqueros se ha reducido en 327 unidades. Y solo en el último año se han producido 174 desguaces, dejando el cómputo nacional en 8.972 barcos. La flota se ha reducido en todas las artes.

Así, los 1.594 arrastreros de 2006 son ahora 922 (672 menos). Los buques cerqueros han bajado de 803 a 579; los palangreros de 534 a 371 (consideramos también aquí los atuneros cañeros); los que utilizan artes menores, artes fijas y redes de enmalle han pasado de 10.400 a 7.100 buques.


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