Guía para recoger setas de manera sostenible y responsable

Guía para recoger setas de manera sostenible y responsable

Guía para recoger setas de manera sostenible y responsable

Otoño es sinónimo de setas. Tras los meses de verano, las primeras lluvias de septiembre y una temperatura idónea en los bosques y montes, empieza a proliferar en los suelos de toda la península una gran variedad micológica para deleite de muchos


Marta Carrión
Madrid | 10 octubre, 2019

Tiempo de lectura: 5 min



El micoturismo se ha convertido en una tendencia en auge que tiene cada vez más adeptos. Una afición al aire libre que ayuda a poner en valor a la naturaleza, los bosques y sus recursos. España tiene una gran riqueza de especies fúngicas, alrededor de unas 1.500 especies conocidas según el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, lo que lo convierte en uno de los países más especializados.

A pesar de tener muchas ventajas y atractivos, sin ningún tipo de control, el turismo micológico puede provocar verdaderos estragos en el medio ambiente. Para poder recolectar setas de forma responsable y sin dañar el ecosistema, no solo hacen falta ropa cómoda, botas y una cesta, sino que es preciso tener en cuenta una serie de advertencias. Desde San Sebastián, Juan Francisco Lago, Presidente del Club Deportivo Loiolatarra y socio-fundador de la sección de Micología del mismo, desvela a El Ágora los consejos más importantes:

  • Respetar el bosque

El aspecto principal que debe tener en cuenta el recolector de setas es el respeto por el medio ambiente. Las setas y los hongos crecen en la naturaleza y es nuestra responsabilidad cuidar de ella, respetar las especies vegetales y animales y no alterar el bosque. Es importante que a la hora de buscar las setas las respetemos, “sean buenas o malas, porque tienen su función dentro de la cadena trófica de la naturaleza”, afirma Lago. Además, es responsabilidad de cada uno no dejar residuos en el campo e incluso retirar los que encontremos y no pisar las zonas con setas ya que la compactación contra el suelo afecta considerablemente a la ventilación del terreno.

  • Cestas de mimbre

La cesta de mimbre tiene un papel fundamental en el turismo micológico. Al tener agujeros, las esporas de las setas se dispersan por el suelo donde podrán volver a nacer de nuevo. Además, el uso de bolsa de plástico podría crear una atmósfera cerrada que desarrolle algunos compuestos tóxicos aunque se traten de especies comestibles, “una seta buena dentro de una bolsa de plástico, se puede convertir en mala”, advierte el experto.

Exposición de micología del Club Deportivo Loiolatarra
Exposición de micología del Club Deportivo Loiolatarra
  • Corte correcto

La forma correcta no es cortarla, sino “arrancarla haciendo palanca desde la base extrayendo toda la seta”, explica el micólogo, “por dos razones: para la identificación de la seta -al cortar la seta dejamos restos del carpóforo y no podemos hacer una buena identificación de esa especie- y porque dejas una herida en la seta por cual pueden entrar otros patógenos y hacer enfermar el micelio del hongo y que se estropee”. Es importante que tras la extracción, tapemos el agujero donde estaba la seta con la misma tierra para proteger el micelio. Tampoco debemos levantar el mantillo que protege el bosque, o levantar y rastrear el suelo.

  • Ejemplares maduros

Es importante respetar las setas más pequeñas hasta que produzcan esporas que garanticen una repoblación. La seta es un recurso natural y agotable, por lo que es importante hacerlo de forma responsable y dejar que cumplan su ciclo biológico.  “Si se recogen setas que no están maduras o que no han expulsado aún las esporas, podemos llegar a estropear setales”, explica Lago. Es el caso de “los perretxicos, la seta de primavera, que la recogen muy pequeñita, que aún no ha madurado, entonces no salen las esporas y no vuelven. Pero el hongo está debajo y si lo arrancas bien y no estropeas el micelio, seguirán saliendo”.

  • Recolectar solo setas comestibles

La Península Ibérica es uno de los países con más variedad micológica, existen alrededor de 1.500 especies en España. Las más conocidas son los níscalos, los boletus edulis o las trompetillas. Es fundamental discernir entre todas las especies e identificarlas correctamente. Evita coger alguna seta frente a cualquier duda, podría provocar una intoxicación muy grave. Según Lago, “la única manera de diferenciar una venenosa de una comestible es conociendo todas las peculiaridades de la seta, ver de qué color son las esporas, ver las láminas, el olor, el sabor”.

  • Conocer la zona

Al tratarse de un recurso natural muy limitado, hay que respetar las zonas protegidas y reguladas para recolectores locales y empleados del sector para los que es su principal ingreso económico. Infórmate sobre permisos y cantidades permitidas en el lugar donde hagas la recolección. Además, es importante no recolectar en zonas cercanas a industrias, carreteras o basureros. “Hay que poner normas porque los bosques se llenarían de gente que van a sacarse un sustento y no les importa ni el medio ambiente ni la naturaleza”, argumenta.

 

 

Importancia de los hongos

Los hongos son una parte imprescindible para la sostenibilidad de la naturaleza. Si se retiran de forma incontrolada e irresponsable la supervivencia de los árboles y otras especies estaría en peligro. Los hongos tienen un efecto directo sobre la salud de los bosques.

Alrededor del 80% de las plantas vasculares dependen de las setas para resistir a inclemencias como la sequía o la falta de nutrientes. En el caso de los árboles, mientras las setas absorben agua y nutrientes como el fósforo y el nitrógeno que segregan las raíces y transforman los minerales del suelo en alimento para ellos, estos reciben carbohidratos que provienen de la fotosíntesis que por sí solos no pueden sintetizar.

La mayoría de los hongos se alimentan de sustancia orgánica muerta, por lo que juegan un papel importante en el ecosistema al eliminar la hojarasca y materia muerta del suelo, manteniendo la fertilidad de los mismos. Junto con las bacterias, los hongos están involucrados en el reciclaje de los montes. “Los árboles que están microlizados por setas son más potentes que otros árboles que no lo están. Lo mismo pasa con la hierba, donde ves corros de hierba de diferentes colores, que les llaman corros de brujas, siempre suele haber micelio de hongos y salen las hierbas más fuertes”, explica Lago.

 

Las setas y el cambio climático

Los hongos son organismos muy sensibles al cambio climático y, sobre todo, al estrés hídrico. Las setas necesitan mucha agua, humedad y temperaturas suaves para desarrollarse y precisamente el quinquenio 2015-2019, según la Organización Meteorológica Mundial, ha sido el más cálido registrado hasta ahora.

Pese a que las setas siempre se han caracterizado por tener una buena adaptación de las condiciones meteorológicas, las estaciones están cambiando completamente, y por consiguiente, la localización geográfica de las especies fúngicas. Los veranos cada vez duran más y los inviernos son más tardíos, lo que no solo afecta a las setas, sino a toda la vegetación.



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