Siete relatos de agua para el segundo fin de semana de cuarentena

Siete relatos de agua para el segundo fin de semana de cuarentena

Siete relatos de agua para el segundo fin de semana de cuarentena

Desde El Ágora, repasamos una serie de películas biográficas, de acción y documentales protagonizadas por el agua y la naturaleza para que no te aburras ni un momento este segundo fin de semana de cuarentena


Milagros Martín-Lunas
Madrid | 27 marzo, 2020

Tiempo de lectura: 4 min



Segundo fin de semana de cuarentena. Las calles continúan vacías, las terrazas desiertas, los museos cerrados… El país, acostumbrado al bullicio, a la jarana, a la vida entre bulevares y rondas, entre cañas, zuritos y culines de sidra, entre tapas y pintxos, vive una pesadilla distópica en forma de cuarentena propia de cualquier historia de ciencia ficción.

Hoy, las ciudades laten de dentro afuera. Mientras en la calle estremece el sonido del silencio, las casas y los balcones cobran vida. Alternamos con los vecinos de galerías y ventanales, bailamos juntos, aplaudimos al unísono, pero el día tiene 24 horas y en este confinamiento, en cierto modo privilegiado, hiperconectados con el exterior, el fin de semana sigue siendo un momento para el ocio. En tiempo de silencio la cultura alimenta el alma.

Historias basadas en hechos reales, documentales, dibujos animados, clásicos de toda la vida… El agua y el medio ambiente también cuentan con su espacio en la oferta cultural. Entre el catálogo de Netflix destaca Waterschool, un documental que narra la historia de seis jóvenes que viven a la orilla de seis de los principales ríos del mundo (Amazonas, Mississippi, Danubio, Nilo, Ganges y Yangtsé). Se trata de una apuesta que pretende concienciar a niños y adolescentes sobre la escasez de agua dulce.

La historia real de William, que diseñó un molino para solucionar la hambruna en su pueblo, se puede ver en Netflix.

Otra semblanza de superación es la que relata El niño que domó el viento (Netflix). Dirigida por Chiwetel Ejiofor y basada en un hecho real, la película brota como una bocanada de aire puro en un país en el que la hambruna coexiste con la corrupción gubernamental y el cambio climático. “Lo intenté y lo hice”. Ese fue el lema del joven William, un chico que para salvar a su pueblo de la hambruna se inspiró en un libro de ciencias para construir una turbina de viento con la que fue capaz de regar los cultivos de su comunidad.

Hacia rutas salvajes, el libro de Jon Krakauer que describe el pulso entre Christopher Johnson McCandles y la implacable naturaleza, cautivó de tal manera a Sean Penn que, en 1997, el actor se puso por cuarta vez detrás de la cámara para dirigir la biografía de este joven cuya obsesión le llevó a buscar una misteriosa e insólita comunión con la naturaleza. Desde el principio, el espectador intuye que el éxodo del protagonista no posee billete de vuelta. A pesar de todo, Sean Penn consigue que el público se identifique con este heredero de Kerouac, gracias a la interpretación de Emile Hirsch, los poemas de Byron y la banda sonora de Eddie Vedder. La película se puede ver a través de Rakuten.

Otro clásico, también basado en un hecho real, aunque en esta ocasión en cierto modo ficcionado, es El Gran Azul, uno de los mayores éxitos del cine francés que consagró a nivel mundial a su director, Luc Besson. Se trata de una película de culto que narra la vida de Jacques Mayol, el hombre delfín que desde niño mostró un talento especial: la capacidad de bucear y bajar hasta profundidades insospechadas. Su rivalidad con Enzo le arrastró hasta un insólito universo de soledad. Majol, el de verdad, batió records de profundidad en apnea (60 metros en 1966, 100 metros en 1976 y 105 metros en 1985). El gran azul (Movistar) invita a la tranquilidad y a la serenidad gracias a sus maravillosas escenas submarinas y una banda sonora absolutamente prodigiosa que firma Éric Serra.

Jean Reno y Jean-Marc Barr protagonizan la increíble historia de ‘El Gran Azul’.

Los aficionados a las películas de superhéroes tienen una cita con Aquaman en Movistar. ¿Qué decir de este blockbuster? Cine de palomitas y acción muy oportuno para pasar el rato en estos días de encierro. James Wan dirige la historia del altlante (o medio atlante) que habla con los peces. Los críticos, muy dados a dar castigar sin piedad este típo de películas, no dejaron títere con cabeza en su estreno. Pero Aquaman no engaña a nadie, da absolutamente lo que promete. No se trata de una cinta sesuda, estamos ante una película de acción, grandes efectos especiales y una guión simple cuyo final es absolutamente previsible. Ahora bien, el entretenimiento está asegurado. Siempre y cuando no pidamos más que un par de horas de evasión.

Si se trata de buscar ofertas sesudas, también las hay. En el archivo de RTVE y dentro del espacio La noche temática, destaca el documental titulado Los señores del agua. Un exhaustivo trabajo que pulula alrededor del “oro azul”, el recurso más codiciado del planeta. Con la escasez de agua, la demanda se dispara y el suministro disminuye. Para salvar a la humanidad, el mundo de las finanzas quiere imponer su revolución: aumentar el precio del agua y crear mercados como el del petróleo. Ojo, que el documental estará disponible en la web de RTVE hasta el 5 de abril.

Para terminar, sin salir de RTVE, los amantes del arte pueden sobrevolar por la vida de Joaquín Sorolla gracias al documental Los viajes de la luz. Dirigido por Sonia Tercero, fue seleccionado como finalista en la categoría de documentales biográficos del Festival de cine y televisión de Nueva York en 2018.

‘Verano’, obra realizada por el pintor valenciano Joaquín Sorolla en 1904.

El pintor naturalista, tras superar las críticas de los intelectuales españoles, recibió el reconocimiento de la crítica internacional en la Exposición Universal de París (1900). Tras el éxito, Huntington le encargó la decoración de la Hispanic Society of America de Nueva York, institución para la que ideó su monumental proyecto Visión de España. Sorolla dedicó ocho años a la búsqueda de localizaciones de escenarios naturales en España, pintó innumerables bocetos y catorce paneles de grandes dimensiones.

De hecho, se volcó de tal manera en la apuesta que su salud se resintió y tres meses después de terminar el trabajo sufrió un derrame cerebral, falleció en 1923 sin ver su colección expuesta en la sede de la Hispanic Society of America.



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