Un homenaje sonoro a la fascinante isla de Tabarca

Un homenaje sonoro a la fascinante isla de Tabarca

Un homenaje sonoro a la fascinante isla de Tabarca

El Museo Aguas de Alicante acoge una exposición sonora de Aurora Domínguez dedicada a la isla de Tabarca, que rescata los sonidos humanos y naturales de este territorio mediterráneo. La muestra trae el mar y sus gentes a un entorno expositivo inmersivo como son los antiguos pozos de Garrigós, excavados en el seno pétreo de la montaña que domina la ciudad levantina


Pedro Cáceres
Madrid | 10 junio, 2022

Tiempo de lectura: 7 min



Un escenario excepcional, para una obra singular sobre un territorio insular fascinante. Esta es la propuesta que ofrece desde la semana pasada el Museo de Aguas de Alicante, que monta la exposición Un Invierno en Tabarca, una propuesta sonora de Aurora Domínguez Mata dentro de su III Ciclo de Arte y Medioambiente.

Espacio, propuesta y elemento narrado. Tres factores que hacen necesaria esta visita.

Empezando por la ubicación de la muestra, los pozos de Garrigós, excavados hace siglos bajo la roca de la montaña alicantina para captar el agua de lluvia y distribuirla después, son un útero de piedra donde cualquier propuesta expositiva deja al espectador enfrentado a sí mismo y el objeto. Sin duda, uno de los puntos fuertes del Museo de Aguas de Alicante es haber recuperado este espacio para el uso ciudadano y las muestras artísticas.

Si continuamos con el elemento retratado, hablaremos de la isla de Tabarca, un islote situado apenas a 11 millas náuticas de la costa y donde convergen elementos humanos, naturales e históricos de primer orden. Desde el punto de vista biológico, es una de las primeras reservas marino-pesqueras de España, donde décadas de gestión sostenible han permitido al Mediterráneo recuperar la exuberancia de la que es capaz, permitiendo además todo tipo de usos y beneficios. Desde el  punto de vista humano, una de las escasísimas islas cercanas a nuestra costa donde se asienta una población continua en el tiempo, en este caso, 56 habitantes censados que han participado en la elaboración de la muestra.

«Tabarca era una garita marina que protegía el litoral frente a ataques berberiscos y que fue reforzada por Carlos III»

Si miramos desde el lado histórico-cultural, Tabarca es un contrafuerte avanzado de la costa, una garita marina que protegía el litoral frente a ataques berberiscos y donde el rey Carlos III, en el siglo XVIII, dejó una impronta de estrategia, arquitectura y racionalismo urbano que aún perduran. Dotó a la isla de infraestructuras, sentido urbanístico, impulso arquitectónico y guarnición humana, como hizo en otros lugares de la España indómita del tiempo que le tocó regir.

La isla de Tabarca, en la costa Alicantina FOTO . | lunamarina
La isla de Tabarca, en la costa Alicantina FOTO . | lunamarina

“Los pozos de Garrigós son un útero de piedra donde cualquier propuesta expositiva deja al espectador enfrentado a sí mismo y el objeto”

Y si terminamos con la propuesta artística, que es la fundamental en el asunto que nos ocupa, tendremos que valorar la atrevida y sugerente apuesta de la multidisciplinar Aurora Domínguez Mata, que ha decidido retratar este lugar tan especial, pleno de valores visuales y propuestas tangibles, por medio del sonido, un sentido incorpóreo, pero dotado como pocos del valor de la sugerencia y la evocación.

Se trata de una apuesta inspiradora y valiente: ¿Cómo retratar lo que es fácil tocar y apreciar y trae impactos inmediatos de sal y de tierra, por medio de lo más intangible … el sonido. Precisamente, la autora explica a El Ágora que elegir el retrato sonoro fue una opción premeditada para estimular la interiorización en el espectador. «Vivimos en una época de predominio audiovisual; con el móvil en la mano es fácil grabar imágenes y vídeos. Todo ello genera respuestas inmediatas, mientras que el sonido es más abierto a la sugerencia y lo póetico», afirma.

Según ella, “toda esta propuesta sonora logra crear el espacio, sin necesidad de ocuparlo; este acontece como una representación mental, y el espectador se ve inmerso en un mapa de imágenes mentales que construirá a partir del sonido de las piezas”, afirma.

Una isla contada en sonidos

De cierta manera, la obra de Aurora Domínguez recuerda e interpela a la reciente intervención de la escultora Cristina Iglesias en la isla de Santa Clara en San Sebastián.

Ambas son incursiones artísticas que usan islas como elemento esencial. Si la internacionalmente premiada Iglesias propone una intervención material y espacial en una isla real, excavando un faro para que el mar aflore en mitad de su esencialidad insular, Domínguez hace algo etéreo y que dialoga especularmente con Iglesias. La retratista sonora de Tabarca lleva los sonidos inaprensibles de la isla mediterránea al corazón más profundo, pétreo y tangible de la costa, los pozos de Garrigós. Y lo hace de la mano del puñado de isleños de Tabarca, uniendo país, paisaje y paisanaje. Hasta capta una variación del valenciano que sólo se escucha allí, junto al rumor de las pardelas, las gaviotas y los paíños, ocupantes mayoritarios de la isla.

“Introducir los sonidos de la isla Tabarca bajo la poderosa roca de la montaña de Santa Bárbara es ya, por sí misma, toda una propuesta de valor”

“Mi propuesta para el Museo de Aguas tiene como objetivo principal la conservación de la memoria colectiva y del patrimonio sonoro de la isla de Tabarca, además de ser una invitación a tomar conciencia sobre lo sustentable y lo sostenible”, afirma Domínguez.

Imagen de la exposición 'Un Invierno en Tabarca', de Aurora Domínguez en el Museo de las Aguas de Alicante.
Imagen de la exposición ‘Un Invierno en Tabarca’, de Aurora Domínguez en el Museo de las Aguas de Alicante.

Para la autora, ha sido fundamental poder conocer y trabajar con los habitantes de la isla, cuya forma de vivir es excepcional en nuestro país. Naturalmente que hay islas habitadas en España, pero estas son grandes y tienen miles o cientos de miles de habitantes. «En Tabarca hay 55 personas censadas, pero solo pasan todo el año en ella un total de 20. Son todas además mayores de 65 años. Su estilo de vida, en un lugar tan pequeño, se parece casi a habitar en un barco de piedra anclado en el mar«, con un legado histórico y cultura milenario ligado al Mediterráneo, dice Aurora Domínguez a nuestro diario.

Con la implicación de los habitantes de Tabarca, la autora ha identificado los sonidos más representativos de la isla: desde el dialecto a los sonidos de la cocción del caldero sobre soporte de barro, entre otros muchos, una forma alternativa de captar la esencia de un lugar singular.

Abierta hasta septiembre de 2022

La exposición Un Invierno en Tabarca, de Aurora Domínguez Mata forma parte del III Ciclo de Arte y Medioambiente organizado por Aguas de Alicante. La muestra  permanecerá abierta al público hasta el 2 de septiembre de 2022.

Inaugurado en 2009 para transmitir la influencia del agua en la historia de la ciudad, el Museo de Aguas de Alicante se ha convertido en un espacio cultural de referencia para acoger otros proyectos abiertos a la ciudadanía e impulsados por la compañía mixta de gestión del ciclo integral del agua, en colaboración con diferentes organizaciones e instituciones

Un guiño a Chopin y George Sand

La innovadora propuesta de Aurora Domínguez Mata ha generado un archivo sonoro que registra la vida en la isla y va acompañado de tres piezas musicales, que se pueden escuchar en las distintas salas del espacio expositivo. Con ello, pretende la creadora “conservar la memoria colectiva y el patrimonio sonoro del espacio natural y humano de Tabarca”.

Los audios comprenden grabaciones de campo de la isla desde todos sus enfoques: geográficos, meteorológicos, etnológicos, demográficos, marinos, ornitológicos, morfológicos y económicos. Por su parte, las piezas de carácter poético son metáforas sensoriales denominadas amanecer, mediodía y ocaso, y su objetivo es “permitir al receptor percibir el tiempo y el espacio desde la conciencia y a través de la escucha”.

El montaje sonoro cuenta también con partes musicales interpretadas a teclado solo. Es un pista oculta para captar una de las claves de la obra: la exposición lleva por título Un Invierno en Tabarca, que es un homenaje al libro Un invierno en Mallorca, que George Sand escribió en el siglo XIX cuando se retiró a Baleares junto al compositor Frédéric Chopin, explica Aurora Domínguez. El guiño a Sand y a Chopin va por tanto en el título y en el acompañamiento de piano del montaje.

La creadora Aurora Domínguez, durante la presentación de su instalación 'Un invierno en Tabarca', en el Museo de Aguas de Alicante.
La creadora Aurora Domínguez, durante la presentación de su instalación ‘Un invierno en Tabarca’, en el Museo de Aguas de Alicante.

“Aurora Domínguez ha contado con los habitantes de la Tabarca para identificar sus sonidos más representativos”

“Con esta novedosa propuesta, queremos ofrecer al visitante una doble visión de cuestiones de actualidad medioambiental y su respuesta artística como forma de concienciación colectiva” afirma por su parte Martín Sanz, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Aguas de Alicante.

En su opinión, Un invierno en Tabarca es “una muestra de gran proyección, acorde al bagaje, talento y experiencia de Aurora Domínguez«, además del marco perfecto para la conmemoración de una efeméride como el Día Mundial del Medio Ambiente el 5 de junio”, ya que la inauguración tuvo lugar con motivo de esa celebración internacional.

Conciencia ambiental

El trasfondo de Un invierno en Tabarca es la invitación a una reflexión que haga tomar conciencia sobre la importancia de lo sustentable y lo sostenible. «Lo sustentable, en cuanto a la importancia del correcto uso de los recursos actuales de la isla: preservar, proteger y conservar los recursos naturales con los que cuenta para asegurar un bienestar futuro. Lo sostenible, reivindicado en el proyecto como un ejercicio de concienciación, invitando a mirar la isla con otros ojos y enseñando nuevos modelos de interacción con la misma: escuchar sus sonidos, disfrutar de la naturaleza autóctona de la misma o descubrir esas palabras del dialecto valenciano que sólo son propias de estos habitantes ya en vías de extinción», explica la autora.

Este invierno en Tabarca, isla tan Mediterránea, y expuesto en un Museo de las Aguas, casi tendría obligadamente que haberse ilustrado en azul, dejándonos llevar por las sinestesias. Sin embargo, el material promocional y los carteles de la exposición están elaborados en un tono ladrillo, un cálido rojo-anaranjado. ¿Por qué? Aurora Domínguez nos lo explica: «Ese color es el de los amaneceres y atardeceres en la isla, que son espectaculares y tienen una potencia cromática; son además, un momento del día importante en Tabarca».

Efectivamente, algo así como el encender y apagar la luz en una balsa de piedra donde cada día del año 20 personas habitan sobre el Mediterráneo.

La obra de Aurora Domínguez Mata

Licenciada en Filosofía y Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, estudió también Arquitectura en la Technische Universität de Berlín y fue miembro del colectivo Plastique-fantastique y Popticum, ambos de Berlín.

Su práctica artística se centra en acciones, intervenciones públicas, vídeo, instalaciones y fotografía. Ha sido profesora de proyectos y comunicación en el IED Madrid en la Escuela Superior de Diseño.

Actualmente, desarrolla un proyecto de concienciación sobre el patrimonio arquitectónico de Alicante a través de su proyecto Lecciones Inesperadas un Paseo por Alacant, que consiste en una serie de conversaciones con expertos en el ámbito de la cultura vinculados a Alicante para poner en valor la ciudad.



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