Festival Flora: ¿Cómo hacer más sostenible el mundo floral?

Tallos cortados, purpurina y plástico: ¿Cómo hacer más sostenible el mundo floral?

Tallos cortados, purpurina y plástico: ¿Cómo hacer más sostenible el mundo floral?

A propósito de la reciente edición del Festival Flora, en Córdoba, y con los buenos augurios para este arte hecho con flores, se impone la pregunta por el cuidado ambiental, en un presente necesitado de belleza, entre la inflación y la crisis climática


Analía Iglesias
Madrid | 11 noviembre, 2022

Tiempo de lectura: 5 min



No solo el combustible y los cereales se han puesto caros; también las flores registraron un aumento del 30% en la última celebración de Todos los Santos, con respecto a los precios del mes de noviembre del año anterior.

Las flores que, lejos de ser únicamente el tributo para los seres queridos, fueron objeto de exposiciones y ferias internacionales, hoy se están convirtiendo en el material de un formato artístico contemporáneo que convoca a escultores y diseñadores de instalaciones que exceden largamente las expectativas de un público acostumbrado a un cuidado jardín, al bonito diseño de un ramo o al bouquet. De ahí la pregunta por la sostenibilidad del arte floral, del que recientemente hemos tenido noticias desde Córdoba, gracias a la quinta edición del Festival Flora.

La creadora Kokon, a la derecha, durante el montaje de su instalación en el Festival Flora de Córdoba de 2022. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora
La creadora Kokon, a la derecha, durante el montaje de su instalación en el Festival Flora de Córdoba de 2022. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora

Con la ganadora del certamen, la arquitecta zamorana María Eugenia Diego –de nombre artístico Kokon–, hablábamos hace algunas semanas acerca de sus esfuerzos para hacer más sostenible una obra hecha de material vegetal. Comentaba Diego que prefería encargar flores y plantas a las granjas más cercanas, en lugar de importarlas, que no utilizaba esponjas de material plástico para mantener la humedad de los tallos cortados y que, en la medida de lo posible, elegía materiales rústicos (y secos), tal como lo hizo esta vez con el esparto, que domina el espacio de su premiada obra Ovidio, en el patio del Palacio de Orive.

El segundo premio de Flora –según la votación del jurado integrado por Álvaro Perdices, Ángela Molina Climent y Julius Vaernes Iversen– se concedió a El camino a través del camino de Cordero Atelier, que lidera Sara Uriarte. En este caso, la instalación, emplazada en el patio del Palacio de Viana, estaba hecha de flores, plantas y hongos, como allium, anigozanthos, musgo bola, brunia, crisantemo, musgo finlandés, limonium, micelio, nerine, Ozothamnus diosmifolius y musgo zilvermos. Para los artistas, el micelio (una estructura de los hongos de aspecto similar al de una raíz) “regenera la vida y permite que el ecosistema viva eternamente”.

Instalación de la artista Kokon, ganadora del Festival Flora 2022 celebrado en Córdoba. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora
Instalación de la artista Kokon, ganadora del Festival Flora 2022 celebrado en Córdoba. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora

«El esparto dominaba el espacio de la instalación ‘Ovidio’ de Kokon, ganadora de la quinta edición de Flora»

A Uriarte no le cabe duda de que los creadores deben sensibilizar acerca del poderío de la vida, hecho de frágiles vidas individuales pero con la potencia imbatible del colectivo; en este caso, el ecosistema que, a través de interconexiones, traza el ciclo completo de la existencia en la naturaleza.

Para la artista, esta obra concebida a partir de la inoculación de la paja con esporas de setas y la espera a que aparezcan las mutaciones dio lugar a la representación de un “paisaje del futuro, que seguirá vivo, aunque la especie humana ya no esté”. Lo que “crece y muta” nos acerca el sustrato, por lo que “traer biomateriales es una responsabilidad”, aclara. Finalmente, resume: “Este ecosistema es una metáfora de la vida en sociedad”.

Esparragueras con o sin plateado acrílico

Sin duda, desde el arte floral también se divulga el valor de la conservación. De hecho, una performance o una instalación también pueden difundir un mensaje sobre la necesidad de usar materiales menos contaminantes o de reducir la generación de residuos. De esto nos hablaba, un tiempo atrás, el botánico Carlos Magdalena, a propósito de su negativa a utilizar tinturas y aerosoles industriales, provenientes del petróleo, para pintar flores y decorar hojas. Por el contrario, Magdalena se mostraba convencido de que las plantas nunca necesitan purpurina, puesto que son bellas en su estado natural.

Aspecto de la propuesta de Cordero Atelier para el Festival Flora 2022 de Córdoba. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora
Aspecto de la propuesta de Cordero Atelier para el Festival Flora 2022 de Córdoba. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora

De ahí nuestra pregunta a la estrella norteamericana Maurice Harris, también presente en la última edición de Flora. Harris, histriónico y locuaz, aseguraba que con su instalación Una perspectiva de color había querido representar el espectro de la luz. Para ello, varias guirnaldas de esparragueras pintadas de colores se entrelazaban en el patio del museo Arqueológico de Córdoba.

Sara Uriarte, de Cordero Atelier, concibió su obra, donde predominan los hongos y el musgo, como un “paisaje del futuro, que seguirá vivo, aunque la especie humana ya no esté”

Harris (@bloomandplume en Instagram, con casi 290.000 seguidores) nos respondía, sin embargo, que él cree que la sostenibilidad es algo mucho más grande que lo que él puede alcanzar como creador y que, por tanto, no creía que acciones como evitar los materiales plásticos (o artificiales) tuvieran alguna repercusión en las cifras globales de contaminación. Por el contrario, advierte, su misión consiste elevar la estatura del arte floral y así rendir un homenaje a su abuela.

Obra de Yuji Kobayashi participante en el Festival Flora 2022 de Córboda. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora
Obra de Yuji Kobayashi participante en el Festival Flora 2022 de Córboda. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora

Raíces que se mantienen hidratadas

El artista japonés Yuji Kobayashi –que, en el Festival Flora presentó una escultura de flores y follaje natural, llamada Círculo de vida– asegura que para él la sostenibilidad es un asunto relevante. El diseñador, quien trabajó en el Patio de los Naranjos de la mezquita de Córdoba, afirma que procura trabajar con macetas y, de ser imposible, intenta elegir flores y plantas con raíces para volver a plantarlas al desmontar sus instalaciones. En este último caso, existen unas pequeñas vasijas (o tubos de diversos materiales nobles) con un sistema de agua que las hidrata, para mantener las flores vivas por más tiempo.

Yuji Kobayashi, izquierda, trabajando durante el Festival Flora de Córdoba en 2022. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora
Yuji Kobayashi, izquierda, trabajando durante el Festival Flora de Córdoba en 2022. | FOTO: Laura M. Lombardía/ Festival Flora

A continuación, pues, le preguntamos a la directora del Festival Flora, María Van den Eynde, por la sostenibilidad de este arte, dentro de una industria en alza como es la floricultura, y nos responde que, desde la organización, siempre se les pide a los artistas que “trabajen con material lo más sostenible posible”. Justamente, dice, la temática de este año, que fue La metamorfosis, “invita a prestar atención, para ser más sostenibles”.

Por lo demás, la gestora cultural asegura que intentan no tirar nada y, en su lugar, reciclar, desde las estructuras de metal (que van a escuelas de teatro y asociaciones) hasta el material vegetal, con el que, al finalizar el festival, se construyen nuevas instalaciones, de la mano del colectivo de artistas españoles Flor Motion, en el Paseo de la Victoria de Córdoba. Este colectivo, agrega, “trabaja con asociaciones barriales y personas en riesgo de exclusión, montan equipos, hacen talleres y crean arte efímero”.

Concluye Van den Eynde: “Queremos que Flora sea un proyecto de ciudad y que las flores permanezcan en los hogares de Córdoba, como hemos visto que sucede con las espigas de trigo y la lavanda seca que se repartieron hace varias ediciones y que todavía están decorando casas”.

En fin, flores para un proyecto de ciudad sostenible.



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