'Seaspiracy', un polémico documental sobre pesca con luces y sombras

‘Seaspiracy’, un polémico documental sobre pesca con luces y sombras

‘Seaspiracy’, un polémico documental sobre pesca con luces y sombras

El nuevo documental de Kip Andersen estrenado en Netflix destapa y enumera sin tapujos las malas prácticas del sector pesquero sobre un agua marina cada vez más dañada, pero va a veces demasiado lejos en su denuncia y cae en la simplificación


Alejandro Fernández
Valencia | 30 abril, 2021


En una de las escenas más impactantes de Seaspiracy: la pesca insostenible, una cadena de hasta 337 ballenas aparece varada en una playa de la costa de la Patagonia chilena. El conductor del documental, mientras enumera en una batería de noticias escalofriantes, se detiene en un caso concreto: una ballena embarazada muerta con 30 kilos de plásticos en su estómago.

Precisamente el exceso de plástico arrojado al océano y el maltrato animal son dos de los pilares que sostienen Seaspiracy, trabajo documental producido por Kip Andersen. Andersen, ya popular en Netflix por ‘Cowspiracy’ y ‘What the Health’, se une al director Ali Tabrizi, voz del documental para, en menos de 90 minutos, denunciar las malas prácticas de la industria pesquera. Tal y como reflexiona la voz en off en una escena que muestra una multitudinaria caza de ballenas en las Islas Feroe, “la sostenibilidad significa que algo puede continuar para siempre sin importar el sufrimiento que cause. Empecé a preguntarme si la sostenibilidad es el objetivo adecuado para el cuidado del océano”.

Seaspiracy
Cartel promocional del documental ‘Seaspiracy’. | Netflix

El océano es para los creadores de este documental el gran contenedor que absorbe buena parte de las emisiones humanas. Si la prestigiosa bióloga marina Sylvia Earle predice durante una escena que “a mediados de siglo, si seguimos pescando a este ritmo, se acabará la pesca comercial porque no habrá peces que pescar”, no oculta tampoco que la pérdida de diversidad de la fauna marina tendrá repercusiones fatales en nuestra capacidad de absorción de CO2. “Estos animales, hasta los más pequeños, capturan carbono cuando se hunden hacia lo más profundo del óceano, el océano es un gran sumidero de carbono”.

En otro orden, también las redes de pesca, que forman alrededor del 46% del plástico subyacente en el entorno marino, suponen una amenaza para la salud medioambiental. Frente a esta invasión de desperdicios, la alternativa que presenta Tabrizi es dejar de consumir pescado para reducir o extinguir la pesca en alta mar. Pero precisamente este es uno de los primeros puntos en el que el espectador se da cuenta de la tendencia a la simplificación del director, sobre todo a la hora de buscar soluciones. Es más, las modalidades de pesca sostenible, que durante siglos han desarrollado y mantenido pueblos enteros y que ahora son punto central de la política europea, no entran siquiera en su radar.

Una “conspiración” marina

Paradójicamente, este tono abrasivo y clandestino del documental ha sido uno de los factores principales que lo han situado entre lo más visto de Netlix y casa a la perfección con la publicidad de conspiración marina que acompaña a la producción. El director británico de 27 años graba desde el anonimato y, en varias ocasiones, desde la cámara oculta, por lo que se repiten las escenas de personas pidiendo que no graben, que no cuenten, que no se sepa.

Gracias a esta técnica se consiguen sin embargo varios de los grandes momentos de Seaspiracy. Como cuando un marinero entrevistado en un lugar secreto del sur de Tailandia revela las condiciones de trabajo a las que se enfrentan los tripulantes. “En alta mar, el capitán era otra persona. Nos pegaba con una barra de hierro cuando no estaba contento y nos amenazaba con un arma. […] Si hay algún problema, son capaces de tirarte por la borda. Pueden decirle a las autoridades que estabas enfermo y te caíste al mar”.

Seaspiracy
Un gran Tiburón Blanco emerge de las aguas del Pacífico. | Martin Prochazkacz

Por otro lado, el tiburón aparece como uno de los grandes perjudicados por la pesca masiva. Las redes que despliegan las embarcaciones pesqueras, a menudo de una extensión considerable, atrapan a tiburones de gran envergadura. Para cuando los van a devolver al océano, muchos han muerto. Esta conducta se agrava si tenemos en cuenta que el tiburón es el animal que se encuentra en la cima de la cadena trófica marina. Durante el largometraje, el confundador de la organización conservacionista Oceans Asia, Gary Stokes, posiciona al tiburón como el nivel 1 de la fauna marina, básico para su conservación.

“Se comen a los animales enfermos y heridos del nivel 2 y así nivelan el ecosistema”, afirma el británico. Si se extingue el nivel 1, el nivel 2 se comería al nivel 3 y se extinguiría porque no tendría nada que comer. “Y así sucesivamente hasta la extinción de los diferentes organismos que pueblan el fondo marino”, observa Stokes.

Polémica en redes

Apelando a divulgadores científicos de referencia como David Attenborough, Jacques Cousteau o la propia Sylvia Earle -presente en las entrevistas-, Ali Tabrizi ha armado un polémico documental que ha creado revuelo en redes sociales. Desde el cuatro veces ganador del Tour de Francia Chris Froome animando a verlo hasta las reticencias de la científica Christina Hicks, que aparece en el documental y expresó su malestar en Twitter por la mala imagen que proyecta Seaspiracy sobre la industria pesquera. En concreto, Hicks tuiteó que “es desconcertante descubrir un cameo tuyo en una película que critica una industria que amas y a la que has dedicado tu carrera profesional”.

Por ejemplo, una de las malas praxis que ataca la producción es la credibilidad de los certificados Dolphin Safe y Marine Stewardship Council (MSC), que garantizan que el pescado ha sido pescado sin matar delfines. El director adjunto del Proyecto Internacional de Mamíferos Marinos (IMMP en sus siglas en inglés), Mark Palmer, afirma durante la grabación que “el número de delfines que se mata es muy bajo”. En respuesta, la ONG ha publicado un comunicado en el que acusa al documental de “afirmar falsamente” que el programa Dolphin Safe es una conspiración para beneficiar a la industria pesquera mundial. También un portavoz de Marine Stewardship Council ha lamentado la imagen que ofrece la película de la ONG conservacionista. Sin ir más lejos, MSC alega que muchos de los problemas que denuncia Tabrizi son los mismos que llevaron a la creación de MSC.

LOS ANIMALES REGRESAN. Tortugas marinas, delfines o tiburones de arrecife son algunas de las especies amenazadas que han sido avistadas en las últimas semanas en las costas de Tailandia. Hasta hace no mucho, estos animales evitaban las zonas de tránsito de los barcos para viajeros, ahora vacías de turistas por la COVID-19. Incluso, algunos guardas marinos grabaron a una veintena de crías de tiburón de punta negra, una especie diezmada en las costas tailandesas, merodeando en una popular playa del Parque Natural de Similan, una de las mayores joyas turísticas del país | Foto: EFE / Marine National Park Operation Center Trang
Un ejemplar de delfín salta del agua.

En la misma dirección se posicionan las críticas que cuestionan uno de los datos más llamativos que arroja Seaspiracy: no habrá especies marinas en el océano en 2048. El dato pertenece a un estudio que fue publicado en 2006 y que, tal y como recoge The Guardian, fue rectificado en 2009 por la organización de la que forma parte Boris Worm, el investigador que la firmó.

Sin embargo, más allá de sus conclusiones concretas, la gran virtud de Seaspiracy es su capacidad de llegar a mucha gente que apenas conoce nada sobre los problemas de nuestros océanos. Como observa uno de los entrevistados, “la gente tiene miedo de que haya tiburones en el mar pero debería tener miedo de que no haya tiburones en el mar”.



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