'Con el agua al cuello', intriga en los turbios canales de Venecia - EL ÁGORA DIARIO

‘Con el agua al cuello’, intriga en los turbios canales de Venecia

‘Con el agua al cuello’, intriga en los turbios canales de Venecia

Los casos que investiga el detective de ficción Guido Brunetti siguen nutriendo la serie de intrigas que firma Donna Leon, autora de novelas policíacas que acaba de publicar Con el agua al cuello, siempre con los canales de la ciudad italiana como coprotagonistas de sus tramas

 


Con el agua al cuello

Con el agua al cuello

Autor/es: Donna Leon

Editorial: Seix Barral

Ciudad/Año de publicación: Madrid 2020

Páginas: 352

Precio: 18,50 euros


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“Un trueno retumbó, y ambos se protegieron los oídos con las manos. Era el motor de la grúa del barco. Unas mandíbulas negras de metal se alzaban en el centro de la cubierta con el cuello torcido y la boca cerrada, descansando (…) Sin decir nada, acabaron de cruzar el puente y observaron el silencio mientras la grúa elevaba sus mandíbulas de acero apretadas desde la cubierta y las dirigía hacia el agua. Entonces las abrió y, de pronto, se convirtieron en unas espantosas fauces negras de dientes serrados que poco a poco se hundieron bajo la superficie y desaparecieron (…) Cuando emergió sobre la superficie aceitosa, Brunetti vio que entre los dientes colgaban pedazos de plástico, goma y metal: parecía un rottweiler muy grande comiendo de un cuenco de espaguetis. El largo brazo sostuvo las fauces en el aire mientras una cascada de agua caía al canal”, se lee en el primer capítulo de Con el agua al cuello, el último libro de Donna Leon, que acaba de ser publicado en España por la editorial Seix Barral.

El escenario de las andanzas de su incansable comisario Guido Brunetti siempre es Venecia, el agua abundante (pero turbia) y los pasadizos sobre sus canales. El lodo y los desperdicios que enturbian las aguas venecianas le permiten a esta prolífica escritora norteamericana de novela policíaca montar esta nueva trama de ficción que pone el foco en los encargados de la depuración, los responsables municipales y sus negocios. Con el agua al cuello. Negocia con la vida y obtendrás la muerte es el título número 29 de la serie policial del comisario Brunetti, que comenzó con Muerte en la Fenice, de 1992.

Esta vez, la que le da el chivatazo a Brunetti es una joven mujer gravemente enferma que acaba de perder a su marido, Vittorio Fadalto, en un trágico incidente de tráfico, del que se resiste a creer que fue accidental: “Ellos le mataron”, alcanza a decirle. La única pista que tiene el comisario para seguir es que Fadalto ha recibido una cuantiosa suma de dinero aparentemente ilegal. Tirar del hilo de los vertidos y los sobornos lo llevará a dar con una aceitada red de empleados de la empresa encargada de la gestión del agua.

Sin concesión a la violencia

La autora de bestsellers escribe todas sus novelas desde el estricto (y personal) código deontológico de no permitir que las víctimas mueran en primer plano. Para crear suspense, Leon no necesita regodearse en la información macabra de la escena del crimen. Lo explicaba, meses atrás, en una entrevista de prensa, a su paso por Madrid: “Sé que vivo de los asesinatos, pero normalmente las víctimas mueren fuera de escena. Eso me viene de la Poética de Aristóteles. En las tragedias griegas la muerte la comunica un mensajero al que escuchamos. Pero no lo vemos. Es mi sistema”.

En lugar de violencia, los amantes de la intriga y los que se aficionen a ella –en estos días de incertidumbres y confinamiento– gozarán de unas cinematográficas escenas venecianas, plenas de detalles, que invitan a jugar a los detectives. Donna Leon, que nació en New Jersey en 1942, vive en Venecia desde 1981 y conoce cada palmo de la ciudad, y los matices del tiempo, la temperatura y la luz de la ciudad en las distintas estaciones. De ahí la puntillosa descripción de paisajes y la escrupulosa localización de cada ponte (puente) y cada riva (orilla) por los que hace cruzar a los protagonistas.

En esta saga hay reflexiones sobre las consecuencias que la contaminación de nuestras ciudades tiene sobre la salud pública, las que se integran al clima póstumo de una época ingrata con el entorno. En lo literario, seguramente Leon, como cualquier  autor que pase por allí, evoquen aquella otra amenaza, la de la epidemia de cólera que llegaba a la ciudad hace algo más de un siglo, según la Muerte en Venecia de Thomas Mann.

Implacable con los depredadores

Aunque la autora de En el nombre del hijo reniegue de dar mensajes morales y asegure que prefiere dejar hablar a su comisario porque ella es extranjera en Italia y no puede inmiscuirse en la política de otros países, alguna vez ha bromeado con que unos cocodrilos en los canales resolverían drásticamente el grave problema del turismo masivo en Venecia. La gentrificación urbana y la destrucción ligada a la sobrecarga de visitantes (algo que se agrava en el caso de las ciudades portuarias en las que atracan gigantescos cruceros) son asuntos que desde hace años están presentes en su obra.

Leon abona la tradición de ficción de grandes narradores italianos como Leonardo Sciascia, que abrazó el género negro con buenas artes, a la vez que denunciaba las conductas non-sanctas de las mafias y las instituciones. En el caso de la autora neoyorquina, no parece haber personajes reconocibles en sus libros, pero sí prácticas públicas y privadas a las que los ciudadanos se han ido acostumbrando y cuyas implicaciones quedan claramente de manifiesto en sus novelas, sobre todo, en lo que afectan al medio ambiente.

Ella no va en góndola en Venecia, por lo que se salvaría de las fauces de los imaginarios cocodrilos y también de las mandíbulas de las grúas que drenan los lodos de los canales. Desde hace unos años, Donna Leon ha elegido, además, ausentarse de la ciudad inundada durante los meses de temporada alta, para evitarse malasangres. Y un último dato curioso sobre algo que mantiene a rajatabla: no quiere que sus libros se traduzcan al italiano, para poder seguir siendo una ciudadana anónima en Venecia.


Analía Iglesias
Madrid | 27 marzo, 2020

Tiempo de lectura: 4 min


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