Siete lugares para disfrutar el otoño en España - EL ÁGORA DIARIO

Siete lugares para disfrutar el otoño en España

Siete lugares para disfrutar el otoño en España

A finales de septiembre el verano se agota y el otoño tiñe los árboles, una ocasión perfecta para pasear por la naturaleza y admirar nuestros bosques. Estos son los mejores lugares para disfrutar de la estación en la península


Fernanda Caballero
Madrid | 24 septiembre, 2021


El otoño anuncia su llegada cuando las hojas de los árboles se tornan amarillas, naranjas, rojas y cafés. La bajada de las temperaturas provocan que los árboles caducos pierdan su follaje en preparación para el invierno, pero en el proceso esas hojas se pintan. Este ciclo natural hace de algunos parques y bosques un absoluto deleite visual. En distintos lugares del mundo existe la tradición de disfrutar el otoño como una actividad turística; en Canadá por ejemplo, lo llaman leaf peeping (asomarse a ver las hojas en español). En Japón incluso hay una palabra: momjigari. El significado del término nipón es “cazar las hojas rojas” y en la región de Hokaido es tradición ir a disfrutar el espectáculo natural en compañía.

En España no tenemos una palabra o frase para denominar el deleite otoñal, pero varios sitios a lo largo de la península resultan perfectos para ello. La fórmula para encontrar los parajes perfectos no solo depende de la mezcla de ejemplares arbóreos caducos y perennes, pues también la presencia del agua es necesaria. Esto se debe a que las hojas de los árboles caducos tienden a tornarse de colores más impresionantes cuando tienen un riego óptimo y constante a lo largo del año. Aquí algunas sugerencias para que a partir de finales de septiembre se encuentre la belleza del follaje multicolor:

Selva de Irati, Navarra

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Selva de Irati, Navarra.

El enclave natural en el Pirineo navarro es el paraíso para los amantes del otoño. Las especies perennes y caducas de árboles se intercalan para regalar paisajes mágicos. La Selva de Irati es comparable a la Selva Negra de Alemania debido al abundante número de abetos y hayas. Existen numerosos senderos para disfrutar del espectáculo y encuadrar la paleta otoñal junto al río Irati. Las casi 17.000 hectáreas de bosque virgen albergan tres reservas naturales: Mendilatz, Truistibartea y Lizardoia.

Montseny, Cataluña

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Vista aérea del bosque de Montseny en otoño.

El embalse de Santa Fe en el municipio catalán de Fogars de Montclús está repleto de hayedos que tiñen las faldas de la montaña Montseny. Como muchos pantanos en España, Montseny resulta un paraje digno de visitar a lo largo de todo el año. Sin embargo, las numerosas rieras que alimentan el embalse proveen el ecosistema perfecto para que el otoño sea espectacular. El pantáno que está a tan solo 60 kilómetros de Barcelona ofrece un sendero de no demasiada dificultad, pero con postales otoñales inolvidables. Los numerosos ejemplares de castaños regalan hojas de colores y castañas para recolectar.

Bosque de Muniellos, Asturias

Reserva de la biosfera de Muniellos, Asturias.

Las 2.695 hectáreas de reserva natural en el corazón de Asturias es el mayor robledal de España. La presencia de esta especie es una de las razones por las que el colorido espectáculo en otoño resulta digno de presenciar. Los robles que se encuentran en Muniellos han sido históricamente de mucha importancia para España, su madera fue usada para construir los barcos de la infame Gran Armada de Felipe II. En 1973 la tala se prohibió y desde 2001 es una reserva de la biósfera. Muniellos es una de las 48 zonas en España con el título que otorga la Unesco.

Hoces del Río Duratón, Castilla La Mancha

Los meandros son un icono del Parque Natural Hoces del Río Duratón.

El Parque Natural de las Hoces del río Duratón está en el noreste de Segovia a dos horas en coche de Madrid. El río que ondula flanqueado por un cañón ofrece espectaculares vistas todo el año, pero en otoño los colores tiñen las laderas de una forma mágica. Los olmos, arces y pinos abundan por lo que la paleta otoñal adorna el lugar donde se encuentra la mayor población en Europa de buitres leonados. La presencia de estas aves es una de las razones por las que este enclave está protegido desde 1989.  En el parque también se pueden visitar la ermita de San Frutos y el conjunto arquitectónico de Sepúlveda.

Hayedo de Otzarreta, País Vasco

Otoño en el bosque Otzarreta, en el parque natural de Gorbea, Vizcaya.

Ubicado en el parque natural de Gorbeia en la zona vizcaína del mismo, es un espacio natural lleno de hayas y robles. Los árboles crecen sobre una superficie rocosa que resulta atractiva para los amantes de la naturaleza y la geología. La flora crece a las orillas del río Zubizabala que serpentea y provee del agua necesaria para todas las especies. El abundante cauce del río es una de las razones por las cuáles las hojas se pintan de colores espectaculares. Las ramas y raíces de los árboles entretejen un paraje adornado de musgo y setas que parece sacado de un cuento de hadas.

Devesa da Rogueira, Galicia

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Devesa de Rogueira, en Os Ancares, Lugo (Galicia).

En la sierra de O Courel en Lugo las empinadas laderas están cubiertas de una flora que ofrece un espectáculo otoñal único. Su peculiar variante en altitudes da como resultado que a lo largo del sendero que recorre 3 kilómetros cuadrados de bosque se pueda observar distinta vegetación. En la parte más baja los ejemplares propios de la flora mediterránea, pero al incrementar la altitud los fresnos, hayas y abedules hacen acto de presencia con su paleta de ocres y amarillos. En el paraje además de riachuelos se pueden encontrar cuevas, grutas e incluso una laguna glaciar llamada Lucenza.

Faedo de Ciñera, León

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Hayedo de Ciñera, León (España) conocido como Faedo, declarado bosque mejor conservado de España en 2007.

El enclave leonés se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera de los Argüellos a 40 kilómetros de la ciudad de León. El sitio está repleto de hayas centenarias y rodea los restos de una mina a cielo abierto. El contraste entre las hojas de los árboles, el musgo y las setas que tapizan las raíces regalan un encuadre mágico. Esa magia incluso se traduce en las numerosas leyendas sobre hadas y brujas que supuestamente habitan en este bosque. El ocre de las hojas, el intenso verde del musgo y la cristalina agua del arroyo Villar ofrecen postales otoñales por doquier. En el Faedo de Ciñera también se puede encontrar un ejemplar de haya que tiene más de 500 años al que los locales llaman cariñosamente Fagus.



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