La ruta de las cascadas de Covaleda, una maravilla natural

La ruta de las cascadas de Covaleda, una maravilla natural

Tras más de un año de pandemia, hasta el espíritu más urbanita está experimentando un ansia de naturaleza. Por eso, esta semana desde El Ágora os animamos a visitar un enclave natural rodeado de vegetación, fauna y mucha agua: las Cascadas de Covaleda


Soria, la ciudad de Castilla y León a orillas del río Duero, ha sido y seguirá siendo lugar de inspiración de poetas y escritores. Su paisajes, sus gentes y sus aguas se han inmortalizado en innumerables obras como Campos de Castilla, de Antonio Machado, uno de los escritores que mejor han retratado la meseta castellana. Y entre sus numerosos pueblos destaca Covaleda, una localidad pinariega enclavada al norte de la provincia, a los pies del Pico Urbión. Se trata de un pueblo soriano de apenas 1.500 habitantes escondido entre densos pinares ya que convive con el que ya han bautizado como el mayor pinar de Europa.

“Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas”

Cascada del Río Ojeda en Covaleda | Foto: @murph_oficial
Cascada del Río Ojeda en Covaleda, Soria | Foto: @murph_oficial

Uno de los reclamos turísticos más importantes con los que cuenta Covaleda es su impresionante entorno natural, una infinidad de rutas que se adentran entre pinos, lagunas y manantiales, y es que Covaleda es sinónimo de agua y naturaleza. Por este motivo, desde El Ágora os mostramos uno de sus mayores atractivos: la Ruta de las Cascadas.

Covaleda: derroche de agua y bosques

Se trata de una excursión sencilla y para toda la familia que nos permitirá disfrutar de un bonito recorrido senderista perfectamente señalizado por la zona de Urbión.

Iniciamos la marcha saliendo desde la Plaza Mayor de Covaleda en dirección Soria por la carretera tomando la desviación existente a la altura del Puente Soria, datado en el siglo XVII y declarado Bien de Interés Cultural. Seguimos por un camino con unas marcas claras de color blanco y verde que transcurre entre prados que señalizan la ruta y que nos conducirán a las protagonistas de la jornada: las cascadas.

Cascada de la Mina del Médico en Covaleda, Soria | Foto: @Soriaestademoda

La ruta comienza en ascenso e intercalando bosques de robles, pinos silvestres, acebos y hayas. Poco a poco el sendero va ganando altura y mientras disfrutamos de los pródigos paisajes que adornan la zona, característicos de la montaña mediterránea ibérica, nos encontramos muy rápido la Cascada Río la Ojeda, la Cascada de La Chorrera y la Cascada del Paso Peñoncito. Un trío de cascadas de poca altura, pero de gran belleza.

Tras cruzar una pasarela de madera y subir por unos escalones que alivian la fuerte pendiente, llegamos a la Fuente El Pico (1559 m). Una vez en el camino forestal continuamos por la pista de la izquierda camino hacia el Refugio de Bocalprado en busca de la cascada de la Mina del Médico. Siguiendo por la pista a la izquierda nos encontraremos el Horno de Pez Acebuchar, los restos de un horno que antiguamente se utilizaba para creación de la ‘pez’ o ‘brea’, un producto negro y viscoso que se empleaba para impermeabilizar las maderas de los barcos y las botas de vino o curar algunas enfermedades de la piel del ganado.

Puente Soria en Covaleda, Soria

Continuando por la pista encontraremos una bifurcación que nos indica hacia la Cascada de la Mina del Médico, cuyo nombre proviene porque el médico de Covaleda acudía a ese lugar para buscar hierbas para sus remedios naturales. Su acceso está libre de resbalones al conseguir hacer un escalonado de madera en sintonía con la naturaleza.

Y finalmente de vuelta al pueblo, nos desviamos a la izquierda hacia la última de las cascadas antes de llegar de nuevo al Puente Soria: la Cascada de Arroyo Lechoso.

Una sencilla ruta que funde la gran belleza de los saltos de agua a la de sus hermosos bosques. No te olvides de que te encuentras en un entorno natural y que las malas prácticas pueden tener consecuencias negativas en el ecosistema, pero sobre todo, disfruta de un lugar tan mágico y observa en silencio la caída del agua, cuyo sonido es roto solo por el cantar de los pájaros, una auténtica maravilla natural.



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