El árbol de la escuela, un cuento de naturaleza universal

El árbol de la escuela, un cuento de naturaleza universal

El árbol de la escuela, un cuento de naturaleza universal

La escritura de naturaleza, una tradición en el mundo literario anglosajón, tiene entre nosotros a exponentes como Antonio Sandoval, que acaba de ver publicado en chino su álbum ilustrado infantil “El árbol de la escuela”. El éxito editorial de este relato, traducido también al portugués y el italiano, muestra el alcance universal de mensajes como el cuidado de las pequeñas cosas y la relación entre la infancia y la naturaleza


Analía Iglesias | Especial para El Ágora
Madrid | 18 diciembre, 2020

Tiempo de lectura: 5 min



Pedro repara en el árbol delgaducho que le corta el paso, mientras corre por el patio de su nuevo colegio. Lo esquiva con cuidado cuando sale al recreo y un día le acaricia el tronco; entonces ve que al árbol le brota una hoja nueva. De esta anécdota que Antonio Sandoval recreó a partir de la vivencia que le relató su hijo al volver de sus primeros días de clase, en infantil, surgió un cuento que narra el ciclo de la vida en la naturaleza y de cómo las personas más inocentes son capaces de maravillarse frente a ella.

El libro infantil El árbol de la escuela que, en 2016, publicó la editorial Kalandraka, con textos del propio Sandoval e ilustraciones de Emilio Urberuaga, ya va por la cuarta edición en español y acaba de editarse en chino, para el gran mercado asiático, tras haber salido en euskera, gallego, catalán, portugués e italiano.

El hijo de Sandoval tiene 11 años y ya no llega a casa con las hojitas secas que se le desprenden al árbol del colegio, pero su cuento seguirá su camino a través de varias generaciones, y en muchos idiomas diferentes, porque los niños y niñas de todo el mundo saben regar árboles y, casi intuitivamente, aprenden que ellos crecen gracias a la atención que las personitas como ellas estén dispuestas a prestarles.

A Antonio Sandoval (A Coruña, 1967), que colabora habitualmente en nuestro diario con su sección En el Fondo, no le sorprende que su álbum ilustrado infantil coseche adhesiones en horizontes tan lejanos. Quizá confía en que muchos padres del mundo compartan su práctica familiar de contar un cuento cada noche, a partir de las experiencias que recolectan los niños y niñas durante el día, como esta del “arbolito” que conmovió a su hijo.

¿Es este un buen momento editorial para los cuentos y las novelas gráficas?, le preguntamos. “Todas las épocas son épocas del cuento: somos criaturas cuentacuentos”, responde con la calma gallega que parece venir de la contemplación sostenida de la inmensidad atlántica.

Escribir es maravillarse

Sandoval es un comunicador ambiental y ornitólogo que se formó leyendo a los escritores anglosajones, “que son los que más tradición tienen en esto del ‘nature-writing’”, según comenta.

Menciona, como referencias, las obras de Barry López, Terry Tempest Williams o Robert MacFarlane. Quizá de la literatura de naturaleza de los británicos y norteamericanos le viene esta libertad para echar mano de diversos géneros, tanto en terrenos de la ficción como del ensayo, para abordar los temas que se le van presentando. “En España tenemos la suerte de contar con excelentes editoriales de libros ilustrados”, explica.

“La literatura es la fórmula para contestar preguntas complejas como ¿para qué sirven las aves?”

El naturalista y escritor Antonio Sandoval, en la costa gallega.

¿De qué temas hay que hablar hoy, transitando aún esta pandemia mundial?, le consultamos. “Tenemos que reconciliarnos con la flora y la fauna, como personas y como sociedad. Debemos revisar nuestro comportamiento y tener claro que sin ese sustento de los ecosistemas bien conservados la humanidad no va a salir adelante. Y a los jóvenes, hay que capacitarles para que sepan asombrarse frente a la maravilla de la naturaleza”.

Aves viajeras

El primer libro de Antonio Sandoval fue destinado a un público adulto. Se llamó ¿Para qué sirven las aves?, y fue publicado en 2012. “Tiene un inicio real; estaba observando aves marinas en Galicia y se acerca una familia con dudas sobre los pájaros, hasta que el niño pregunta: ‘¿Para qué sirven las aves?’ Y yo le respondo: ‘Para volar’.

A partir de entonces, empecé a tomar notas y escribí este libro. No hay respuesta corta a la duda de para qué sirven las aves. De hecho, es complejo y la literatura es la fórmula para contestar este tipo de preguntas”, indica.

En este caso, se trata de un ensayo que arranca en Finisterre, en una suerte de “viaje-reflexión” en torno a las aves y “lo que nos suponen y lo que han supuesto en la historia de la humanidad y para la historia del arte”, añade el divulgador. Sobre el libro, Antonio Muñoz Molina dijo que “cuenta las vidas de los pájaros tan animadamente como la historia de la ornitología, y como en el mundo natural todo está conectado con todo, el campo de sus intereses y de sus entusiasmos abarca literalmente el planeta”.

Ilustración de Emilio Urberuaga para el libro "El árbol de la escuela, de Antonio Sandoval.
Ilustración de Emilio Urberuaga para el libro “El árbol de la escuela, de Antonio Sandoval.

¿Cuál es su especie preferida? “Sin duda, el charrán ártico –contesta– que es un pájaro que pasa por las costas de Galicia en otoño. Vienen desde Holanda y la costa británica, y llegan a volar hasta Nueva Zelanda, para regresar en primavera. Me fascina y me llena de preguntas ver estas aves que van a viajar hasta las antípodas del mundo, van a viajar incluso hasta la quinta provincia gallega que es Buenos Aires” (risas).

“Me fascina y me llena de preguntas ver aves como el charrán ártico, que van a viajar hasta las antípodas del mundo, ida y vuelta”

El charrán ártico (Sterna paradisaea) es un ave elegante, de cuerpo blanco y cabeza negra, con un pico color coral, con cola bifurcada. Con apenas 100 gramos de peso migra cada año desde el Polo Norte al Polo Sur, para aprovechar el verano de ambos hemisferios. En esos viajes puede realizar 40.000 kilómetros al año.

Un ejemplar de charrán ártico (‘Sterna paradisaea’). | FOTO: Michal Pesata

Son pájaros longevos, que se alimentan de peces y otros animales marinos, que pescan de norte a sur, en la amplitud del cielo océanico. Sus ojos han visto varios continentes, siempre que allí adonde van la naturaleza esté vestida de primavera o verano. Porque cuando llega el otoño, se hallen donde se hallen, el ciclo de las despedidas vuelve a empezar, como en los patios de los colegios en los que los niños coleccionan las hojas desprendidas de los árboles.



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