Fulu Miziki: 'punk' reciclado y futurista desde África - EL ÁGORA DIARIO

Fulu Miziki: ‘punk’ reciclado y futurista desde África

Fulu Miziki: ‘punk’ reciclado y futurista desde África

Esta semana llega a Madrid desde la República Democrática del Congo el grupo Fulu Miziki, que a través de dos conciertos imprescindibles realizados con instrumentos y vestuario elaborado a partir de objetos reciclados busca concienciar sobre la importancia de preservar y cuidar la naturaleza


El Ágora
Madrid | 10 septiembre, 2021


Fulu Miziki no es una banda de música al uso. Este grupo punk eco-afrofuturista de Kinshasa (República Democrática del Congo) dice venir de un futuro donde los seres humanos se han reconciliado con la madre Tierra y con ellos mismos. Todo, desde su aspecto hasta sus instrumentos, alude a esa utopía terrenal, ya que está concebido como una orquesta hecha con objetos encontrados en la basura y que cambia constantemente de instrumentos para buscar nuevos espacios. Por eso, sus actuaciones y su sonido son únicos: además de confeccionar sus propios instrumentos, trajes y máscaras, sus composiciones respaldan un mensaje panafricano de liberación artística, paz y una mirada severa a la situación ecológica de la República Democrática del Congo y del mundo entero.

La génesis de este colectivo multidisciplinar de artistas se remonta a finales de los 90, cuando Pisko Crane, fundador del colectivo, conceptualizó una orquesta hecha con objetos encontrados en la basura y en la búsqueda constante de nuevos sonidos. Las posibilidades son infinitas: desde guembris construidos a partir de carcasas de ordenador, pasando por baterías de bidones, teclados inventados a partir de madera, muelles y tubos de aluminio, hasta viejas chanclas utilizadas como almohadillas por percusionistas con tubos de plástico, la ética del grupo radica en el respeto a la naturaleza, la celebración de sus dones y la importancia de su preservación a través del ecologismo.

“Los disfraces están hechos de la misma manera que hacemos nuestros instrumentos también, hay casi todo en la basura, puedes encontrar pedazos de camisa, maletas rotas, algunas prendas que la gente ya no usa. Simplemente los tomamos, trabajamos en ellos y comenzamos a armar cada pieza, así es como todos nuestros disfraces no coinciden. Porque cada artista colecciona para sí mismo y confecciona su propio vestuario”, explica Crane en una entrevista para el medio Virtual Womex. De hecho, Fulu Miziki significa literalmente “música de la basura”.

Fulu Miziki
El grupo africano Fulu Miziki. | Zikuke/La Casa Encendida

Ahora, Fulu Miziki, que también está formado por Le Meilleur, DeBoul, La Roche, Padou, Sekelembele, Tche Tche y Vieux Pisko Crane y la artista escénica Aicha Mena Kanieba que se unió en 2016, llega a Madrid en el marco del festival ÍDEM 2021 con dos conciertos y un taller para crear máscaras y vestuario utilizando material desechado. Con este tipo de actividades, el Festival Internacional de Artes Escénicas ÍDEM, que este año celebra su novena edición comisariado por Marisa Lull, quiere establecer un diálogo constante con la realidad contemporánea centrándose fundamentalmente en contenidos sociales y en artistas que reflexionan, denuncian y comparten las inquietudes de nuestro tiempo: en esta edición, el reciclaje, la poética de la edad adulta, el desequilibrio y la adaptación, la vulnerabilidad, la protesta y las nuevas masculinidades han sido los temas donde los artistas han puesto la atención.

En cualquier caso, los dos conciertos del 21 y 22 de septiembre no será la única cita con este grupo africano este otoño. Según apunta DJ Mag, el grupo acaba de anunciar los detalles de su nuevo EP, titulado Ngbaka y que se publicará el 12 de noviembre en Moshi Moshi. En este disco, Fulu Miziki se ha guiado por las texturas y los estilos musicales de la electrónica, alejándose de su sonido tradicional. Este cambio de estilo fue provocado por las restricciones impuestas debido al coronavirus en Kampala, Uganda (su residencia actual). Al tener las salas de ensayo y los espacios públicos cerrados, el colectivo se vio obligado a permanecer en el interior y a realizar experimentos sonoros.



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