El sector agroalimentario recela de la estrategia verde -

El sector agroalimentario recela de la estrategia verde

La Comisión Europea presenta hoy su plan para iniciar la limpieza ambiental del sector agroalimentario. Dos estrategias “Del campo a la mesa” y “Biodiversidad en el horizonte 2030” que pretenden avanzar en el Pacto Verde Europeo a costa de la agroindustria ignorando su papel estratégico durante la pandemia


Reducir la huella ambiental de su industria agrícola y de producción de alimentos, avanzando con su ambiciosa agenda del Acuerdo Verde, para hacer que el bloque sea neutral para el clima a mediados de siglo es el objetivo de las dos estrategias que hoy presenta la Comisión Europea.

La estrategia “Farm to Fork”, “Del campo a la mesa” trazará las formas para que los 27 Estados miembro reduzcan el uso de pesticidas y antibióticos, impulsen la agricultura orgánica, promuevan proteínas de origen vegetal y hagan que todos y que cada uno de los eslabones de la cadena sea más sostenible.

Algo que para los productores agroalimentarios es fruto de las presiones ambientalistas que pretenden hacer la limpieza ambiental de uno de los pilares económicos de la neorealidad post covid y que ignora el papel estratégico que la producción de alimentos tendrá tras la pandemia en el mercado único.

La Comisión propone que se reduzca el uso de abonos en un 20% y el de fitosanitarios en un 50%.

La propuesta de la Comisión se centra en que la agricultura ecológica y la producción de alimentos son uno de los mayores desafíos para las naciones de todo el mundo en la lucha contra el cambio climático, con sistemas alimentarios responsables de hasta el 30% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Contaminan el aire, el suelo y el agua, lo que aumenta la pérdida de biodiversidad.

Al mismo tiempo, los fenómenos meteorológicos extremos vinculados al aumento de las temperaturas socavan la producción agrícola y pesquera.

“Esto no se puede hacer de la noche a la mañana”

El Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas ha reconocido, en una entrevista concedida a la agencia Efeagro, que “esta orientación estratégica hacia una PAC más verde me parece positiva, pero hay que dejar claro dos elementos: que hace falta tiempo para llevarla adelante; esto no se puede hacer de la noche a la mañana porque significa un giro muy importante en la orientación productiva del sector primario, y en segundo lugar implica costes de producción”.

“Por tanto, necesita de una mayor dotación económica por parte de la PAC, como mínimo similar a la del periodo 2014-2020. Si hay nuevos objetivos, si hay nuevos retos, lógicamente tienen que ser financiados para conseguir esa triple sostenibilidad (medioambiental, económica y social)”.

Desde Asaja, afirman que si algo ha puesto de manifiesto la crisis del coronavirus que está afectado a toda Europa es el papel estratégico de la agricultura y el servicio imprescindible que los productores agrarios están prestando a toda la sociedad.

“Sin embargo, la Comisión Europea, ajena a todo y cediendo a las presiones del lobby ecologista, presentan dos Comunicaciones, por el momento propuestas no vinculantes, que suponen un grave e injustificado ataque a la agricultura productiva de la UE”.

La organización agraria explica que en la Comunicación sobre “Biodiversidad en el horizonte 2030” y en la estrategia “De la granja a la mesa” se asesta un duro golpe a la agricultura europea hasta el punto de poner en cuestión la seguridad alimentaria de la Unión, en un momento en el que ha quedado patente el papel primordial y básico del sector agrario para el funcionamiento de la sociedad.

La Comisión plantea la ampliación de la superficie de agricultura ecológica hasta el 25% de la superficie agraria total de la UE para el año 2030

Ambos documentos, preparados por la Comisión antes de que la pandemia llegara a Europa, imponen severas limitaciones al uso de fitosanitarios, fertilizantes y antibióticos, privando a los agricultores de unas herramientas esenciales para garantizar la salud de los animales y los cultivos.

Insisten en que “se trata de una política regresiva que pone en peligro nuestra independencia alimentaria y que es totalmente contraria a la que siguen otras potencias alimentarias mundiales”.

La Comisión plantea la ampliación de la superficie de agricultura ecológica hasta el 25% de la superficie agraria total de la UE para el año 2030, que el 10% de las tierras agrarias se destinen a elementos no productivos; que se reduzca el uso de abonos en un 20% y el de fitosanitarios en un 50%.

También abre la posibilidad de incrementar las zonas incluidas en la Red Natura 2000, con las limitaciones que de ello se derivan para la actividad agrícola y ganadera.

Condicionantes que para el sector constituyen “un auténtico desarme de la agricultura y un cambio de papel para los productores agrarios que se convertirán en meros jardineros de Europa”.

Viabilidad económica en peligro

Por su parte, Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos reclama que se analicen pormenorizadamente las consecuencias antes de implementar cualquier medida que pueda restringir todavía más la viabilidad económica de las explotaciones, dado el panorama de recesión previsible a corto/medio plazo.

Unión de Uniones, pone de manifiesto que los objetivos estipulados para el campo en el Pacto Verde han de ser alcanzables y realistas y que deberían tenerse en cuenta también en las producciones que se importan desde países terceros.

La organización, ante los objetivos vinculantes de reducción del uso de fitosanitarios químicos contemplados en esta estrategia, recuerda que han dado como resultado un aumento de los costes de producción por parte de los agricultores y ganaderos, pero que, a su vez, se siguen utilizando en países extra comunitarios y se ofrecen en los lineales de los supermercados.

Este hecho genera situaciones de competencia desleal y afecta a la capacidad productiva de los productores estatales.  “Si la Comisión pretende aumentar los estándares ambientales, de calidad y seguridad alimentaria a nivel europeo, debe exigir, como mínimo, lo mismo a los productos que vienen de fuera”.

Reclaman, además, que tanto el Pacto Verde Europeo como la Estrategia “De la granja a la mesa” sean financiados con fondos propios y recursos adicionales más allá de la PAC y que esto se vea reflejado en la nueva propuesta del Marco Financiero Plurianual, todavía en debate en las instituciones europeas.


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