¿En qué se van los 6.700 litros diarios de la huella hídrica de los españoles? - EL ÁGORA DIARIO

¿En qué se van los 6.700 litros diarios de la huella hídrica de los españoles?

Los españoles tienen una de las huellas hídricas más altas del mundo, aunque directamente solo consumimos 128 litros por persona y día, el consumo indirecto de agua dulce asociado a los productos y servicios que usamos eleva nuestra huella diaria a 6.700 litros por persona


España es una de las regiones donde el impacto del cambio climático es más evidente sobre los recursos hídricos. Los constantes ciclos de sequía y las recientes DANAS han hecho mella en la conciencia de los españoles que cada vez hacemos un consumo más sostenible del agua, según los últimos datos con una media diaria de 128 litros por persona y día.

Sin embargo el agua dulce que consumimos indirectamente, asociada a cualquier proceso productivo, tanto de alimentos, como de ropa, la se emplea en la fabricación del móvil o incluso la empleada para desarrollar cualquier servicio eleva nuestra huella hídrica hasta los 6.700 litros diarios de media.

Un concepto, este de la huella hídrica, menos interiorizado que la huella de carbón y que, sin embargo, está intrínsecamente relacionado con nuestros hábitos y tiene una importante dimensión espacio-temporal, tal y como han concluido los expertos que han participado en el encuentro virtual ‘El valor del agua: La huella hídrica’ celebrado esta mañana por La Vanguardia y Agbar.

El 92% del agua que se consume diariamente es para producir alimentos

Todo lo que comemos o bebemos requiere agua. De hecho, el 92% del agua que se consume diariamente es para producir alimentos. Algunas veces, el agua forma parte del mismo producto mientras que, otras veces, ha sido necesaria en el proceso de fabricación, ya que la industria la utiliza en la mayoría de los procesos de transformación y en camino que llevan desde la granja a la mesa.

]No sólo los alimentos requieren agua, el papel, los plásticos, los coches, la ropa, la telefonía y la inmensa mayoría de objetos que nos rodean son consumidores de agua y su uso agranda nuestra huella hídrica, un concepto creado en 2002 por el Catedrático Arjen Y. Hoekstra, que ha alcanzando gran importancia en el ámbito de la conservación del medio ambiente.

Dulcinea Meijide, directora de desarrollo sostenible y equidad de Agbar; ha explicado que estamos más familiarizados con la huella de carbono, pero la hídrica es tanto o más importante. “Podríamos definirla como el volumen de agua dulce que viene asociado al uso de un producto, servicio, persona”, señaló.

En el caso de una persona nuestra huella directa es la suma de la ducha, el agua que bebí esta mañana, el agua de lavarme las manos, la que he usado para hacer la comida, en baños al tirar de la cadena, así hasta 128 litros de media diaria en 2019, ha destacado Mejide. Pero a ese consumo hay que añadir toda el agua que los alimentos y productos y servicios que usamos llevan asociado a su proceso de producción o transformación.

Este indicador nos permite evaluar el consumo total de cada persona, producto y servicio y medir su evolución, analizarlo desde el punto de vista de la sostenibilidad y la eficiencia en la gestión de los recursos hídricos.

Mejide ha destacado que en función del entorno la sensibilidad hacia la huella hídrica varia. “El cambio climático no solo impacta en la disponibilidad de los recursos hídricos pero quizá sea más visible sobre el agua dulce, no solo en cantidad de recurso como en calidad tanto para los humanos como los ecosistemas, caudales fluviales, litoral… no solo podemos ser responsables con nuestro consumo directo hay que ampliar nuestra conciencia a esa visión más amplia de la huella hídrica que nos genere más responsabilidad”.

Marina Arnaldos, responsable área recursos hídricos, producción y reutilización en Cetaqua ha insistido en que en España, si atendemos a todos estos consumos indirectos de agua, la huella hídrica sube a los 6.700 litros por día de media, una de las más altas del mundo. “Esto nos muestra el enorme impacto que tiene nuestra huella hídrica que va mucho más allá del consumo responsable. Mucha parte de esta huella se debe al consumo de alimentos y hay que ampliar la concienciación a ese consumo indirecto de agua”.

En este sentido ha señalado que “hay una labor pedagógica importante que tenemos pendiente, no hay un gran conocimiento acerca del concepto de huella hídrica, y esto no quita para que desde la Administración se generen incentivos, hay que informar al consumidor para facilitar un decisión de compra acorde con esa concienciación”.

Arnaldos ha añadido que hace falta un impulso también para facilitar a las empresas la modernización de sus procesos productivos para incorporar fuentes alternativas como agua regenerada o desalada y hacer de la reducción de la huella hídrica una herramienta de resiliencia y adaptación frente al riesgo de sequía.

En este sentido ha destacado la importancia de la dimensión espacio-temporal de la huella hídrica. “La huella de carbono da igual donde la emitas pero la huella hídrica mide el impacto en la localización concreta y en el momento en que se deja. No es igual la huella en regiones con elevado estrés hídrico y sequía como el sudeste español, que en Noruega donde la pluviometría es muy elevada”, explicó Arnaldos.

A pesar de que se trata de un problema global, las soluciones se encuentran en el ámbito local. Es por ello, que se hace necesario disponer de indicadores que permitan conocer cuál es la situación de partida y plantear posibles acciones de mejora.

La huella hídrica aparece como respuesta a esta necesidad, evaluando el uso del agua de las organizaciones, procesos y productos, y proporcionando información cuantitativa y cualitativa que permita dirigir a las organizaciones hacia un uso más sostenible y equitativo del agua dulce.

Xavier Amores, director del Catalan Water Partnership, un clúster que aglutina a un centenar de empresas, universidades, centros tecnológicos y de innovación muy vinculadas al agua, para promover esa innovación y digitalización para reducir la huella hídrica, ha reiterado que la dimensión temporal y espacial de la huella hídrica puede tener mayor recorrido para las empresas en una sociedad cada vez más concienciada por la gestión sostenible de los recursos hídricos, una concienciación que en España con su elevado estrés hídrico tiene muy interiorizado.

Cada vez hay más sectores que responden a las exigencia de reducción de la huella hídrica por parte de los consumidores con tecnología y procesos productivos innovadores que les llevan a ser más eficientes en sus consumos,” no es una cuestión de costes sino de estrategia, de cultura de empresa”.


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