El acceso al agua tensa Asia Central - EL ÁGORA DIARIO

El acceso al agua tensa Asia Central

Los últimos enfrentamientos en la frontera entre Kirguistán y Tayikistán se han saldado con más de 50 personas fallecidas y centenares de heridos. La causa: el acceso al agua en fuentes compartidas, un recurso vital para la agricultura y la energía pero escaso en la región


Asia Central “no es más que un desierto interminable” aseguraba el conocido periodista polaco Ryszard Kapuściński . Este famoso reportero hablaba así de una de las regiones menos pobladas y más secas del planeta

Diferentes ríos, lagos y mares cerrados salpican las áridas tierras de Asia Central. La mayor parte de estos recursos hídricos los comparten dos o más estados, entre los que se encuentran Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

La gestión del agua en tiempos de la Unión Soviética era más simple debido a que todos los países de la zona – otrora conocidos como los “estanes” por las terminaciones de sus nombres – formaban parte de ella. Tras la disolución de la URSS el acceso al agua es un foco de tensiones entre estos países, ya sea para el regadío, para restaurar lagos como el de Aral o para generar energía eléctrica.

Conflicto reincidente

El estallido más reciente en la zona fue la escaramuza del pasado 29 de abril, que acabó enfrentando a las guardias fronterizas de Tayikistán y Kirguistán. Es habitual que se produzcan escaramuzas en esta zona de Asia Central por la indefinición de las frontera,  pero en esta ocasión el estallido fue más grave de lo habitual, viéndose incluso el despliegue de tanques, morteros y ametralladoras. Al día siguiente se acordó un alto al fuego, tras 50 fallecidos, centenares de heridos y numerosos daños materiales en localidades situadas cerca de la frontera.

Fran Olmos, investigador independiente especializado en Asia Central explica que “ese tipo de conflicto a baja escala es normal y lleva produciéndose desde hace décadas”. Aún así, agrega que “lo que no es normal es la escala que vimos, ya que se involucraron las fuerzas de ambos países y luego que se extendió a 50 kilómetros de donde se produjo el enfrentamiento original”.

Este incidente se produjo cerca de Voruj, enclave tayiko dentro de Kirguistán. Este pequeño territorio es una área fértil en una región inhóspita y donde se encuentra una compuerta de agua que llega la irrigación a territorio tayiko y kirguiso, uno de los detonantes de esta escaramuza.

A principios de abril de este año el presidente tayiko, Emomali Rahmon, visitó el enclave reafirmando que es propiedad de su país y negando la posible cesión de este territorio a Kirguistán. Kamchybek Tashiyev, mano derecha del presidente kirguiso, había asegurado previamente que Tayikistán aceptaría ceder el enclave a cambio de 12.000 hectáreas de territorio. El investigador explica que “ el agua es un componente importante (en el conflicto) pero a veces es un poco una excusa, hay algo más hondo en la psique, en la psicología de los habitantes de la frontera, una desconfianza en el extranjero aunque viva a veinte pasos”.

Un mal ejemplo: el mar de Aral

Otra víctima de la falta de entendimiento entre países es el mar de Aral, que actualmente es más desierto que mar. Los planes de irrigación soviéticos convirtieron este mar cerrado, antaño uno de los lagos más grandes del mundo, en un gran desierto. Este lago empezó a perder superficie cuando se desviaron ríos afluentes para regar las plantaciones de algodón en los años 60.

El que fuera el cuarto lago más grande del mundo, el Mar de Aral, se ha esfumado en las última décadas. | Foto: Patrick Schneider

Tras la disolución de la URSS, el declive de esta masa de agua no ha hecho más que acelerarse por la falta de entendimiento entre Kazajistán y Uzbekistán, propietarios del mar y Tayikistán y Kirguistán, países por los que pasan los ríos que lo alimentan.

Para poder paliar los efectos adversos Olmos advierte que “la cooperación a nivel regional va a ser positiva, no solo para mantener el norte del mar de Aral, sino también para evitar la desertificación y que los contenidos tóxicos del fondo del lago creen problemas de salud pública”. Además añade que “los países que se nutren de los ríos Amu Darya y Syr Darya (los mayores afluentes del mar de Aral) no van a dejar de usar ese agua, entonces el flujo no se va a incrementar”.

Actualmente la tarea de conservación y recuperación ha tenido resultados desiguales. Por el lado kazajo se ha conseguido mantener una parte del agua, el norte del Mar de Aral incluso ha subido su nivel desde inicios del siglo XXI.

En cambio, en el lado uzbeko, la situación es tan insostenible que ya se ha aceptado que no se recuperará.  El gobierno uzbeco está reforestando la zona  con árboles típicos de la estepa y el desierto para prevenir una mayor desertificación y contaminación . El antiguo lecho del Mar de Aral contiene una mezcla de sal junto con pesticidas, herbicidas y fertilizantes de la época soviética.

Presas hidroelétricas

Algunos de los países de esta zona son pobres en recursos energéticos, y a diferencia de otros stanes como Turkmenistán o Kazajistán, dependen en gran medida de las presas hidroeléctricas de su territorio. Uno de los paradigmas de esta dependencia al agua para generar energía es Kirguistán.

Este pequeño país montañoso genera cerca del 90% de la energía que consume con presas como la de Toktogul. Esta última genera el 40% de la electricidad del país, pero también limita el acceso al agua de otros dos países por donde pasa el Naryn, un afluente del Syr Daria.

Estación hidroeléctrica de Toktogul en el río Naryn, Kirguistán. | Foto: Chubykin Arkady

Proyectos como este fueron en el pasado origen de crispación entre países, llegando incluso el presidente de Uzbekistán a amenazar con una guerra cuando advertía que “esto (la escasez de agua) podría deteriorarse hasta el punto donde no solo habría enfrentamientos, sino incluso guerras como resultado”. Los expertos anotaron que estas amenazas veladas iban principalmente para Tayikistán y Kirguistán, que estaban construyendo o proyectando presas en ese momento.



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