Los acuíferos de Doñana, Daimiel y Mar Menor, en situación de riesgo

Los acuíferos de Doñana, Daimiel y Mar Menor, en situación de riesgo

El exceso de nitratos del Campo de Cartagena y la falta de mejora en el tamaño de las masas de agua en las Tablas de Daimiel y Doñana han obligado al ministerio para la Transición Ecológica a declarar en situación de riesgo los acuíferos de estas zonas


Tres de los ecosistemas españoles más singulares y relacionados con el agua pasan por sus horas más bajas debido a la mala situación de sus acuíferos. Estos reservorios de agua que están ubicados debajo de la superficie terrestre son vitales para el mantenimiento de los humedales del Campo de Cartagena y de los Parques Nacionales de Doñana y las Tablas de Daimiel, cuya excepcional fauna y flora dependen de las húmedas condiciones del terrreno para sobrevivir. Por eso, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha decidido declarar este jueves en “situación de riesgo” los acuíferos de estas tres comarcas.

Según indican los técnicos del ministerio que dirige Teresa Ribera, las tres masas de agua subterránea son de “especial valor nacional e internacional” y figuran dentro del listado de la convención internacional relativa a los humedales, la Convención de Ramsar. En este sentido, el ministerio ha decidido actuar para “mejorar” su actual estado, deteriorado por exceso de nitratos en el primer caso y por riesgo de “no alcanzar un buen estado cuantitativo” en los otros dos.

El problema del Campo de Cartagena está claramente asociado al deterioro del Mar Menor, por lo que la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Segura lo ha declarado “en riesgo de no alcanzar un buen estado químico” por la elevada presencia de nitratos en el agua, que ya ha creado serios problemas en la región en el pasado. Los resultados del estudio elaborado por Tragsatec y del informe de evaluación del Mar Menor elaborado por el Instituto Español de Oceanografía muestran en ambos casos la necesidad de “atajar los vertidos de nitratos” para asegurar la recuperación de la zona.

Algas en descomposición en el Mar Menor. | Imagen: Ayuntamiento de Cartagena

Esta decisión implica la activación de los trámites para que el organismo de cuenca elabore un plan de ordenación de esta masa de agua y, mientras tanto, adopte medidas cautelares para proteger el acuífero, que incluyen limitaciones en la dosificación de nitratos y un plan de monitoreo y control, que ya han sido trasladadas al gobierno regional.

Todas estas iniciativas forman parte del Programa Verde Integrado para la recuperación de la laguna que ha puesto en marcha el Miteco y que fija un esquema de inversión con prioridad para las medidas más necesarias. Entre las acciones propuestas, el plan da especial prioridad a la detección de posibles proyectos de restauración de ecosistemas litorales del Mar Menor que contribuyan a la resiliencia y capacidad de autodepuración de los acuíferos.

Mal estado cuantitativo en Doñana

Además, la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha declarado “en riesgo de no alcanzar el buen estado cuantitativo” tres de las cinco masas de agua -La Rocina, Almonte y Marismas- del entorno del Parque Nacional de Doñana. Con esta declaración de sobreexplotación, cuya tramitación comenzó en febrero de 2019, el organismo de cuenca queda obligado a elaborar un programa de actuación para la recuperación de las masas de agua y un plan de extracciones para la explotación “racional” de los acuíferos, con el objetivo de protegerlos a ellos y a los ecosistemas asociados.

El ministerio también trabaja para que Doñana sea objeto de un análisis especial en el Tercer Ciclo de la Planificación Hidrológica y continúa además las tareas para ejecutar las decisiones judiciales de cierre de extracciones ilegales: desde agosto de 2019 han sido cerrados 116 pozos sin autorización. La ONG WWF, que durante años ha denunciado la inacción y la permisividad del Gobierno y la Junta de Andalucía al respecto, considera que esta medida es un paso necesario para acelerar el urgente cierre de todos los pozos ilegales.

Pozos ilegales. Greenpeace

Aún así, los ecologistas consideran que una declaración de riesgo “no es suficiente” y solicitan la puesta en marcha de medidas más ambiciosas para recuperar el estado crítico de Doñana, como la adopción de un plan anual de extracciones del acuífero o la suspensión de nuevas concesiones de agua subterránea, como contempla la propia Ley de Aguas en su artículo 56. “Esperamos que con esta decisión se tomen medidas urgentes y ambiciosas para recuperar el estado crítico de Doñana y se descarte definitivamente la idea del proyectado trasvase que es insostenible”, explica Teresa Gil Responsable del Programa de Agua de WWF.

Y es que la difícil situación de Doñana se ha visto agravada por el crecimiento irregular de la superficie de cultivos de frutos rojos, que ocupa 1.653 hectáreas, la dispersión de más de 2.000 infraestructuras de uso de agua ilegales por el territorio, así como otros problemas que se documentan en un nuevo informe de WWF, presentado este martes.

Las Tablas de Daimiel

Finalmente, el Miteco ha recordado que está en marcha el Plan especial de control y uso del agua en la zona de influencia del Parque Nacional de Tablas de Daimiel para controlar “las extracciones de agua en las masas de agua que componen los acuíferos de Mancha Occidental I, Mancha Occidental II y Rus Valdelobos”.

Para ello, ha fijado un sistema de seguimiento de las presiones asociadas a esta unidad hidrogeológica que desde el pasado mes de febrero analiza el aprovechamiento de agua en explotaciones cercanas para comprobar que el uso de las aguas se adecúa a las condiciones establecidas.

Daimiel
Las Tablas de Daimiel atraviesan en estos momentos una situación delicada debido a la escasez de agua | Foto: Luis Pizarro Ruiz

Es importante recordar que las Tablas de Daimiel tuvieron que recibir esta primavera una transfusión de urgencia de recursos hídricos, que han llenado el terreno evitando que la sequedad provocara los incendios subterráneos de turba que en tiempos pasados han puesto en riesgo la conservación del espacio, un vergel húmedo y refugio para especies migratorias en la seca llanada del centro de España.

La recuperación provisional del parque se ha logrado gracias a una batería de pozos, que se puso en marcha el 16 de marzo y se paró a finales del mes de abril, y ha permitido encharcar casi 200 nuevas hectáreas de terreno. De esta forma, se podrán evitar los incendios de turba durante este verano, a pesar de que los niveles hídricos del parque irán bajando progresivamente como consecuencia de la pérdida de agua por evaporación. El plan del ministerio espera evitar que la extracción ilegal de agua subterránea empeore este proceso natural, poniendo en riesgo la superviviencia del ecosistema.



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