Agua, higiene y saneamiento para 25,9 millones de refugiados - EL ÁGORA DIARIO

Agua, higiene y saneamiento para 25,9 millones de refugiados

El número de personas que huyen de la guerra, la sequía y los conflictos superó los 70 millones en 2018, el nivel más alto de los últimos 70 años. El 36,5% son refugiados, un reto para las ONGs que proporcionan agua, higiene y saneamiento en los campos


La población global refugiada creció un 2% el año pasado hasta los 25,9 millones de personas a finales de 2018. Esta cifra supera todos los registros históricos y supone ya el 35,6% del total de desplazados que huyen de las guerras, las sequías y los conflictos, que sobrepasan los 70 millones de personas, el valor más alto de los últimos 70 años.

Así se desprende del informe de  la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) Tendencias Globales publicado con motivo del Día Mundial del Refugiado que se celebra cada 20 de junio.

Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia siguen siendo los países de origen de dos terceras partes de los refugiados mundiales que son acogidos en países de su entorno. Los asentamientos en los campos son de difícil retorno y se prolongan años en el tiempo.

refugiados
Campamento de Shinkiari, Pakistán David Mark

Los refugiados fueron acogidos por 127 países en seis continentes.

Turquía siguió siendo el país que acogió a más población refugiada siria, que a partir de los nuevos registros y nacimientos a lo largo de 2018 aumentó hasta los 3,6 millones a final de año.

Entre los países de Oriente Medio y Norte de África con números importantes de refugiados sirios constan Líbano (944.200), Jordania (676.300), Irak (252.500) y Egipto (132.900).

Fuera de la región, los principales acogedores son Alemania (532.100), Suecia (109.300) o Sudán (93 500). España, con 13.800 refugiados acogidos, ocupa el 13ª lugar.

“Nadie sobrevive sin agua limpia”

Una joven llena envases con agua para su casa en el campamento para personas desplazadas internamente en Galkayo, Somalia. UNICEF Abubakar
Una joven llena envases con agua para su casa en el campamento para personas desplazadas internamente en Galkayo, Somalia. UNICEF Abubakar

La Responsable de emergencias de Unicef, Lorena Cobas, Organización encargada del suministro de agua, higiene y saneamiento en campos de refugiados y comunidades locales acogedoras, destaca que el agua es un elemento esencial para garantizar la vida, la salud y la supervivencia de los refugiados y todo un reto para las ONGs.

Los campamentos de refugiados más longevos como el de Dadaab (Kenia), que se montó hace 25 años, acoge a 260.000 refugiados somalíes, pero ha llegado a albergar a más de 600.000 personas, la misma población que A Coruña. Allí, una región semidesértica, “los abastecimientos hay que adaptarlos al entorno y gestionarlos casi como en una ciudad”.

Algo tan sencillo como abrir un grifo es inalcanzable en estos asentamientos, a los que hay que garantizar un mínimo de 15 litro diarios por persona para beber, asearse y cocinar. “Una cantidad alejada de lo que garantizaría la dignidad de las personas”, afirma Cobas. Y una cantidad muy por debajo de los 136 litros per cápita que se consumen en España.

Unicef calcula que en 2040, alrededor de 600 millones de niños vivirán en áreas con recursos de agua extremadamente limitados

“Pensar en agua no es sólo beber, sin agua limpia no hay vida“, por eso hay que hacer campañas de higiene, para evitar que los propios recipientes de transporte de agua se contaminen.

En torno a 12 millones de refugiados son niños, y enfermedades hídricas derivadas de esa falta de higiene o un mal saneamiento desencadenan diarreas y cóleras, principales causas de mortalidad infantil.

“Esto hace que además del abastecimiento, la construcción de letrinas portátiles o fijas y buenos sistemas de drenaje de aguas fecales y estancadas son esenciales para garantizar la salud de los campamentos y evitar, además, la proliferación de insectos que contagian enfermedades como malaria o difteria“, explica Cobas.

La gestión de estos sistemas de saneamiento e higiene requieren tener en cuenta aspectos culturales como la separación por sexos y una correcta iluminación de los aseos para garantizar la seguridad de los usuarios y usuarias.

Agua limpia, retretes básicos y buenas prácticas de higiene como el lavado de manos son una combinación sencilla y esencial para la supervivencia

Lorena Cobas recuerda cómo el abastecimiento no se ciñe sólo al área donde se asientan los campos de refugiados, ” a menudo para evitar agravios con las comunidades locales cercanas se refuerzan las infraestructuras ya existentes, precarias en muchos casos”.

Recuerda su experiencia personal en el campo de refugiados Dadaad, en Kenia al que llegaban los desplazados desde Somalia tras recorrer 80 kilómetros a través de un casi desierto a 50º centígrados y cómo se instalaron distintos puntos de distribución en asentamientos humanos cercanos para dotarles a ellos también de agua potable.

Sequía y refugiados: el caso de Somalia

sequia en somalia
Sequía en Eritrea, Somalia David Mark

 

No solo las guerras o las persecuciones políticas son causas para que las personas se vean obligadas a abandonar sus hogares. También lo son las prolongadas sequías que imposibilitan el acceso a alimentos básicos y al agua indispensable para vivir.

En Somalia, por ejemplo, sobre todo después de que las últimas temporadas de lluvia no dejaran las precipitaciones esperadas, se estima que 5,4 millones de somalíes se encontrarán en una situación crítica durante este mes de julio, en estado de emergencia alimentaria y con la necesidad de una asistencia de emergencia.

Desde principio de 2019, unas 49.000 personas han huido del país por causa de la sequía, buscando agua y comida en las zonas más pobladas.

Estatuto de los Refugiados

La Convención de 1951, que define quien es un refugiado, contiene una serie de sus derechos y también pone de relieve sus obligaciones hacia el país de acogida.

La piedra angular de la Convención es el principio de no devolución.

Los derechos contenidos en la Convención de 1951 incluyen:

El derecho a no ser expulsado, excepto bajo ciertas condiciones estrictamente definidas;
El derecho a no ser castigado por entrada ilegal en el territorio de un Estado contratante;
El derecho al empleo remunerado;
El derecho a la vivienda;
El derecho a la educación pública;
El derecho a la asistencia pública;
El derecho a la libertad de religión;
El derecho al acceso a los tribunales;
El derecho a la libertad de circulación dentro del territorio;
El derecho a emitir documentos de identidad y de viaje.

Algunos derechos básicos, incluido el derecho a ser protegidos contra la devolución, se aplican a todos los refugiados.

Un refugiado adquiere el derecho a otros derechos cuanto más tiempo permanezcan en el país anfitrión, derecho basado en el reconocimiento de que cuanto más tiempo permanecen en calidad de refugiados, más derechos necesitan.



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