El año que el agua reclamó su lugar

El año que el agua reclamó su lugar

El año que el agua reclamó su lugar

El agua ha sido sin duda uno de los grandes protagonistas de este 2021, tal y como te hemos estado contando diariamente en ‘El Ágora’. Si te perdiste algo, repasa con nosotros las principales noticias hídricas de este año que nos deja


El Ágora
Madrid | 30 diciembre, 2021


El agua, que nos acompaña cada día de nuestra vida, ha marcado la actualidad ambiental de 2021 y lo seguirá haciendo sin duda el próximo año. Desde inundaciones a sequías y eventos extremos que paralizan todo un país, hasta proyectos de gestión del agua que marcan un antes y un después o reclamaciones de un sector que no recibe la atención justa y necesaria, el agua ha llenado las páginas de El Ágora.

Un agua cada vez más digital e inteligente en un planeta cada vez más consciente de la importancia de este recurso castigado. Un agua imprescindible para el desarrollo sostenible, como nos recuerda el hecho de que el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6 es una de las bases de la Agenda 2030. Un agua, en definitiva, clave para nuestro progreso como sociedad y nuestro futuro en común. Repasa con nosotros los principales titulares hídricos que deja este 2021.

Un año muy seco

Comenzamos el año 2021 con el golpe del temporal de nieve Filomena, que nos mostró la importancia de las previsiones meteorológicas y de la planificación urbana para hacer frente a los eventos extremos. La nieve destrozó cientos de miles de árboles, colapsó ciudades y paralizó la logística y el transporte del país. Pero también llenó los embalses de un agua más que necesaria en uno de los años más secos y con menos precipitaciones del siglo.

Después de los aportes de Filomena a la reserva hídrica, que duraron hasta el mes de marzo y supusieron una subida histórica de un 23% de los embalses en dos meses, el agua fue descendiendo sin remedio a causa de un déficit de lluvias de más del 40%. La situación ha provocado la declaración de emergencia por sequía en cuencas como la del Guadalquivir, que ha caído en picado al 25% de su capacidad.

Guadalquivir
Vista del embalse de Canales, en la cuenca del Guadalquivir, provincia de Granada (España).

La sequía hidrográfica junto con decisiones del Gobierno como el recorte del trasvase Tajo-Segura han impulsado la conversación este año sobre las posibles soluciones a la escasez, como la reutilización, una opción que avanza en las ciudades y sobre la que la población cada vez está más a favor, y la desalinización. Sin olvidar la gestión sostenible del agua subterránea conjuntamente con los recursos superficiales, que cada vez reclaman más expertos.

El agua busca su lugar en la reconstrucción

Por su parte, el sector del agua, que inició el año prorrogando su convenio colectivo hasta 2023 y actualizando varios aspectos para adaptarse al escenario de emergencia sanitaria, ha vivido un año complicado al verse olvidado por la administración central en su apuesta de recuperación económica.

El Plan de Recuperación y Resiliencia de España recibió el visto bueno de la Unión Europea sin un peso específico para el agua y con una dotación prevista para el sistema hídrico, repartida en diferentes capítulos, de 2.000 millones de euros que no llega a cubrir siquiera las importantes necesidades de infraestructura que tiene España.

digitalización
La digitalización es clave para una mejor gestión del agua.

Si bien ya en 2020 el sector presentó una propuesta de más de 500 proyectos hidráulicos y 12.400 millones para la reconstrucción líquida, este año reclamó la creación de un PERTE específico para la instalación de 13,5 millones de contadores digitales, sin obtener respuesta del Gobierno, que este año solo ha aprobado dos PERTES: uno para el coche eléctrico y otro para las energías renovables.

Aún así, las empresas del sector no se han quedado paradas y, conscientes de que no habrá PERTE para el agua, concurrirán con infinidad de proyectos a los fondos Next Generation. Ejemplo de ello es Agbar, empresa referente en la gestión del ciclo urbano del agua y servicios ambientales, que ha preparado un plan de actuaciones en materia hídrica de 9.000 millones que “riegue” todo el territorio nacional. La compañía apuesta por una reconstrucción inclusiva basada en su Pacto Social que pivota sobre los ejes de la solidaridad, el empleo y la comunicación continua con sus grupos de interés.

Un año de pandemia

En marzo cumplimos 365 días desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarase la pandemia de covid-19, un año que ha puesto al descubierto la urgente necesidad de una acción mundial en materia de seguridad hídrica. Sobre todo en una situación de crisis climática que generalizará y agudizará los desafíos relacionados con la disponibilidad de agua y los eventos hidrológicos extremos.

El agua ha seguido siendo este año el mejor escudo de la humanidad frente a la covid y las manos limpias la mejor receta para la salud. Además, el ciclo integral del agua se ha afianzado en 2021 como sistema de alerta temprana para contener el avance de la enfermedad. La monitorización de la presencia de restos del virus en las aguas residuales antes de comenzar los procesos de depuración ha permitido anticipar por zonas decisiones sanitarias ante rebrotes días antes de la confirmación de los primeros casos clínicos.

coronavirus, año agua
La búsqueda del virus de Covid-19 en aguas residuales se ha reforzado este año.

Este sistema de alerta temprana se ha adaptado también en 2021 a las nuevas variantes para monitorizar de manera más precisa el avance de los brotes. Así en febrero se incluyó la cepa británica, la delta en verano y en diciembre la ómicron, que ha alcanzado en apenas unas semanas el máximo histórico de un millón de copias genéticas de SARS-CoV-2 por litro de agua residual.

Un Día Mundial del Agua con poco que celebrar

El 22 de marzo celebramos el Día Mundial del Agua que puso el foco sobre “el valor del agua” con el fin de recordar la relevancia de este recurso en nuestras vidas y la necesidad de buscar medidas para abordar los desafíos a los que se enfrenta.

Con motivo de este día se publicó la actualización de progresos del ODS 6 (agua limpia y saneamiento) que desvelaron datos desalentadores. La pandemia ha hecho que el avance se haya estancado y los progresos no sean significativos. Así, pasamos del 70% al 71% de población que tiene acceso a un servicio de agua potable gestionado de forma segura. Un pobre uno por ciento que nos recuerda que todavía 2.200 millones de personas, el 29% de la población mundial, no dispone de agua limpia para beber. Lograr esta meta, la más importante del ODS 6, requerirá un aumento de cuatro veces en la tasa actual de progreso.

saneamiento

Pasamos del 44% al 45% de población que dispone de saneamiento gestionado de forma segura. También una ligerísima subida. En cifras, el informe señala que 4.200 millones de personas, el 55% de la población mundial, no dispone de un retrete gestionado de forma segura, y que todavía 673 millones de personas defecan al aire libre. Además, señala que 3.000 millones de personas (el 40% de la población mundial) no dispone tampoco de instalaciones para poder lavarse las manos con agua y jabón.

Unos datos descorazonadores que impulsaron a Naciones Unidas a hacer un llamamiento a los países de todo el mundo a incrementar las inversiones en materia de agua y a apostar por las alianzas entre los sectores público y privado, ya que avanzar todos juntos es la única manera de lograr los objetivos marcados para 2030.

Un Relator para el agua interesado en otros asuntos

Desde las páginas de El Ágora hemos denunciado este año la dramática situación que viven millones de personas en países como Burkina Faso, Chad, Madagascar, Sudán, Costa de Marfil o Afganistán, donde el derecho humano al agua y al saneamiento brilla por su ausencia.

A pesar de que el progreso mundial para conseguir el ODS 6 se ha estancado como consecuencia de la pandemia, este año ha sido por desgracia también un año perdido desde el punto de vista de la defensa de los derechos humanos en clave hídrica. Y es que el actual Relator de la ONU para el agua y el saneamiento, el español Pedro Arrojo, ha decidido utilizar su puesto no para mejorar la vida de millones de personas necesitadas de recursos hídricos, sino para avanzar sus obsesiones ideológicas y comunicar su odio contra todo lo privado.

Relator

En su primer año de mandato, ha decidido centrar su atención en asuntos superados como las formas de gestión de los servicios de agua, evidenciando una gran parcialidad que ocultó a la hora de obtener el puesto y que ha culminado en un informe sobre “mercantilización” que ha sido fuertemente cuestionado por la mayoría de los países de la ONU. Un balance muy pobre en 2021 que, además, podría repetirse en 2022 debido a la patente falta de autocrítica que ha demostrado Arrojo y las denuncias que le persiguen por su vinculación pasada con dudosas organizaciones conectadas con el amianto.

Una de cal y otra de arena

Mayo fue un momento clave en la historia ambiental de España con la aprobación de la esperada Ley de Cambio Climático y Transición Energética que busca la plena descarbonización de nuestro país en 2050 y la adaptación a los efectos que el calentamiento global está provocando en nuestro país, uno de los más afectados en este proceso.

Sin embargo, a pesar de la enorme importancia que tendrá esta norma para el desarrollo sostenible de España, podemos hablar de una “ley seca” puesto que el agua apenas aparece en su articulado; no ya como elemento transversal imprescindible para afrontar el cambio climático, aspecto en el que brilla por su ausencia, sino porque apenas aparece 24 veces recogida la palabra agua en todo el texto, dedicándole únicamente dos artículos y una disposición.

sequía, año agua
La sequía meteorológica es uno de los riesgos climáticos más complejos y dañinos.

A esta decepción le siguió un rayo de esperanza con la presentación en junio del tercer ciclo de Planificación Hidrológica 2022-2027 que marcará la senda de la adaptación de la gestión del agua al nuevo escenario de cambio climático. Un plan que prevé un presupuesto total de 21.000 millones de euros y que pone el foco en la recuperación ambiental de las masas de agua, el saneamiento, la digitalización y la incorporación de fuentes no convencionales a la gestión integral de los recursos hídricos.

A finales de julio entró por fin en vigor el Plan Nacional de Depuración, Saneamiento, Eficiencia, Ahorro y Reutilización de Agua (DSEAR), un instrumento para poner fin a las deficiencias en la depuración de aguas residuales urbanas, y las reiteradas sanciones de la UE a España por este motivo, y cubrir al 100% la depuración en cinco años.

Una COP26 seca

Una de las citas claves de 2021 fue la COP26, una Cumbre del Clima cuyo principal resultado volvió a ser un pacto de mínimos que no contenía grandes compromisos vinculantes a nivel de lucha contra el cambio climático. Además, aunque sí hubo avances como el reconocimiento por parte de los países de que están fallando a la hora de recortar emisiones, además de la primera mención explícita a acabar con los combustibles fósiles que se encuentra en un acuerdo de este tipo, la cita celebrada en Glasgow se cerró sin una sola referencia clara al agua en su declaración final.

A pesar de su papel imprescindible tanto en la mitigación y adaptación al cambio climático como para la reconversión de los diferentes sectores señalados como tareas pendientes para los próximos años (transporte, edificación, agroalimentación o turismo), el líquido elemento solo mereció alusiones vagas a aspectos cercanos al agua, pero sin darle ni la importancia estratégica que tiene. Esta falta de un lugar preeminente ha sido una constante durante la Cumbre y constata la necesidad de concienciar a los políticos de que, sin agua, no hay desarrollo sostenible.

COP26, año agua
Un operario recogiendo las instalaciones de la COP26, en Glasgow. | EFE/Robert Perry

“Apenas se han tratado del tema del agua a pesar de que va a ser el elemento clave del cambio climático, ya que mas allá de la subida de las temperaturas, la variación en las precipitaciones va a ser la que marque con mayor fuerza las posibilidad de supervivencia de muchos”, aseguraba a El Ágora Jorge Olcina, director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, tras cerrarse la cumbre de Glasgow. La COP27, que se celebrará en Egipto, tendrá muchos deberes hídricos por delante.

Diálogo sobre el futuro del agua

Un evento destacado referido al agua en nuestro país fue el encuentro de alto nivel celebrado en Alicante a finales de noviembre de este 2021. Con el título Diálogo sobre el futuro del agua, se dieron cita durante dos días decenas de técnicos, administradores, académicos y responsables empresariales, tanto españoles como internacionales.

Se trató de un gran encuentro sectorial impulsado por el Gobierno de España y las instituciones europeas para dialogar sobre la gestión de los recursos hídricos en nuestro país en un contexto de cambio climático.

Participantes en la mesa de debate celebrada en Alicante durante las jornadas Diálogo sobre el Futuro del Agua. De izq. a derecha, Pedro Cáceres, Amelia Pérez Zabaleta, Teresa Ribera, Elisa Vargas y Estanislao Arana.

La cuestión de fondo de estos diálogos fue la adaptación del sector a un horizonte de incertidumbre climática. La sesión de apertura, que fue moderada por nuestro diario y en la que participó, junto a otros, la ministra para la Transición Ecológica Teresa Ribera, lanzaba la siguiente cuestión: «La España 2050 dispondrá de menos agua. ¿Cómo convertir ese desafío en una oportunidad?».

En el evento se puso de manifiesto el gran reto que supone el cambio climático para la gestión del agua, pero también la oportunidad que supone para un futuro sostenible. Para ello es esencial reforzar la gobernanza y las alianzas y apostar por la innovación, la digitalización y las inversiones necesarias, apostando también por las infraestructuras verdes y las soluciones basadas en la naturaleza.



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