Ciudad del Cabo: ¿llegará el 'día cero'? - EL ÁGORA DIARIO

Ciudad del Cabo: ¿llegará el ‘día cero’?

Un largo ciclo sin precipitaciones sumado a la falta de previsión y decisiones erróneas del organismo público encargado de la gestión del agua han llevado a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, a temer la llegada del ‘día cero’, el momento en el que se quede sin este preciado recurso. La planificación y las infraestructuras hidráulicas son la clave para revertir la situación


Ciudad del Cabo es, probablemente, una de las ciudades del mundo que caminan sobre el alambre en cuanto al acceso de la población al agua corriente. Ciudad del Cabo se encuentra en la actualidad en una situación crítica en relación con las reservas de agua que dispone y el suministro que debe proveer tanto a la propia ciudad como a localidades adyacentes.

La sequía actual fue el efecto de una serie de precipitaciones mensuales sostenidas por debajo del promedio desde 2015, que se intensificó en la temporada de lluvias de 2017 (abril a septiembre). El suministro de agua de Ciudad del Cabo estuvo en una situación una emergencia crítica y el agua para cualquier uso se restringió mediante cortes y racionamiento. De hecho, se pronosticó un “Day Zero”, día en el que las necesidades de agua superarían a las reservas, que, aunque se estableció para abril de 2018, afortunadamente todavía no se ha producido.

Embalse de Gamkapoort próximo a Ciudad del Cabo (Sudáfrica) completamente vacío.

Fueron varios los fallos que se cometieron en la gestión del agua que, aunque probablemente esta crisis se hubiera producido, contribuyeron a agravarla, principalmente achacables a la falta de previsión por parte del organismo público encargado de la gestión del agua. Por una parte, la asignación del agua destinada a usos agrícolas durante los periodos previos a la crisis fue muy elevada. En 2015, a la ciudad de Ciudad del Cabo se le asignó el 60% del agua del sistema de suministro de agua del Cabo Occidental. Casi todo el resto se destinó a la agricultura, en particular a cultivos a largo plazo como la fruta y el vino, así como el ganado.

Aunque la sequía comenzó a hacer mella en los niveles de represas provinciales, el Departamento nacional de Agua y Saneamiento no tomó medidas para reducir el uso agrícola del agua en 2015 y 2016. Otra evidencia más de la escasa planificación ante un problema que podía materializarse es que las seis represas principales existentes en la región representan el 99,6% del volumen de agua en el sistema de suministro de agua del Cabo Occidental, es decir, la región carece de plantas desalinizadoras que garanticen un mínimo suministro de agua, que pudiera haberse destinado a un sector que consume una cantidad importante de agua como es la agricultura.

PIB
Colas para abastecerse de agua en Ciudad del Cabo, durante la sequía de 2018 que amenazó con dejar sin agua la ciudad.

Pero otra causa fundamental para poder explicar la situación crítica que vive Ciudad del Cabo es la administración política del problema. Desde 2009, la región del Cabo Occidental, cuya capital es Ciudad del Cabo, ha sido gobernado por la Alianza Democrática (DA), la oposición oficial al Congreso Nacional Africano (ANC), partido que gobierna en el país. En un país en el que el fantasma del apartheid todavía sigue presente, existe una percepción de que el partido sirve a la agenda de la población blanca, descrita por sus enemigos como el mantenimiento del apartheid económico a expensas del avance de la población negra.

La Constitución sudafricana encarga a los órganos locales la gestión del agua. Durante el periodo anterior a la crisis del agua, se ejecutaron una serie de gastos innecesarios en el Departamento nacional de Agua y Saneamiento, asignaciones erróneas de agua para la agricultura y el hecho de no reconocer o responder a las solicitudes provinciales y municipales de ayuda obstruyeron las intervenciones oportunas.

En definitiva, tanto los políticos locales como los políticos nacionales han sido incapaces de establecer una serie de medidas con una antelación suficiente para paliar los efectos de una sequía histórica que amenaza con dejar sin suministro de agua a la región de Cabo Occidental, región en la que se encuentra una de las ciudades más emblemáticas del país: Ciudad del Cabo.

25 litros por personas durante el racionamiento de agua.

Hemos podido observar cómo el organismo público encargado de la gestión del agua en Ciudad del Cabo ha cometido sucesivos errores que han contribuido a agravar la crisis de agua que ha sufrido la ciudad sudafricana como consecuencia de la extrema sequía que ha asolado las reservas de agua de la zona. Como hemos visto, una mejor planificación, sobre todo sabiendo que las sequías en la zona se producen cada cierto tiempo, hubieran evitado que la situación fuera tan límite.

No obstante, Ciudad del Cabo debería tomar nota de lo que ha ocurrido y aprender de sus propios errores: no puede ser que la ciudad, de varios millones de habitantes, dependa casi en exclusiva de las precipitaciones almacenadas en presas, por lo que es posible que la ciudad debiera emprender una serie de inversiones importantes destinadas a encontrar nuevas fuentes de agua potable, como pudiera ser, por ejemplo, la instalación de una planta desalinizadora de aguas marinas. La gestión de un recurso tan vital como el agua, independientemente del modelo, debe hacerse con seriedad, experiencia y conocimiento ya que lo que está en juego, como se ve en el caso Ciudad del Cabo, es la vida de la población y su futuro. Por ello, se debe contar con todos los actores involucrados y con la tecnología necesaria para que conseguir hacer una realidad el ODS6, agua limpia y saneamiento para todos, y que el término Day Zero quede en el olvido.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas