Reinventar la naturaleza para asegurar el suministro de agua en las ciudades

Un estudio internacional, aplicado sobre mas de 100 ciudades punteras, señala que invertir en el cuidado de cuencas río arriba reduciría la contaminación difusa y aliviaría costes en la gestión del ciclo urbano. Los expertos abogan por invertir en las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza y las infraestructuras verdes

Pedro Cáceres | Director adjunto
Madrid | 19 febrero, 2021

Tiempo de lectura: 8 min



Hace más de un siglo, los gestores del territorio llegaron a la conclusión de que para mejorar la eficacia de los embalses y garantizar el suministro de agua era necesario reforestar las cuencas hidrográficas, algo que hemos narrado en nuestro diario con historias de 100 años de éxito.

En tiempos posteriores, ya en el siglo XX, cuando se llevaron a cabo los embalses soñados por el regeneracionismo del XIX, planteados durante el reinado de Alfonso XIII y la II República y llevados a cabo en tiempos de Franco, sembrar árboles en las cabeceras se entendió como forma esencial de mejorar la eficiencia del receptorio de recursos aguas abajo.

“Las ciudades españolas incluidas en el estudio de 109 urbes europeas son A Coruña, Barcelona, Gijón, Granada, Madrid, Málaga, Murcia y Sevilla”

De aquellas épocas vienen montes no siempre bien gestionados ni económicamente explotados, pero que tiñen de verde las partes altas de nuestras cuencas fluviales.

Mucho tiempo después, en tiempos de cambio climático, redescubrimos estas cuestiones, tituladas ahora con nuevas denominaciones, como es caso de las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza, o SbN, por el acrónimo más usado en nuestro idioma actualmente.

O dicho de otra forma: lo que la naturaleza bien conservada ofrece no tiene precio, pero sí valor. O, dicho en modo titular impactante, “si no existiera la naturaleza, tendríamos que inventarla de nuevo y no podríamos pagarla”. Es justo lo que estamos haciendo ahora: redescubrir la naturaleza; y bienvenido sea el hallazgo.

“La contaminación de los ríos por sedimentos y nutrientes, como nitratos y fosfatos, en su mayor parte de origen agrícola y ganadero, y otros elementos de diverso origen, afecta a la calidad del agua y dificulta la gestión del ciclo urbano”

Cobertura de alisos en un pequeño cauce de la falda sur de Gredos. | FOTO: Pedro Cáceres
Cobertura de alisos en un pequeño cauce de la falda sur de Gredos. | FOTO: Pedro Cáceres

Viene esta pequeña reflexión al hilo de un revelador e informado documento internacional que señala la necesidad de mejorar el estado de las cuencas hidrográficas para fortalecer la resiliencia de los sistemas urbanos de abastecimiento de agua en un contexto de cambio climático y reducir la contaminación difusa que afecta a los ríos.

Soluciones naturales

El estudio se titula Resilient European Cities. Nature-based solutions for Clean Water, y salió a la luz en diciembre de 2020. Ha sido elaborado por Nature Conservancy una organización internacional sin fines de lucro, dedicada a la conservación de la biodiversidad y el medio natural y fundada en 1951 en EEUU.

Acompaña a Nature Conservancy en el estudio la entidad ICLEI-Local Goverments for Sustainability, una red de 1.750 gobiernos locales y regionales de más de 100 países que busca potenciar alianzas y el conocimiento para el desarrollo urbano sostenible. Sociedad civil y una red de alianzas gubernamentales locales se ponen así al servicio de la sostenibilidad de nuestros ríos.

El informe examina cómo las ciudades europeas pueden recurrir a soluciones basadas en la naturaleza (NbS) para proteger los recursos hídricos de los que dependen y, al hacerlo, contribuir a mejorar la calidad ambiental en las cuencas hidrográficas río arriba.

Los sistemas de suministro de agua existentes en Europa dependen en gran medida de costosas infraestructuras, explica el estudio. La mayoría de las ciudades dependen principalmente de soluciones de ingeniería para sus suministros de agua potable, añade.

“El suministro de agua potable limpia ya no es una cuestión de rutina, debido a las crecientes presiones sobre el uso de la tierra y las malas prácticas de gestión de la tierra. En el contexto actual, las ciudades han de comprender mejor que las soluciones basadas en la naturaleza serán los aliados más eficientes para la seguridad hídrica urbana en tiempos de creciente incertidumbre”, asegura Wolfgang Teubner, director regional para Europa y director general de ICLEI.

“El suministro de agua potable limpia ya no es una cuestión de rutina”, asegura Wolfgang Teubner, director regional para Europa y director general de ICLEI

Aunque el acceso al agua y al saneamiento es muy alto para los ciudadanos europeos, las necesidades de inversión para el sector del agua en Europa son sustanciales, explica el trabajo.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se obtuvo una media de 100.000 millones de euros invertidos anualmente en los 28 estados miembros de la UE entre 2011 y 2015.

Pero para cumplir con la legislación de la UE y hacer que sus sistemas de suministro de agua sean más eficientes y resilientes, todos los Estados miembros deberán invertir 289.000 millones euros adicionales en servicios de agua para 2030.

Sin embargo, un tipo de inversión que no se considera suficientemente en la actualidad consiste en proteger, gestionar y restaurar de forma sostenible las cuencas hidrográficas.

Se trata de infraestructuras naturales que pueden filtrar, limpiar y recargar los recursos hídricos para garantizar el suministro de agua suficiente, limpia y asequible para las ciudades y otros usuarios que dependen del agua, incluidos los agricultores, la industria y el medio ambiente mismo. El uso de la tierra dentro de las áreas de captación tiene un importante influencia en la determinación de si las cuencas hidrográficas son saludables y pueden ofrecer estos servicios ambientales, explica el estudio.

Espina de agua en el estuario de Betanzos, Coruña. | Fotografía: @water.shapes.earth by @Milan Radisics

Las cuencas hidrográficas son tan cruciales para la vitalidad futura de las ciudades como lo son los sistemas diseñados de represas y desviaciones que se construyeron a lo largo de los años para garantizar el acceso universal al agua potable, se asevera en el estudio.

“Las ciudades dependen de las áreas rurales circundantes para su suministro de agua: para ser resilientes necesitan proteger las fuentes de agua de las que dependen, lo que a menudo significa invertir en áreas rurales mucho más allá de sus límites. Cuando las funciones de los ecosistemas se han degradado, es probable que los proveedores de servicios de agua incurran en costos adicionales para proporcionar agua limpia a sus ciudadanos. Su seguridad hídrica puede estar en riesgo”, afirman los autores.

El marco político y legal en Europa para el agua está bien desarrollado y es propicio para invertir en soluciones basadas en la naturaleza para la seguridad del agua, añaden.

La UE se ha comprometido a invertir una media de 5.500 millones de euros al año para restaurar y conservar las cuencas hidrográficas en el continente durante el período 2014-2020. Se estima que el 99% de la financiación de estas inversiones vendrá de fuentes públicas a través de múltiples canales, incluida la Unión Europea (UE) y los gobiernos nacionales, regionales o locales.

“Según la OCDE haría falta invertir cerca de 300.000 millones de euros en gestión de agua de aquí a 2030”

Varias iniciativas políticas en el marco del Pacto Verde Europeo podrían acelerar significativamente la adopción de soluciones basadas en la naturaleza como parte de los planes de inversión del sector del agua, incluidas las estrategias relacionadas con la biodiversidad, la adaptación climática y la transformación de los sistemas de producción de alimentos.

La crisis del COVID-19 fortalece aún más este ímpetu, ya que los Estados miembros a menudo ven la inversión en soluciones basadas en la naturaleza como un componente crítico de los paquetes de recuperación ecológica para sus planes de recuperación posteriores al COVID-19 y “reconstruir mejor”, explica el estudio.

“Las decisiones que se tomen hoy condicionarán nuestra capacidad para lograr una mayor seguridad hídrica y resiliencia mañana, así como para revertir la pérdida de biodiversidad y establecer las bases para sociedades más sostenibles. Para cumplir sus promesas, será necesario entregar el tipo correcto de soluciones basadas en la naturaleza a escala en el lugar correcto: priorizar es esencial”, dicen los autores.

Un total de 109 ciudades analizadas

El estudio se ha centrado en 109 ciudades europeas, que en conjunto acogen a 80 millones de personas, o el 15% de la población de la UE28 con el Reino Unido.

Las españolas incluidas son A Coruña, Barcelona, Gijón, Granada, Madrid, Málaga, Murcia y Sevilla.

Para cada una de estas ciudades, el estudio evalúa cómo el cambio de uso de la tierra en sus fuentes de captación de agua genera riesgos relacionados con el aumento de la contaminación por sedimentos y nutrientes, como nitratos y fosfatos, en su mayor parte de origen agrícola y ganadero, y otros elementos de diverso origen.

Los autores explican que, para casi dos tercios de las ciudades evaluadas, más de la mitad de sus áreas de influencia se han convertido en tierras agrícolas o transformadas en paisajes urbanos artificiales. La extensión de este desarrollo territorial sugiere que las funciones de los ecosistemas naturales se han visto afectadas significativamente dentro de las cuencas hidrográficas, con posibles reducciones en la calidad del suministro de agua urbana. [moreinfo1]

Para las ciudades seleccionadas, las tasas de pérdida de suelo son comparativamente más altas que el promedio en Europa, lo que sugiere que las actividades de desarrollo han resultado en una mayor pérdida de sustrato, que acaba afectando a la turbiedad del agua y alterando con sedimentos los embalses. Esto puede afectar su capacidad para suministrar agua potable limpia, lo que podría generar mayores costos operativos y otros impactos. Las estimaciones de las cargas de nutrientes dentro de las áreas de captación de fuentes también sugieren impactos generalizados debido a las actividades económicas, incluida la agricultura.

Naturaleza paces

Buscar soluciones

El trabajo se aplica a la búsqueda de soluciones de bajo impacto para mitigar la contaminación difusa y generar beneficios para las personas y la naturaleza. Las soluciones basadas en la naturaleza se centran en cuatro campos: mejores prácticas agrícolas; cuidar la vegetación de ribera como zona de amortiguación; protección de terrenos forestales y reforestación.

Según los autores del estudio, invertir en estos campos de forma decidida y coordinada sería un enfoque útil para apoyar la protección del agua potable en muchas ciudades. Según el análisis, 63 urbes, que representan 42 millones de personas, demuestran un alto potencial de factibilidad para solventar retos actuales de gestión del agua invirtiendo en naturaleza.

Mejores prácticas agrícolas

Los datos del estudio sugieren diferencias considerables en términos de costos según los tipos de SbN, con los más bajos asociados con prácticas agrícolas mejoradas. La siembra de cultivos de cobertura resultó ser la solución basada en la naturaleza que tiene el mayor potencial para abordar la contaminación por sedimentos y nutrientes al menor costo.

Vegetación de ribera

La protección y mejora de bosques de ribera resulta especialmente efectiva para reducir la contaminación por sedimentos y nutrientes, con eficiencias de eliminación superiores al 70%, con un especial efecto a nivel local y geográficamente cercano.

Protección de bosques y reforestación

La protección de los bosques también podría ser un enfoque importante para evitar la pérdida de suelo y proteger la calidad del agua en muchas ciudades, señala el informe de Nature Conservancy e ICLEI.

Además de los posibles beneficios financieros para los proveedores y usuarios de agua, estas intervenciones generarían beneficios colaterales importantes en términos de biodiversidad, secuestro de carbono y emisiones de carbono evitadas.

Reconstrucción pensando en el agua

El estudio defiende con rotundidad la eficacia y rentabilidad de las soluciones basadas en la naturaleza para mejorar el abastecimiento urbano de agua.

Los autores abogan por que los actores europeos garanticen que las soluciones basadas en la naturaleza tengan prioridad en los próximos planes hidrológicos de cuenca (2022-2027), así como en la implementación de la nueva estrategia de la UE para la biodiversidad y la adaptación al clima.

En su opinión, aunque existen grandes planes de cuenca en todos los estados de la UE, estos abarcan campos geográficos muy amplios. Habría que sumar a ese enfoque uno más cercano.

“Operan a una escala que suele ser demasiado grande para permitir a los actores locales abordar desafíos específicos de contaminación difusa. Los mecanismos de acción colectiva más localizados y orientados a la acción, como los Fondos de Agua, pueden ayudar a acelerar la implementación y deben establecerse donde se haya identificado el potencial para aplicar soluciones basadas en la naturaleza a escala local”, dice el trabajo.

Financiación para las SbN

Hasta ahora, las SbN en Europa se han financiado principalmente a través de subsidios agrícolas asociados con la Política Agrícola Común. Se pueden aprovechar muchas otras fuentes de financiación, y este ya ha sido el caso en varios lugares, explica el informe.

Por ejemplo, las tarifas de agua y saneamiento, impuestos por inundaciones, esquemas de administración de tierras, impuestos locales, Responsabilidad Social Corporativa o esquemas de financiamiento colectivo se han movilizado pero de manera algo inconexa. Además, las fuentes más innovadoras, como los créditos de carbono o de biodiversidad, podrían generar fondos sustanciales para que las SbN mejoren la calidad del agua, pero hasta ahora han seguido siendo limitadas.


Acceso al documento:

Trémolet S. & Karres N. (2020). Resilient European Cities: Nature-based Solutions for Clean Water. The Nature Conservancy. London, United Kingdom.

España cambia de marcha, dice la ministra Ribera

El estudio Resilient European Cities. Nature-based solutions for Clean Water arranca con declaraciones de responsables de diversos gobiernos y entidades europeas, como la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, quien afirma: Las amenazas a la calidad del agua constituyen una gran preocupación para un país como España, con un 80% de su demanda total de agua cubierta por aguas superficiales, expuesta a sequías recurrentes y con una dependencia crítica de la buena gestión de cuencas para abastecimiento urbano, agricultura de regadío y protección de puntos críticos únicos de biodiversidad de agua dulce. Todo esto se ve exacerbado por factores de estrés climático. La contaminación difusa puede plantear serios desafíos a la salud humana, la seguridad alimentaria y las funciones ecológicas de delicados ecosistemas”.

“Tradicionalmente, los tomadores de decisiones han recurrido a las infraestructuras grises para abordar los desafíos de la gestión del agua, pero España está cambiando de marcha. Las autoridades nacionales, regionales y locales han comenzado a volver sus ojos a la infraestructura verde para construir resiliencia y gestionar recursos escasos, como el agua de calidad”, añade la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

En el prefacio de la publicación, el mensaje de Teresa Ribera va acompañado por el de algunos de sus homólogos en otros estados europeos y firmas como Veronica Manfredi, directora de Calidad Biológica de la Dirección General de Medio Ambiente de la UE; Kala Vairavamoorthy, director ejecutivo de la International Water Association (IWA) o Thomas Van Gilst, responsable de Seguridad Hídrica del European Investment Bank.



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