Un nuevo parque inundable para aumentar la resiliencia de Alicante

Un nuevo parque inundable para aumentar la resiliencia de Alicante

La empresa mixta Aguas de Alicante asumirá el 25% del coste de la ejecución del futuro parque inundable Gran Vía-Teulada, que se construirá de aquí a 2025 en la zona norte de la ciudad levantina para prestar servicio a seis barrios y mejorar su resiliencia frente a las riadas y avenidas


Alicante, la ciudad de la luz y el turismo de sol y playa, quiere posicionarse como referencia en desarrollo sostenible, economía circular y adaptación al cambio climático. Para ello, la urbe lleva años apostando por las soluciones verdes, es decir, infraestructuras integradas en el entorno y responsables con el medio ambiente que además mejoran la resiliencia de la ciudad frente a los extremos hídricos. En concreto, Alicante cuenta ya con infraestructuras pioneras como el Parque inundable de la Marjal, que combina un espacio verde de ocio a disposición de los ciudadanos con una capacidad de protección contras las inundaciones, ya que está diseñado para recoger en caso de lluvias torrenciales o avenidas hasta 45.000 hectómetros cúbicos de agua para su posterior drenaje o reutilización.

Además, más allá de evitar los daños que ocasionarían las inundaciones y garantizar la seguridad de la ciudadanía La Marjal es una herramienta de optimización de los recursos hídricos ya que esa cantidad de agua que recoge se deriva por la red secundaria para riego y baldeo de calles y jardines, gracias al trabajo de la empresa mixta municipal Aguas de Alicante. Un auténtico éxito nacido de la colaboración público-privada que ahora el ayuntamiento de la ciudad y la propia compañía quieren repetir con la construcción del parque Gran Vía-Teulada. Esta espacio, que dará servicios ecosistémicos, aguas regeneradas y protección contra las avenidas a los barrios de Los Ángeles, San Agustín, Tómbola, Rabasa, Virgen del Remedio y Ciudad Jardín, ha sido aprobado esta semana y cuenta con un presupuesto de 9,4 millones de euros a desarrollar en cuatro años entre 2022 y 2025.

De esa cantidad total, Aguas de Alicante asumirá hasta el 25% del coste de la ejecución, mientras que el resto lo pagará el ayuntamiento, que ha solicitado también una subvención de entre dos y cuatro millones de los fondos europeos Next Generation a través de la Fundación Biodiversidad. «El parque inundable de Gran Vía-Teulada está dentro del proyecto Alicante Agua Circular y además es una manera continuista de apostar por este tipo de infraestructuras que son necesarias tanto como espacio urbano como para dotar alivios en zonas de avenida, en este caso el barranco de las Ovejas. Además, sirve para aprovechar las aguas de lluvia y posteriormente aumentar la producción de agua regenerada», explica a El Ágora el gerente de esta empresa mixta municipal, Javier Díez.

Alicante
Modelización 3D del aspecto que tendrá el nuevo parque inundable de Alicante.

Esa reutilización de aguas residuales es precisamente una de las grandes apuestas del parque Gran Vía-Teulada, que de hecho forma parte de una estrategia mucho más amplia: Alicante Agua Circular. «Hablamos de un proyecto que intenta lograr el aprovechamiento total de todas las aguas de la ciudad de Alicante para darles una segunda vida. El objetivo último es apoyar sobre todo al sector primario, que demanda un recurso que en esta zona de España es escaso y de un alto valor económico, por lo que se trataría de aprovechar esos 20 hectómetros cúbicos de agua que ahora mismo estamos tirando al mar y dárselos a los regantes para que los reutilicen en sus producciones agrícolas», apunta Díez.

El máximo órgano municipal de gobierno ya aprobó el pasado 14 de diciembre acogerse a la convocatoria de fondos europeos Next Generation gestionados por la Fundación Biodiversidad del Gobierno central para la financiación de este proyecto con una subvención que oscila entre dos y cuatro millones. En concreto, la distribución presupuestaria del proyecto del complejo inundable prevé una inversión de 1,4 millones de euros en la segunda anualidad (2023), 7,6 millones en 2024 y 15.343 euros en 2025. De estas cantidades, Aguas de Alicante tiene previsto asumir un total de 2,3 millones en los cuatro años de duración prevista de los trabajos: 314.128 euros este año; 367.155 el próximo; 1,6 millones en 2024 y 3.835 en 2025.

«La creación de este parque inundable viene a dotar a esta zona norte de la ciudad de una infraestructura nueva de gran valor urbanístico y medioambiental ya que dará cobertura a seis barrios: Los Ángeles, San Agustín, Tómbola, Rabasa, Virgen del Remedio y Ciudad Jardín», ha explicado el alcalde Luis Barcala. «Además, convertirá a Alicante en un referente mundial en la gestión del ciclo hídrico y la prevención de inundaciones y del cambio climático al darle continuidad en la zona norte al modelo de infraestructura que funciona con gran éxito desde hace años con el parque inundable La Marjal en la Playa de San Juan», ha añadido.

Alianzas para mejorar Alicante

En cualquier caso, este nuevo proyecto de parque inundable en la zona norte plantea un depósito abierto para la infiltración, almacenamiento y laminación del agua pluvial. En el entorno existen grandes captaciones que incorporan la escorrentía proveniente de las calles Virgen de los Lirios y avenida de la Universidad al colector. Se ejecutaría también un almacenamiento enterrado de agua residual para laminar los caudales unitarios, aumentando la capacidad del colector debajo de este punto y reduciendo la descongestión del barranco de las Ovejas. Estas obras se podrían integrar con el entorno generando nuevas zonas verdes y de esparcimiento de los vecinos finalizando la urbanización del Bulevar de Teulada, lo que mejorará además la calidad de vida de la zona. 

«Mantener y mejorar los servicios para los ecosistemas en Alicante resulta imperativo para lograr espacios saludables, con una respuesta eficaz ante diferentes retos como por ejemplo el riesgo de inundaciones», ha abundado el primer edil. Para ello, la urbe ha apostado hasta ahora por un modelo claro: las alianzas. En concreto, la empresa mixta municipal Aguas de Alicante, que impulsa gran parte de la apuesta de la urbe por la resiliencia y la sostenibilidad, es el resultado de la unión entre el ayuntamiento y la compañía Hidraqua, del grupo Agbar.

«Nosotros creemos firmemente en la colaboración público-privada y creo que una muestra de ello es el proyecto Alicante Agua Circular, en el que no solo está el Ayuntamiento de Alicante y Aguas de Alicante, sino que están también la Dirección General de Aguas, las comunidades de regantes, la Universidad de Alicante… hay muchísimos actores que están trabajando para que este proyecto de enorme envergadura ayude a convertir la ciudad en una capital de la sostenibilidad hídrica, incluso a nivel europeo», apunta Díez, que considera que hablamos de un proyecto «muy ambicioso», pero que es el «único camino que pueden tomar ahora mismo las ciudades que quieran ser sostenibles».

Vista al atardecer del puerto de Alicante.

Y es que, dentro del plan de circularidad y sostenibilidad, también se ha previsto elaborar un Plan Estratégico de resiliencia de las infraestructuras del ciclo del agua y renaturalización de espacios públicos de la ciudad frente al cambio climático. El Plan tiene como finalidad la reducción de la vulnerabilidad del entorno urbano ante episodios meteorológicos extremos y adversos, pluralizar las fuentes de suministro del agua y reconvertir la infraestructura verde de la ciudad.

Ambas propuestas buscan impulsar una transformación del desarrollo de la ciudad de Alicante, mejorando las políticas ambientales urbanas y desarrollando acciones de renaturalización que mejoren la calidad de vida y la salud de sus ciudadanos. Con ello, se pretende mejorar la resiliencia frente al cambio climático y la gestión de la biodiversidad y los ecosistemas. «Sabemos hacia donde tenemos que ir y lo que hay que hacer es seguir proponiendo, porque somos una empresa que gestiona un recurso escaso y tiene que dar soluciones a la administración para abordar estos desafíos que nos trae el cambio climático. No podemos esperar más porque ya está aquí», asegura Díez.



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