Higiene menstrual, una cuestión de agua y desigualdad

Higiene menstrual, una cuestión de agua y desigualdad

El Día Internacional de la Higiene Menstrual pone en evidencia la necesidad de llevar instalaciones de agua, saneamiento y productos higiénicos a mujeres y niñas de todo el mundo para acabar con los problemas de desigualdad y salud que puede provocar la regla


En un día cualquiera, más de 300 millones de mujeres en todo el mundo están menstruando. En total, se estima que 500 millones de mujeres en el mundo carecen de acceso a productos de higiene específicos e instalaciones adecuadas para la gestión de la higiene menstrual (MHM). Ese es el problema que cada 28 de mayo la Organización de las Naciones Unidas y distintas ONG intentan poner en evidencia al conmemorar el Día Internacional de la Higiene Menstrual. ¿El objetivo? Un mundo donde nadie se quede atrás porque menstrúa para 2030.

Según el Programa de un programa conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef, una higiene menstrual adecuada se produce cuando «las mujeres y las adolescentes utilizan un material de control menstrual limpio para absorber o recolectar la sangre menstrual, que se puede cambiar en privado con la frecuencia necesaria, usan agua y jabón para lavarse el cuerpo según sea necesario y tienen acceso a instalaciones seguras y convenientes para que deseche los materiales usados ​​para el control menstrual. Entienden los hechos básicos relacionados con el ciclo menstrual y cómo manejarlo con dignidad y sin molestias ni miedo».

La falta de condiciones para una higiene menstrual, también llamada pobreza menstrual, es un tipo de carencia que pone en peligro el bienestar y el empoderamiento de las mujeres y las adolescentes. Su salud y su vida misma también corren peligro por no tener agua, como han demostrado varios estudios. En febrero de 2022 expertos alertaron en la revista de divulgación científica Journal of Global Health Reports de la situación y señalaron que la higiene menstrual es asunto de todos.

«Tanto en los países desarrollados como en los países en vía de desarrollo la higiene menstrual debe ser tomada más en serio por los gobiernos, los que toman decisiones y los educadores. La conciencia menstrual debe mejorar en general», señalaron.

Pero el problema no es fácil de resolver, ya que para gestionar eficazmente su menstruación, las niñas y las mujeres necesitan acceso a instalaciones de agua, saneamiento e higiene (WASH), materiales de higiene menstrual asequibles y apropiados, información sobre buenas prácticas y un entorno de apoyo donde puedan gestionar la menstruación sin vergüenza ni estigma.

No es tampoco un problema de dimensiones limitadas: casi la mitad de la población del mundo no tiene acceso a instalaciones de saneamiento adecuadas. Según UNICEF,  alrededor de 23 millones de niñas en la India abandonan la escuela cada año debido a la falta de una gestión segura e higiénica de la regla, incluido el acceso a instalaciones WASH y la falta de conciencia sobre la menstruación. En ese mismo país, de las 355 millones de mujeres y adolescentes que menstrúan, el 12% no puede permitirse productos para la regla.

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Tener acceso a instalaciones WASH en las escuelas evitaría el abandono escolar de niñas y adolescentes. | Imagen: Menstrual Higyene Day

Vergüenza por la regla

Los desafíos a los que se enfrentan las niñas y las mujeres van más allá de la falta básica de suministros o infraestructura. Si bien la regla es una parte normal y saludable de la vida de la mayoría de la población de sexo femenino, en muchas sociedades la experiencia sigue estando restringida por tabúes culturales y normas sociales discriminatorias. La consiguiente falta de información sobre la regla conduce a prácticas menstruales antihigiénicas e insalubres y crea conceptos erróneos y actitudes negativas, que motivan, entre otros, la vergüenza, el acoso e incluso la violencia de género. Sin mencionar el abandono escolar que eso conlleva. Solo en Nepal y Afganistán, el 30% de las niñas faltan a la escuela durante sus períodos. En la India, más del 20% de las niñas abandonan la escuela por completo después de llegar a la pubertad.

Para generaciones de niñas y mujeres, la mala salud e higiene menstrual está exacerbando las desigualdades sociales y económicas, lo que tiene un impacto negativo en su educación, salud, seguridad y desarrollo humano. La solución para acabar con este tipo de problemas no solo es educación, es también garantizar que todas ellas tengan acceso a instalaciones de agua y saneamiento en sus escuelas y hogares. Según datos de la UNICEF en 2022, al menos 1 de cada 10 mujeres y niñas en áreas rurales carecían de un lugar privado para lavarse y cambiarse durante su última regla. Esto sumado a la falta de acceso a productos higiénicos que les permitiría sobrellevar la regla y evitar así el abandono escolar.

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Una de las formas de acabar con el estigma que provoca la regla es la educación. |Imagen: Menstrual Hygyene Day

Por todos estos argumentos, la higiene menstrual no es un desafío de una sola vertiente: la única forma de acabar con el estigma es brindando a las mujeres y adolescentes instalaciones WASH, productos higiénicos y una educación al respecto. Según el estudio del Banco Mundial titulado Marea creciente, agua y género la educación debe incluir a los hombres ya que es la única forma de terminar con el estigma y la vergüenza que rodean a la menstruación.

La organizaciones internacionales coinciden en que es imperativo dotar a las mujeres de instalaciones WASH para la higiene básica necesaria cuando se tiene la regla. Todas las demás soluciones penden de esto, ya que sin agua es prácticamente imposible acabar con los riesgos de salud y estigma que rodean la regla.

Acceso a productos de higiene básicos

Otra solución es mejorar el acceso a los productos higiénicos necesarios para la menstruación. Existen alternativas sostenibles, pero para la mayoría su uso depende del acceso al agua. Una de las más populares es la copa menstrual. Una copa menstrual tiene una vida útil de alrededor de 10 años. Esto evitaría la problemática de adquirir y conseguir productos higiénicos mensualmente. Sin embargo, para la copa menstrual es esencial tener instalaciones WASH ya que requiere esterilización periódica y lavado.

A pesar de estos impedimentos, los expertos coinciden que la copa es la solución más asequible y sostenible para poder ayudar a las problemáticas que rodean la higiene menstrual. Por ello distintos proyectos alrededor del mundo han surgido para llevar esta alternativa a las mujeres más desfavorecidas.

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La copa menstrual es la solución más sostenible y viable en los países en desarrollo.| Imagen: Menstrual Higyene Day

Por ejemplo, en Kenia la activista Ebby Weyime lucha por erradicar la pobreza menstrual en su país. Weyime viaja a través de las comunidades locales y educa sobre las realidades de las copas menstruales. El trabajo de la activista también incluye combatir la creencia de muchos kenianos que creen que una niña perderá su virginidad si se inserta un producto higiénico en la vagina. Weyime cree tanto en la alternativa que incluso ha creado su propia copa menstrual, la Grace Cup. La Grace Cup es la primera y única copa menstrual fabricada en Kenia. Está hecho de silicona de grado médico aprobada por la FDA y tiene una vida útil de 10 años.

La iniciativa de Weyime no es aislada, alrededor del mundo varias marcas de copas menstruales son conscientes del gran potencial de estas en los países en vía de desarrollo. Las marcas crean conciencia, fabrican copas menstruales y brindan educación sobre la menstruación a niñas de todo el mundo. La Copa de la Libertad proporciona una copa a una niña en una comunidad desfavorecida con cada copa menstrual comprada. Ha proporcionado el producto a niñas en India, África, Nepal, Camboya, Filipinas y más. Otra empresa, Saalt Cup, compromete el 2% de sus ingresos anuales para proporcionar copas menstruales en países en desarrollo.

Otra de las soluciones para garantizar el acceso a productos de higiene básicos es repartir los productos de forma gratuita y/o reducir su precio. En Reino Unido, por ejemplo, se determinó a principios de 2022 que se distribuyan gratuitamente compresas y tampones en las escuelas públicas. La eliminación de un impuesto sobre los productos para la menstruación, es un paso intermedio que más gobiernos pueden darse el lujo de tomar de inmediato. En los Estados Unidos, 30 de los 50 estados todavía gravan los productos para la regla. Sin embargo, en 2022 Canadá, Australia, Kenia, India, Jamaica, Nicaragua, Nigeria, Tanzania, Líbano, Malasia, Colombia, Sudáfrica, Namibia y Ruanda han decidido eliminar los impuestos sobre estos productos. En España el debate continúa, sin embargo, bajar el coste de un producto que se debe considerar de primera necesidad puede brindar un alivio a aquellas mujeres y adolescentes en situación de pobreza.

La higiene menstrual y los ODS

La higiene y salud menstrual es fundamental para lograr múltiples Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y cumplir con los derechos humanos básicos. Acabar con la pobreza menstrual significaría avances para el ODS 6 que busca acceso universal a servicios adecuados y equitativos. Pero el asunto también trastoca el ODS 3 ya que se entiende como parte de la salud sexual y reproductiva. Es importante tomar en cuenta que hay un impacto de estigma, vergüenza y estrés en torno a la menstruación en la salud mental.

Las personas que menstrúan pueden perderse la escuela o el trabajo, o luchan por participar y beneficiarse plenamente de las actividades educativas (ODS 4) y oportunidades económicas (ODS 8) debido a la menstruación. También el logro de la igualdad de género (ODS 5) se ve afectado por los tabúes asociados con la menstruación que a menudo restringen la participación de las personas que menstrúan.

Lograr que las personas menstruantes tengan un higiene menstrual y acabar con la pobreza de la regla está intrínsecamente conectado con los derechos humanos; la defensa de los derechos humanos, como la Convención de los Derechos del Niño (CDN) y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW).



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