España lidera métodos de control de microplásticos en el ciclo del agua urbana - EL ÁGORA DIARIO

España lidera métodos de control de microplásticos en el ciclo del agua urbana

España logra una metodología analítica que permite investigar tipos de microplásticos presentes en el agua potable y toxicidad de cada uno de ellos para adoptar medidas eficientes de eliminación en cada fase del ciclo urbano del agua


Cada año llegan trece millones de toneladas de plástico al mar; el 94% microplásticos, que provocan graves consecuencias para la biodiversidad y el mantenimiento de los ecosistemas.

Si bien el impacto de estos microplásticos está muy investigado en el océano, en la propia naturaleza y en su impacto sobre la biodiversidad, la propia Organización Mundial de la Salud deja claro en sus informes la falta de evidencias científicas sobre los efectos de los microplásticos en la salud de las personas, e instó a los expertos a continuar investigando.

España, a través del primer Doctorado Industrial de Fundación AQUAE, junto con la universidad de Alicante, Labaqua e Interlab, se encuentra en la última fase de la que podría ser una de las primeras metodologías estándar para identificar y cuantificar microplásticos de manera rápida, eficaz y económica en el agua.

El nuevo modelo, que ha comparado y mejorado distintas variables de diversas metodologías en uso, así como unificado criterios y unidades de medición, ya ha sido probado usando muestras reales, registrando un altísimo índice de fiabilidad y está casi listo para iniciar un gran muestreo a nivel nacional  que permitirá medir a eficacia de las estaciones de tratamiento y depuración de aguas residuales (ETAP y EDAR) en la eliminación de microplásticos.

Debora Sorolla, investigadora principal de la tesis ha explicado a El Ágora que uno de los mayores obstáculos a los que se enfrenta la comunidad científica en este campo es la inexistencia de métodos estandarizados para la localización, cuantificación y análisis de microplásticos en el agua.

“Hasta ahora son tantas las técnicas las técnicas y muestras empleadas, que los resultados son muy dispares, haciendo imposible su comparación”, por lo que durante este primer año de proyecto nos hemos centrado en establecer una metodología estandarizada y científicamente validada para recoger y analizar datos; evaluar los tratamientos para su eliminación y su eficacia; y analizar los efectos sobre el medio ambiente y la salud de los principales microplásticos identificados.

“Esta metodología es fundamental porque hasta ahora cada laboratorio o centro de investigación tipifica los microplásticos de una manera. Partiendo de la definición de los microplásticos como estos plásticos de menos de 5mm, necesitamos saber cuántos tipos hay, en función de su composición, los aditivos que llevan, su capacidad de degración y su toxicidad”, explica.

En la siguiente fase, que se iniciará en los próximos meses, se llevará este método a diversas tipologías de fuentes e instalaciones de tratamiento, desde potabilizadoras, desaladoras, depuradoras y la propia red, de manera “que podremos evaluar también la eficacia de las estaciones españolas de tratamiento y depuración de aguas residuales (ETAP y EDAR) en la eliminación de microplásticos, y analizará si las propias instalaciones están aportando partículas plásticas a la red de agua potable por los materiales utilizados en su construcción”.

 

“A pesar de la percepción social que tenemos sobre el problema, hay mucha incertidumbre. No existen estudios precisos sobre cómo está impactando en nuestro entorno y en nuestra salud la existencia masiva de microplásticos y por ello es preciso seguir investigando”, apunta Sorolla.

La investigadora destaca que el reto de esta tesis es que permitirá desarrollar e implantar a escala industrial este método de manera que sea rentable para los operadores e instituciones competentes en los recursos hídricos y el agua para consumo humano. “De nada sirven los avances científicos ni los logros que alcancemos por más eficaces que sean si no somos capaces de hacerlos implantables a escala industrial”, señala.

En este sentido, uno de los directores del trabajo de Sorolla, el doctor Julio Llorca de Labaqua insiste para El Ágora en que la nueva metodología se asienta en técnicas sencillas, pero robustas y fiables, capaces de detectar compuestos con ahorros destacados de tiempo y dinero.

 

Para Llorca este estudio y sus conclusiones permitirán a los operadores del ciclo urbano del agua tomar la delantera a la legislación que sobre microplásticos se vaya implantando, en tanto que contaminante emergente. “El control de la calidad del agua en España siempre ha ido por delante que en los países de nuestro entorno y nuestra capacidad de conocimiento e innovación en la materia nos sitúa en una posición de liderazgo”, afirma.

 

Llorca nos adelanta que según estudios preliminares la presencia de microplásticos en agua potable a la salida de la potabilizadora es residual, apenas se encuentran concentraciones de estas partículas, cosa que no ocurre a la entrada de la depuradora donde llegan microplásticos procedente del lavado textil, los residuos cosméticos y de los propios restos que arrojamos por el inodoro; aunque hay que puntualizar que las depuradoras con sistemas secundarios y terciarios filtran estos microplásticos y son capaces de eliminar hasta el 90% de la concentración para devolver el agua al entorno más limpia que como entró en la potabilizadora.

 

En este sentido el doctor Llorca resalta que el principal filtro para el medio acuático son las estaciones depuradoras y de ahí la importancia de tener una buena evaluación para reducir la aportación de microplásticos a los medios receptores.

 

Este trabajo forma parte del programa de becas de Doctorados Industriales que impulsa Fundación Aquae desde 2019 para contribuir a la especialización de graduados en el ámbito del agua y lucha contra el cambio climático.

La Organización Mundial de la Salud afirma que no existen evidencias de efectos adversos sobre la salud por ingesta de microplásticos a través del agua de consumo, aunque pide seguir investigando más sobre su toxicidad. De acuerdo con el análisis acerca de los conocimientos actuales sobre estos materiales en el agua potable, los que miden más de 150 micras no suelen ser absorbidos por nuestro organismo, y se cree que las partículas más pequeñas se absorben poco.

La propia organización internacional instó a que se normalicen los métodos de análisis para elaborar estudios comparativos para medir las partículas microplásticas en el agua, analizar las fuentes y la presencia de estos materiales en el agua dulce y evaluar la eficacia de los distintos procesos de tratamiento.



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