Grupo Hortofrutícola Paloma, compromiso máximo con la huella hídrica

Grupo Hortofrutícola Paloma, compromiso máximo con la huella hídrica

Cultivos hidropónicos, sondas para detectar el agua que los árboles necesitan y recirculación del agua casi al 100% son algunas de las medidas que la empresa murciana emplea para reducir su huella hídrica. Su compromiso con el cuidado del agua le ha valido la categoría EsAgua Gold


Es posible reducir la huella hídrica con tan solo comprar el tomate correcto para la ensalada. Esa es la misión para Grupo Hortofrutícola Paloma: llevar frutas y hortalizas a las mesas españolas que hayan sido cultivadas y comercializadas de la forma más sostenible posible.

El Grupo Hortofrutícola Paloma es una empresa familiar que lleva desde 1968 operando en los campos murcianos, una zona donde la escasez de agua es una preocupación importante. Pero la empresa ha logrado obtener la Categoría EsAgua Gold por sus logros al utilizar el agua de la forma más eficaz posible en sus distintos procesos.

«En el Grupo sabemos que esta zona es deficitaria de agua, por lo que es muy importante gestionar con eficiencia todos los recursos hídricos. Desde sus inicios, hace 50 años, uno de sus objetivos es la reducción del uso del agua. Tenemos que gestionar correctamente los recursos para ser capaces de sacar adelante nuestras producciones», cuenta a El Ágora Ana Hernández, directora de I+D y medioambiente del Grupo Hortofrutícola Paloma.

Esa gestión eficaz del agua se ha logrado mediante la adopción de tecnologías y métodos de cultivo modernos que permiten a la empresa murciana contabilizar y reducir la huella hídrica directa e indirecta. Los logros no son pequeños: el Grupo Hortofrutícola Paloma ha reducido en cinco años hasta el 50% el uso del agua para cultivar uva, granada, nectarina y por supuesto su producto estrella, el tomate.

Cada gota se aprovecha

El agua en la agricultura es tan esencial como la tierra y las semillas. El uso responsable de esta puede ser la diferencia entre tener un futuro hídrico o no. En esta empresa hortofrutícola, situada en la franja costera entre Águilas, Lorca y Mazarrón, cada gota cuenta. «El principal uso del agua en el Grupo Hortofrutícola Paloma es el riego, con un 95% del consumo de agua que tenemos», cuenta Hernández. Sin embargo, esa agua se emplea de la mejor manera posible.

«La acción con mayor impacto en la reducción de la huella hídrica es la implementación de los cultivos hidropónicos. Nosotros llevamos más de 25 años con cultivos hidropónicos en tomate», explica la directora de I+D y medio ambiente. El cultivo hidropónico es aquel que no se hace en el suelo, sino en sacos de cultivo. El método permite recoger el agua que le sobra al cultivo, se recircula y no se desperdicia «ni una gota». La medida permite «obtener una huella hídrica gris o igual a cero. Es decir, una huella muy baja en este tipo de cultivos».

El valor del reconocimiento EsAgua

Grupo Paloma ESAGUA
La categoría EsAgua Gold reconoce los avances presentados en el plan de medidas de reducción.

«EsAgua es un apoyo y una motivación para tomar medidas en la reducción de la huella hídrica», afirma Hernández. La empresa es una de las entidades comprometidas con la reducción de su huella hídrica y que ya forman parte de esta red pionera en España. «La categoría nos motivó a ir un poco más allá de lo que ya estábamos implementando», agrega Hernández. La empresa, junto con EsAgua, hizo un análisis de sus procesos para tener más claros los objetivos finales.

La colaboración entre empresas como el Grupo Hortofrutícola Paloma y la red EsAgua resulta esencial, pues sirve como garantía al consumidor de que se han alcanzado los estándares máximos en el cuidado del agua en todos los procesos que conlleva el cultivo y distribución. La Categoría Gold es un reconocimiento a las empresas de la red EsAgua que han certificado el cálculo de huella hídrica y/o huella de agua y además han desarrollado un plan de medidas de reducción.

Esta distinción es entregada por Cetaqua, Water Footprint Network y DNV, promotores de la red EsAgua, que han realizado una evaluación de las medidas tomadas por Grupo Paloma teniendo en cuenta criterios como la metodología y el alcance del cálculo, auditorías realizadas, así como los avances presentados en el plan de medidas de reducción

Pero el cultivo hidropónico es solo una de las medidas que el Grupo Paloma implementa en su producción para reducir el consumo de agua. La empresa española es pionera en el uso de otras tecnologías, por ejemplo, una que permite saber exactamente cuánta agua requiere un árbol frutal.

Una sonda permite a los expertos en Grupo Paloma saber la cantidad de agua que necesita el cultivo. |
Imagen: Grupo Paloma

«Para lograr una reducción drástica en el uso del agua en los cultivos frutales, hace ocho años comenzamos a utilizar sondas de suelo que nos permiten monitorizar la humedad y la conductividad en tiempo real. Con esto somos capaces de ver el efecto de los distintos riegos que damos y podemos adaptarnos. Así como variar las dotaciones de riego para aportar el agua que realmente está pidiendo el cultivo», explica Hernández.

El riego no es en el único aspecto en el que el Grupo Paloma ha logrado reducir su huella hídrica dentro de su cadena de producción. Esto es importante ya que el Grupo además de productor, es comercializador del producto. «El 100% de lo que comercializamos es producción propia», afirma Hernández. Uno de los pasos antes de distribuir sus frutas y hortalizas en toda España es el proceso final de confección y almacén. En ese momento, como explica Hernández, también se emplea agua.  Sin embargo, la empresa murciana no descuida tampoco en este paso su huella hídrica: «Lo cierto es que para la mayoría de nuestros cultivos no utilizamos lavado, solo para el tomate redondo. Ahí se usa una lavadora que utiliza agua, la cual posteriormente se usa para regar los cultivos», afirmó Hernández. Esto es un ejemplo claro de circularidad hídrica: ni un mililitro desperdiciado.

El hecho de ser comercializadora y prestar atención al agua que se usa en cada uno de sus procesos implica que cada tomate, uva, granada o nectarina que proviene de los campos murcianos de Grupo Paloma, tienen las garantías de sostenibilidad hídrica que se pueda ofrecer.

Una empresa sostenible

«Aunque en la huella hídrica ya estamos al límite de lo que podemos optimizar, estamos haciendo inversiones en instalaciones de invernaderos en los que podamos lograr mayor control climático y eficiencia energética», cuenta Hernández. Una medida que ha implementado la empresa son mallas de sombreo con la que es posible reducir la transpiración de los cultivos. Así se logra que los cultivos demanden menor cantidad de agua.

Grupo paloma invernadero
Los invernaderos en Grupo Paloma están optimizados para que el cultivo use la menor cantidad de agua posible. | Imagen: Grupo Paloma

Otras de las formas en las que Grupo Paloma trabaja para ser más sostenible es reduciendo el consumo de la electricidad. «Hemos implementado placas solares con la que producimos ya dos megavatios de potencia», cuenta Hernández. La empresa decidió instalar esas placas de forma flotante en los embalses de sus instalaciones, para así obtener energía limpia y al mismo tiempo evitar la evaporación del agua.

El Grupo Hortofrutícola Paloma se preocupa por la biodiversidad del entorno en el que opera. La empresa murciana tiene en todas sus fincas implementados planes de conservación para la fauna local. Algunas de sus acciones es la la colocación de cajas nido, además de refugios para insectos y reptiles; y como agregado plantación de bandas florales las cuales ayudan, por ejemplo, a las abejas.

Agricultura ecológica en España

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO),  actualmente la agricultura es responsable del 70% de las extracciones de agua dulce. Bajo la presión conjunta del crecimiento de la población y de los cambios en la dieta, el consumo de alimentos está aumentando en casi todas las regiones del mundo. Se espera que el mundo tenga 9.700 millones de bocas que alimentar en 2050, 1.900 millones más que en la actualidad. En España, ya el 10% de la superficie agrícola ya es ecológica. De hecho, es el primer país europeo en superficie y producción ecológica y el tercero del mundo (solamente por detrás de Argentina y Australia). Los esfuerzo de los agricultores españoles que apuestan por la sostenibilidad, encaminan a España a poder cumplir en 2030 con el objetivo, fijado en el Pacto Verde europeo de que el 25% de las tierras sean de producción ecológica.



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