Agua de niebla para repoblar áreas desertificadas

Agua de niebla para repoblar áreas desertificadas

El proyecto europeo LIFE Niebla pretende captar el agua de la niebla para recuperar zonas afectadas por sequía extrema y desertificación en la isla de Gran Canaria. La intención de esta iniciativa es trasladar posteriormente la experiencia a la cuenca mediterránea y Portugal


El área mediterránea es una de las regiones del mundo más sensibles a los impactos del cambio climático. Un lugar donde la disminución de la disponibilidad del agua y el constante aumento de las temperaturas está amenazando la supervivencia de innumerables ecosistemas ya de por sí asediados por las condiciones climáticas extremas.

Ante esta delicada situación, una iniciativa europea pretende dar una segunda oportunidad a estas áreas afectadas mediante un procedimiento de lo más extravagante, pero eficaz y sostenible: atrapando el agua de la niebla.

Así lo señala el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), que informa que la iniciativa LIFE Niebla “se propone trabajar con un innovador colector de niebla y tres nuevos sistemas de reforestación” para devolver la vida a los bosques y acuíferos de 35 hectáreas de dos zonas de la isla de Gran Canaria (Barranco de la Virgen y Selva de Doramas).

En esta ocasión, el reto consiste en captar 215.000 litros anuales de agua de niebla y de rocío para repoblar con 20.000 árboles de laurisilva 35 hectáreas a quemadas y con alto riesgo de desertificación.

“Este movimiento permitirá consolidar una masa boscosa y recuperar la función de provisión de agua de la antigua Selva de Doramas en Gran Canaria. La reforestación se llevará a cabo con especies endémicas de Canarias y propias de la laurisilva, como la hayas y encinas de Canarias (Myrica faya, Ilex canariensis), madroños (Arbutus unedo), barbusanos (apollonias barbujana) y otras especies de laurisilva”, subraya un comunicado del CREAF.

Asimismo, todas estas especies se beneficiarán del sistema de riego automático Cocoon, compuesto por depósitos biodegradables que aportan riego permanente por capilaridad. Este sistema, probado en Cataluña, Canarias, Valencia o Almeria, reduce la temperatura alrededor de la raíz de la planta, marcando la diferencia entre la vida o la muerte del ejemplar.

“Restauramos hábitats de interés comunitario que acogen especies vegetales y animales únicas en el mundo y que, además, tienen un impacto directo sobre la vida de las personas que habitan la isla”, explica Vicenç Carabassa, investigador del CREAF.

“También proponemos métodos de reforestación innovadores, hacemos una labor de sensibilización sobre la relevancia de las cubiertas forestales y los recursos hídricos, y fomentamos la transferencia de conocimiento entre universidad y empresa”, añade el experto.

Además de estos sistemas, otra de las intervenciones de Life Nieblas consistirá en la instalación de atrapanieblas individuales, unos dispositivos sencillos que condensan la humedad para aportar una mayor irrigación a la planta y así intensificar los resultados positivos de la iniciativa.

Esta estrategia podría ayudar a conservar los bosques de laurisilva en Canarias

“El objetivo final es que las nuevas extensiones de laurisilva sobrevivan por sí mismas sin regadío en el período de un año y medio y capten la humedad que transportan las nieblas que habrán hecho posible su crecimiento. Justamente la función que cumplía la Selva de Doramas: la propia vegetación captará la niebla que necesita”, destacan desde el CREAF.

Además, esta agua captada tiene una capacidad de infiltración en la tierra cinco veces superior a la de la lluvia cuando cae directamente sobre el terreno, por lo que este nuevo bosque “hará resurgir fuentes y favorecerá la recuperación progresiva de los acuíferos, esenciales para abastecer fincas agrícolas, ganado y población sin necesidad de perforar pozos o galerías”.

En principio, este proyecto tendrá lugar en Canarias, donde el 90% del terreno está sometido a un gran estrés hídrico, por la reducción de las precipitaciones y con un riesgo entre alto y muy alto de desertificación. Una vez finalizado el proyecto, se pretende trasladar la experiencia a la cuenca mediterránea y Portugal.

“Con esta iniciativa abordamos la reforestación de manera más viable y eficaz, actuando en zonas especialmente vulnerables al cambio climático y la desertificación”, concluye Vicenç Carabassa.



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