Las aguas residuales son una herramienta de alerta ante las drogas

Las aguas residuales son una herramienta de alerta temprana ante el consumo de drogas

El análisis de aguas residuales permite monitorizar el consumo de drogas a nivel poblacional y en tiempo prácticamente real convirtiéndose en una herramienta de alerta temprana ante el consumo de drogas y sustancias psicoactivas en las ciudades, según ha constatado un estudio internacional en el que ha participado el CSIC


El control analítico de las aguas residuales de las grandes ciudades permite obtener valiosa información acerca del consumo de drogas y psicoactivos emergentes que complementan y orientan actuaciones de prevención del consumo de estas sustancias, toda una sociología de las alcantarillas que se ha convertido en una herramienta de alerta temprana.

Según un estudio internacional en el que ha participado España a través del Instituto de Evaluación Ambiental e Investigación del Agua (IDAEA) y la Universidad de Salamanca, mediante el análisis del agua de entrada de una estación depuradora de aguas residuales, y a partir de la concentración de la droga o de los metabolitos que se excretan en la orina, se puede estimar la cantidad de droga consumida por la población.

Cristina Postigo, investigadora del IDAEA y coautora del estudio señala que esta metodología se aplicó por primera vez en 2011 y desde entonces el grupo internacional de científicos SCORE (Sewage analysis CORe group Europe) ha realizado análisis y recopilado datos de un número creciente de ciudades.

Los datos obtenidos permiten conocer casi en tiempo real el consumo objetivo de las diferentes sustancias analizadas, un valor complementario a las prevalencias que se obtienen mediante otros indicadores epidemiológicos, así como las encuestas a la población o las estadísticas de decomisos, señala Postigo.

La correlación de los datos obtenidos del control analítico de las aguas residuales a la entrada de la depurada demuestran el potencial de esta metodología como indicador complementario en las estimaciones de consumo de drogas y son un sistema de alerta temprana que permitirá implementar políticas de prevención u orientar las campañas de concienciación allí donde son más necesarias, afirma Postigo.

A partir del análisis de las aguas residuales de una ciudad podemos conocer el estado de salud de la población o su exposición a contaminantes como pesticidas o plásticos, explica Postigo.

El estudio internacional presentado esta semana ha monitorizado el consumo de  cuatro drogas: anfetamina, metanfetamina, éxtasis y cocaína en 37 países a través del análisis de las aguas residuales generadas por 60 millones de personas de 120 ciudades, entre 2011 y 2017.

Entre sus conclusiones destaca que la cocaína es la droga más consumida en las ciudades del sur y oeste del continente, incluida España, donde Barcelona es la ciudad con un mayor consumo de esta sustancia.

Entre las ciudades españolas monitorizadas en 2017 (Barcelona, Castellón, Madrid, Santiago de Compostela y Valencia), Barcelona es la que muestra un mayor consumo de todas las drogas, duplicando, por lo general, el consumo estimado en las otras ciudades, según datos obtenidos por el equipo de la investigadora Miren López de Alda, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA).

Para Cristina Postigo, además de la estandarización de los controles analíticos a nivel internacional y el establecimiento de los patrones de consumo de drogas ya conocidas, el estudio puede aplicarse a la detección de nuevas sustancias o psicoactivos de nueva generación que entren en circulación para que las autoridades sanitarias y policiales puedan contar con un sistema de alerta temprana.

Diferencias entre países

Los resultados confirman las grandes diferencias que existen en el consumo de sustancias psicoactivas entre los países europeos.

La cocaína es la droga dominante en las ciudades del sur y oeste de Europa (Suiza, Italia, Francia, España y Reino Unido), y su consumo ha experimentado un gran aumento en la mayor parte de las localidades monitorizadas.

En Bélgica y Países Bajos se observa un importante consumo de cocaína y anfetamina, una sustancia que se ha popularizado en estos países y en el norte de Europa.

El consumo de metanfetamina, aunque menor que el de las otras cuatro drogas estudiadas, es especialmente elevado en países del este (en Eslovaquia, República Checa y este de Alemania) y está expandiéndose al norte y al centro de Europa. El éxtasis ha experimentado un aumento a lo largo del período estudiado.

Por otra parte, a diferencia de lo que ocurre en Europa, el consumo de metanfetamina domina en las ciudades de Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) y Australasia (Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur), con niveles medios que superan con creces los estimados en Europa del este. En América del Sur (Colombia y Martinica), la cocaína es la sustancia dominante.



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