El Plan de almacenamiento energético incluye los bombeos de agua

El Plan de almacenamiento energético incluye los bombeos de agua de mina

La Estrategia de Almacenamiento Energético incorpora, entre las tecnologías a impulsar, las centrales hidroeléctricas de bombeos con agua de minas, una alternativa verde para las despobladas cuencas mineras


La reconstrucción de España tras el paso de la pandemia pasa fundamentalmente por la transición energética que es el gran pilar y destino de los fondos de reconstrucción a los que aspira el Gobierno, de hecho, un 37% de los 140.000 millones del Next Generation se destinarán a financiar la transición energética, es decir, la transformación del sistema energético del país de fórmulas más contaminantes a otras más sostenibles.

Esto supone abandonar definitivamente combustibles como el carbón, cuyo desmantelamiento se viene produciendo desde hace varios años, y potenciar energías renovables como la solar, más respetuosas con el medio ambiente.

Precisamente el desarrollo de proyectos de energía renovable es una de las oportunidades para mantener vivas las cuencas mineras donde la amenaza de la despoblación se ha acrecentado por el cierre total del sector del carbón, especialmente en Asturias y Castillas y León, donde esta actividad tenía un importante peso relativo en el Producto Interior Bruto y para las que ahora no hay nuevas alternativas.

Sin embargo, el desarrollo de energías renovables es hoy por hoy el futuro de ambas regiones, un futuro reforzado con la recién aprobada Estrategia Nacional de Almacenamiento energético que ha incorporado la hidráulica de bombeo de agua de minas como uno de los desarrollos a financiar a corto plazo.

El almacenamiento de energía mediante bombeo es una de las tecnologías de almacenamiento más maduras y, gracias a su eficiencia y flexibilidad, está implantada a gran escala en toda Europa. Actualmente supone más del 90% de la potencia de almacenamiento instalada a nivel europeo.

La energía hidráulica de bombeos es la forma más frecuente de almacenamiento de energía en Estados Unidos, representando cerca de 97% de la capacidad. Hay más de 40 plantas existentes a nivel nacional, con una capacidad combinada de más de 20 gigavatios, suficiente para alimentar a toda la ciudad de Nueva York durante varias horas.

Alemania tiene previsto convertir la mina subterránea de Prosper-Haniel, ubicada en las cuencas mineras de Renania del Norte, en una central hidroeléctrica para proporcionar 200 magavatios de energía limpia.

Por su parte, El Reino Unido tiene aprobado desde el pasado año acometer un parque empresarial en Kellingley Colliery, la que fuera la última mina de carbón del país, que cerró en diciembre de 2015.

En las comarcas mineras asturianas también hay ejemplos de cómo los terrenos de algunos pozos o instalaciones vinculadas a la minería se han transformado o se van a transformar en espacios, por ejemplo, tecnológicos. Concretamente el grupo leonés Villoria-Lamelas tramita actualmente dos proyectos de ese tipo en el suroccidente de Asturias.

El potencial del agua para generar energía limpia

Las plantas de bombeo almacenan energía en forma de energía potencial gravitacional del agua, elevando agua desde un depósito inferior a uno a mayor altura. Durante los periodos de alta demanda, el agua almacenada en el embalse superior se libera mediante turbinas hacia un depósito inferior para producir electricidad, mientras que en periodos de baja demanda el agua se bombea de vuelta al embalse superior y se almacena de nuevo.

Aunque en general se trata de reservas superficiales (embalses, depósitos, etc.), también puede utilizarse el mar o cavernas subterráneas como reserva inferior.

Las plantas de bombeo requieren condiciones de emplazamiento muy específicas para ser viables, como una conformación adecuada del terreno, la diferencia de elevación entre los embalses y la disponibilidad de agua para la operación.

Adicionalmente, la obra civil que requieren puede presentar un elevado impacto ambiental. Por ello, existe un gran potencial de reaprovechamiento de instalaciones hidroeléctricas, mediante la agregación de sistemas bombeo y también existe la posibilidad de ampliación de centrales de bombeo existentes, mediante la incorporación de nuevos grupos con las mismas infraestructuras hidráulicas de embalses o depósito.

Otra opción que se plantea como palanca de generación de empleo en el medio rural y rehabilitación del espacio natural afectado por las explotaciones mineras es la utilización de aguas procedentes del drenaje de las minas para de energía eléctrica mediante una central depuradora reversible, permitiendo la regeneración de entornos mineros.

Se trata del aprovechamiento de las aguas provenientes de las minas abandonadas a lo largo de los años que, al tratarse de lixiviados de las propias minas son contaminantes, lo que solucionaría adicionalmente el problema medioambiental que suponen estos vertidos a las diferentes cuencas hidrográficas.

Tienen en común la utilización de cielos abiertos y escombreras como balsas de almacenamiento dentro de las minas, concretamente como depósitos de acumulación inferior y superior. Por tanto, esta tecnología presentaría beneficios adicionales al encontrarse en zonas de Transición Justa y cerca de Centrales Térmicas cerradas o en proceso de cierre.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) prevé el desarrollo del almacenamiento como una de las herramientas clave para otorgar flexibilidad al sistema eléctrico de cara a dar apoyo al crecimiento significativo de generación renovable, así como contribuir a la gestión de las redes eléctricas, la participación de la ciudadanía en el cambio de modelo energético, y una mayor competencia e integración en el mercado eléctrico.

El almacenamiento de energía será clave en la descarbonización de la economía española, así como en otros retos de carácter más transversal como la reactivación económica tras la crisis sanitaria de la COVID-19, la transición justa, el reto demográfico y la economía circular.

Existe una amplia variedad de tecnologías de almacenamiento con diferentes aplicaciones y características que son complementarias a la hora de otorgar flexibilidad al sistema energético, ya sea por su aplicación en el sector eléctrico y su relación con la electrificación de la economía, o bien, en los distintos usos finales, como el almacenamiento de energía térmica.

Las necesidades mínimas de almacenamiento para España, derivadas de los objetivos del PNIEC y de la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo (ELP) 2050 se han cuantificado en esta Estrategia, pasando de los 8,3 GW disponibles en la actualidad, a un valor de alrededor de 20 GW en 2030 y 30 GW en 2050, de potencia de almacenamiento total disponible en esos años.


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