Aquavall: permitir fugas de agua para dar beneficios

Aquavall: permitir fugas de agua para dar beneficios

Tras tres años de gestión pública, Aguas de Valladolid (Aquavall) se permite anunciar beneficios pese a no haber realizado ni el 25% de las inversiones a las que se había comprometido


El 30 de diciembre de diciembre de 2016 el Ayuntamiento de Valladolid aprobó la constitución de una Entidad Pública Empresarial Local para la gestión del ciclo integral del agua. La denominaron “Aquavall” y en julio de 2017 comenzó su actividad anunciando inversiones medias anuales de 15 millones de euros. Tres años después, las inversiones no llegan a la cuarta parte de lo prometido.

El Consejo de Administración de Aquavall aprobó el pasado mes de octubre las cuentas anuales del año 2019, y en el comunicado de prensa emitido se anunciaba que la entidad obtenía “un margen de explotación de 17.256.107 de euros”.

Se sumaba este anuncio al realizado meses atrás, cuando referían haber superado los 28 millones en inversiones para la mejora del servicio y la conservación de las redes. Algo, a priori más que necesario con 22 roturas en lo que llevamos de 2020 y más de dos incidencias graves al mes.

“Tres años después, las inversiones no llegan a la cuarta parte de lo prometido”

Estas inversiones, en todo caso muy alejadas de los 45 millones a los que inicialmente se comprometieron, parecen además distar mucho de ser ciertas.

Sirva como ejemplo el estudio de lo supuestamente realizado en este año 2020, que Aquavall cifra en 9.118.134 euros. Sin embargo, la comprobación de las licitaciones registradas en el perfil del contratante de la Plataforma de Contratos del Sector Público del Ministerio de Hacienda, contradice totalmente lo anunciado por la empresa pública.

Según Hacienda las licitaciones en 2020 suman un total de 5.489.177 euros. El resto, hasta los 9.118.134€, no figura en la plataforma ministerial, por lo que podría tratarse de contratos de menor cuantía, de gastos corrientes, de pago de sueldos o de cualquier otro concepto que, en cualquier caso, no aparecen en el Portal de Transparencia de la Empresa municipal ni en el propio Consistorio vallisoletano.

Pero es que si se analizan con detalle esos casi cinco millones y medio de euros invertidos, puede comprobarse que una parte muy significativa de los mismos tampoco se ha destinado a la realización de inversiones.

Así, según los datos del portal de Hacienda -en el que por cierto, es obligatorio registrar este tipo de licitaciones-, 535.080 euros son para comprar reactivos; 396.317 euros para subcontratar un servicio de atención al usuario; 320.000 euros para comprar dos vehículos pesados y dos furgonetas; 199.920 euros para comprar cloruro férrico; 320.000 euros para subcontratar el servicio de gestión de lodos de depuradora; 90.350 eruos para subcontratar el suministro e instalación de medidores de caudales en aliviaderos; 108.000 euros para la subcontratación de servicios de jardinería; 80.315 euros para la subcontratación del servicio de laboratorio para el control de calidad del agua potable; y 286.000 euros para suministro de carburante para vehículos pesados, ligeros y maquinaria. En total, unos 2.227.000 euros.

Así que de esas anunciadas inversiones de nueve millones de euros, el Portal de Transparencia revela que sólo se han licitado cinco millones y medio, y que además el 50% de ese importe se ha destinado a subcontrataciones y otros gastos de suministros.

Algo que sin embargo, también ocurrió el año pasado, cuando la empresa anunció que desde su constitución había destinado más de 22 millones de euros a inversiones, cuando en realidad las licitaciones para mejora y renovación de las infraestructuras del ciclo urbano del agua solo alcanzaban los 6.659.076,22 euros.

Las cifras revelan, por tanto, que en tres años Aquavall ha invertido en la conservación y/o mejora de las redes y equipamientos públicos de abastecimiento, saneamiento y depuración de agua algo menos de 10 millones de euros. Muy lejos, como se señalaba, de los 15 millones anuales que anunciaron que invertirían para estos fines; y que no hace sino reflejar que Aquavall, en tres años de gestión, no ha cumplido ni con un 25% de lo prometido en cuanto a inversiones se refiere.

Así de hecho queda reflejado en el informe del Consejo de Cuentas de Castilla y León, que destaca que “Con referencia a 2018 […] esta entidad presentó un resultado de explotación de 13.428.507,75 euros. Sin embargo no se acometieron las inversiones previstas para dicho ejercicio en aquella Memoria (11.900.000 €); dicha cifra se vio considerablemente reducida a 1.529.248,47 euros, que incluso sumado a los 1.386.134,35 euros asumidos por el propio Ayuntamiento, arroja un total de 2.915.382,82 euros, montante que no llega a alcanzar el 25% de las previsiones que figuraban en la Memoria justificativa de la forma de gestión del servicio del ciclo integral del agua aprobada por el Pleno Corporativo el 31 de diciembre de 2016.”

Y así, sin haber acometido ningún año las inversiones imprescindibles para garantizar un servicio de calidad, y pese a las más de 20  roturas e incidencias graves producidas en los últimos meses, es cómo Aquavall celebra haber obtenido cerca de 17 millones de euros de beneficios en 2019. ¿Existen de verdad motivos para celebrar?



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