Aumentar el flujo de sedimentos es clave para salvar el Delta del Ebro

Aumentar el flujo de sedimentos es clave para salvar el Delta del Ebro

Hace décadas que el delta del Ebro pierde volumen debido a la falta de aportación de sedimentos, que quedan retenidos por los numerosos pantanos de la cuenca. Los expertos indican que es necesario un cambio en la gestión de los embalses de Riba-Roja y Mequinenza para permitir que el estuario se mantenga


Una de las imágenes más impactantes que nos ha dejado la naturaleza en España esta semana ha sido la invasión marina del delta del Ebro, como consecuencia del paso de la borrasca Gloria. Para muchos productores, este impresionante fenómeno ha supuesto un importante revés. Se calcula que hay 3.000 hectáreas de arrozales anegadas.

El Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) señala que ahora es necesario “ser prudentes” a la hora de evaluar los daños y “no caer en el catastrofismo”.

“Hay que esperar a que baje el nivel del mar para observar cuál es la nueva línea de costa y analizar los procesos que la han modificado”, ha afirmado Nuno Caiola, investigador del programa de Aguas Marinas y Continentales del IRTA.

“Lo que sí podemos asegurar es que las partes de la costa más dañadas serán las que estaban protegidas por espigones; en cambio, las seminaturales probablemente hayan sufrido menos daños y serán más fáciles de recuperar”, ha añadido.

En este sentido, desde el organismo han recordado que para minimizar los efectos de estos temporales hay que apostar por la restauración y el buen cuidado de las playas, sobre todo aquellas más debilitadas.

“La playa tiene que ser resiliente, suficientemente ancha, y estar en buenas condiciones ecológicas. Ya sea aportando arena, recuperando humedales y dunas, o combinando las dos, se puede mejorar la costa”, ha informado el experto.

SEO/BirdLife augura un grave futuro para el delta

La ONG SEO/BirdLife tiene una finca experimental de cultivo de arroz ecológico en el delta del Ebro, que funciona también como un centro de educación ambiental. Como buenos conocedores del territorio, los técnicos de la organización recuerdan que este tipo de temporales, que se espera sean más frecuentes y severos, son el grave futuro que le espera al delta y a otros humedales costeros. Además, la ONG asegura que que gran parte de la solución para el estuario del Ebro está aguas arriba, en la gestión de los sedimentos y los caudales en toda la cuenca. Por tanto, pide que se apueste de inmediato por la renaturalización y refuerzo del cordón de humedales naturales en toda la zona costera del delta. Esta medida amortiguaría los efectos de las subidas puntuales del nivel del mar debidas a fenómenos climáticos extremos ejerciendo de protección natural de los arrozales de la plana deltaica.

No obstante, ha comentado el investigador del IRTA, “estas intervenciones no bastan, ya que la subida del nivel del mar por el cambio climático y la subsidencia requieren medidas en la cuenca del Ebro, y estas implican un cambio en la gestión de los embalses”.

Esto se debe a que los sedimentos que podrían alimentar al delta y, por tanto, evitar su recesión, no llegan porque quedan retenidos en los embalses del Ebro, como los de Riba-Roja y Mequinenza.

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Delta del Ebro
Evolución geológica del delta del Ebro. (Ibañez et al., 1999)

Antes de que estas infraestructuras se construyeran, al delta llegaban 20 millones de toneladas de sedimentos al año. Ahora solamente llegan 90.000 toneladas. Por ello, una de las soluciones que se proponen es movilizar los materiales retenidos en los embalses.

“A menos sedimentos, más erosión. A más sedimentos acumulados en la desembocadura, en cambio, estos se redistribuirán cuando se produzcan fuertes hidrodinamismos como los de estos días, y se minimizará la erosión», ha apuntado Caiola.

En cuanto a los costes de restaurar el flujo de sedimentos en el delta, ha comentado que, de acuerdo con sus datos internos, este trabajo no sería caro, sobre todo si se contrasta con los costes tanto ecológicos como económicos que implica no hacerlo.

Desde el IRTA recuerdan que esta solución ya la propusieron en el proyecto Life Ebro Admiclim, y que se recogieron en el documento Acciones para el clima en el delta del Ebro. El proyecto concluyó que harían falta al menos 1,2 millones de toneladas anuales de sedimentos para que el delta deje de retroceder.

“Fenómenos como la borrasca Gloria evidencian que es necesario implantar soluciones que hace años que estamos reclamando, como recuperar los sedimentos fluviales”, concluye el experto.

Los efectos de Gloria

Según ha comunicado Mar Català, investigadora del IRTA especialista en arroz de la Estación Experimental del Ebro, el temporal ha destruido toda la infraestructura de riego y drenajes de las fincas más cercanas al mar, por lo que ahora habrá mucho trabajo por hacer para recuperar estas infraestructuras.

Para ello, ha comentado que lo mejor será lavar bien los campos con agua dulce del río y así minimizar los efectos de la salinización provocada por el agua del mar sobre los cultivos.

Por otro lado, Gloria ha afectado en gran medida a los viveros de ostras y mejillones, que han quedado muy dañados, así como a las poblaciones de nacra, una especie de bivalvo endémica del Mediterráneo en riesgo crítico de extinción.



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