El cambio climático impacta directamente en los Derechos Humanos al agua y al saneamiento - EL ÁGORA DIARIO

El cambio climático impacta directamente en los Derechos Humanos al agua y al saneamiento

La disponibilidad de recursos hídricos es un de los ítems más amenazados por el cambio climático global y tiene ya un impacto real en los derechos humanos de acceso al agua y al saneamiento en muchas regiones por lo que para garantizarlos es fundamental que los Estados trabajen en políticas de gestión que incluyan el cambio climático y otros retos futuros que afecten el acceso al agua y al saneamiento ha destacado Léo Héller Relator Especial sobre los derechos humanos al agua potable y el saneamiento


El cambio climático es una realidad que a día de hoy ya tiene un impacto importante en la disponibilidad de recursos hídricos. Los patrones han cambiado y los expertos auguran más fenómenos meteorológicos extremos, inundaciones y sequías, desertización, menos biodiversidad.

Todos estos efectos impactan directamente en los Derechos Humanos al Agua y al Saneamiento que establece la Asamblea General de Naciones Unidas.

Léo Heller Relator espacial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos al agua y al saneamiento

Léo Héller, Relator Especial sobre los derechos humanos al agua potable y el saneamiento ha afirmado durante su intervención en la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), que se celebra en Madrid, que la escasez del recurso hídrico no sólo va a afectar a la cantidad del agua, también va a limitar su calidad favoreciendo el desarrollo de enfermedades hídricas como el dengue que ha vuelto a detectarse hasta en Europa.

El Derecho Humano al Agua está bien definido en el Derecho Internacional, tanto por instituciones cómo la Organización Mundial de la Salud o la propia Carta de Naciones Unidas y determina no sólo la cantidad mínima disponible por persona y día para cubrir sus necesidad, que se fija entre los 50 y los cien litros; la calidad y la salubridad, así como la accesibilidad, la fuente de agua debe estar a menos de 1.000 metros o a menos de media hora de recorrido desde la vivienda. También fija el nivel de asequibilidad que garantiza este derecho y es que su coste no supere el 3% de la renta familiar.
Para el Relator especial de derecho al agua y saneamiento, “dos derechos diferenciados por Naciones Unidas desde 2015, es fundamental que los países trabajen la gestión de los recursos hídricos incorporando en sus políticas el impacto que pueda tener el cambio climático en el acceso al agua potable y al saneamiento”, según ha señalado en la Jornada organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación en el seno de la COP25.

Para ello Heller ha resaltado como necesario que los Planes de mitigación y adaptación al nuevo contexto tengan en cuenta las necesidades actuales y futuras de cada comunidad prestando especial atención a las más vulnerables.

Ha insistido en que, con independencia de los modelos de gestión del ciclo del agua, los Estados son los responsables de velar por el cumplimiento de estos dos derechos humanos y para ello han de tener en cuenta el impacto que el cambio climático pueda tener en sus infraestructuras de abastecimiento porque el ODS6 impacta a su vez en la salud, la desigualdad de género, la pobreza y el hambre.

Si observamos los usos humanos del agua en la naturaleza, este consumo es de media global un 7% muy por debajo de otros usos como el agrario o el industrial. Por eso “los países deben cuantificar y conocer la disponibilidad del recurso y sus necesidades actuales y futuras para no penalizar el consumo de las personas en situaciones de escasez”.

En su mandato como relator especial, que cumple su primer quinquenio, Heller tiene la encomienda de hacer ver que el derecho al agua y al saneamiento requiere además una atención explícita a las personas más desfavorecidas y marginadas, así como un énfasis en la participación, el empoderamiento, la responsabilidad y la transparencia.

El mandato de la Relatoría Especial sobre el derecho humano al agua potable y al saneamiento se estableció para examinar estas cuestiones fundamentales y formular recomendaciones a los gobiernos, las Naciones Unidas y otras partes interesadas.

“Tormenta perfecta”

Carmen Castiellla, directora de Cooperación con América Latina y el Caribe de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo

En la misma Jornada Carmen Castiellla, directora de Cooperación con América Latina y el Caribe de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que conmemorara sus 30 años al servicio de la cooperación internacional con una exposición en la Zona Verde de la COP25, ha destacado que estamos “ante una tormenta perfecta en la que por un lado la demanda de recursos hídricos crece por el crecimiento de la población mundial y el desarrollo económico de las regiones, y por otro los patrones de los expertos climatólogos auspician un incremento del estrés hídrico, menos oferta”.

Por eso, ha apuntado Castiella, los países tienen que trabajar tanto en mitigación del impacto climático como en adaptación.

Castiella ha destacado el trabajo realizado por Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo a través del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) que durante diez años ha desarrollado un gran esfuerzo inversión con cerca de 2.500 millones de euros para garantizar acceso al agua y saneamiento en más de 78 proyectos ejecutados en 18 países de América Latina y Caribe.

“Es fundamental establecer indicadores que permitan medir el impacto climático en los Derechos Humanos para introducir medidas correctoras en las políticas”

En estos proyectos se incorpora el nuevo contexto climático y una visión de género, que está directamente implicada con la accesibilidad al agua en algunas comunidades, trabajando tanto en elementos de mitigación del impacto del cambio climático, con proyectos de reforestación y renaturalización de Cuencas Hidrográficas o la incorporación de energías renovables a todo el ciclo urbano del agua y en la gestión de residuos y saneamiento.

Para favorecer la adaptación, desde AECID trabajan en la Gobernanza con esa visión a futuro de la disponibilidad de los recursos hídricos. “Una visión en la que España tiene una gran experiencia por las situaciones de sequia y los equilibrios entre oferta y demanda de recursos hídricos”, ha apuntado Castiella.

En los proyectos desarrollados también se trabaja en favorecer la reutilización del agua, en América Latina y Caribe el porcentaje de reutilización no llega al 20% de media y hay mucho margen para optimizar este recurso alternativo.

Para Castiella es muy importante el intercambio de experiencias y conocimiento que aporta España en todos los proyectos que desarrollan en materia de acceso al agua y saneamiento, apostando por la capacitación y la formación.

Ambos ponentes han insistido en que es fundamental establecer indicadores que permitan medir el impacto climático en los Derechos Humanos para introducir medidas correctoras en las políticas.

¿Qué es el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento?

El Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) es un instrumento de la Cooperación Española que desarrolla programas de fortalecimiento institucional, desarrollo comunitario y promoción de servicios de agua y saneamiento en 19 países de América Latina y el Caribe.

Las intervenciones se centran en zonas rurales y periurbanas, con el objetivo de reducir las bolsas de pobreza y la desigualdad.

Proyectos del Fondo Español de Agua y Saneamiento. AECID

Impulsa una cartera total de 1.650 millones de euros focalizada en el cumplimiento efectivo de los derechos humanos al agua y al saneamiento y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de NNUU.

Actualmente desarrolla 67 proyectos tanto en la modalidad bilateral, ejecutada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo  AECI​D, como multilateral, gestionada con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El Fondo, que inició sus actividades en octubre de 2009, tiene como señas de identidad el acompañamiento técnico con enfoque de género, la gestión integrada de los recursos hídricos, la protección del medio ambiente y la diversidad cultural.

Se gestiona desde la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) aunque son los propios países de América Latina y Caribe y sus organismos públicos quienes lideran y ejecutan las intervenciones.​



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