El Canal de Panamá plantea usar desaladoras que garanticen agua

El Canal de Panamá plantea usar desaladoras para garantizar el suministro de agua

Los efectos del cambio climático y la sequía están afectando a la sosteniblidad del Canal de Panamá. La desalinización de agua de mar parece la respuesta más adecuada para resolver la demanda del canal y la población para los próximos 50 años


El Canal de Panamá está estudiando cómo resolver la demanda de agua para los próximos 50 años y una de las opciones que se analizan es desalinizar agua del mar.

El administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, Ricaurte Vásquez, explicó en un encuentro sobre responsabilidad social corporativa que “desalinizar agua parece una alternativa más cara pero le da al canal sostenibilidad a largo plazo y la posibilidad de controlar la cantidad” del recurso disponible.

En mayo del próximo año se presentará un estudio de viabilidad de las distintas opciones que se están analizando. “Encontrar una solución es impostergable”, señaló.

En una exposición en la que hizo énfasis en que no puede haber desarrollo sin sostenibilidad, Vásquez aseveró que “el cambio climático en el Canal de Panamá está ampliamente evidenciado” y afecta la disponibilidad de agua no solo para la vía sino para unas “dos millones de personas” que habitan en la gran área metropolitana de la capital.

Efectos del cambio climático

Los lagos artificiales de Gatún y Alajuela alimentan el canal por el que pasa cerca del 6% del comercio mundial y que tiene como principales clientes Estados Unidos y China. También suministran el agua potable a la Ciudad de Panamá y sus alrededores.

Vásquez explicó que a raíz del cambio climático el país centroamericano, de poco más de 75.000 kilómetros cuadrados, “ha registrado en la última década una disminución permanente en el régimen de lluvias”. A eso se suma el aumento de la temperatura en el Lago Gatún “en 1,5ºC”, por lo que “los niveles de evaporación de agua son significativamente más altos que hace 25 años”.

“Perdemos más agua por evaporación de lo que perdíamos antes”, y “no solo la lluvia es menor sino que su frecuencia es diferente, pues pasamos largos períodos de sequía y luego esperamos que llueva mucho a final de año”, declaró el administrador del canal.

Esa situación lleva a la vía interoceánica “a un problema de sostenibilidad” ya que para el canal “el agua es el tema más sensible”, señala Vásquez.

“Hemos considerado casas tan locas como trasladar agua tratada desde una potabilizadora situada en las afueras de la capital; también embalses adicionales, y traer agua del río Bayano para verter al lago Gatún”, entre otras. Pero “desalinizar el agua”, lo que supondría la construcción de una planta específica para ello, parece la alternativa más sostenible a largo plazo.

Centro del transporte marítimo mundial

El Canal de Panamá, construido por Estados Unidos a principios del siglo pasado y transferido a Panamá el 31 de diciembre de 1999, une a más de 140 rutas marítimas y 1.700 puertos en 160 países distintos.

La vía puso en servicio en junio de 2016 su primera ampliación, con un costo de al menos 5.600 millones de dólares, que consiste en un nuevo carril para dar paso a los neopanamax, buques con hasta el triple de capacidad de carga (hasta 14.000 contenedores) de los que pasan por las esclusas operativas desde 1914. La obra de ampliación estuvo liderada por empresas españolas.



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