Crecen los ataques a misiones humanitarias relacionadas con el agua - EL ÁGORA DIARIO

Crecen los ataques a misiones humanitarias relacionadas con el agua

El Consejo de Seguridad de la ONU ha pedido a la comunidad internacional más protección para los equipos humanitarios en zonas de conflicto, en especial misiones médicas y relacionadas con el abastecimiento de agua, que han visto cómo los ataques sobre ellos se han multiplicado por diez desde 2001


El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye y proteja en todas partes del mundo la labor de las agencias de ayuda humanitaria y personal sanitario en zonas de conflicto para que puedan llevar a cabo su difícil y peligroso trabajo allí donde más se necesita.

En una sesión ministerial del Consejo de Seguridad sobre Protección de Civiles y Preservación del Espacio Humanitario, vicesecretaria general de las Naciones Unidas, Amina Mohammed, señaló que los incidentes de seguridad que afectan a las organizaciones humanitarias se han multiplicado por diez a partir de 2001, presentándose en modalidades como agresiones físicas y sexuales, secuestros y redadas.

Mohammed destacó que en lo que va de año y en medio de la pandemia de covid-19 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha registrado 568 incidentes que perjudicaron los servicios de atención médica en 14 zonas de conflicto, dando como resultado la muerte de 114 trabajadores sanitarios y pacientes. Detalló que esos ataques han incluido tiroteos, bombardeos, amenazas, retiro de equipo y militarización de instalaciones médicas.

Además de los ataques a los equipos médicos, otras de las misiones que también sufren crecientes incidentes de seguridad son las relacionadas con el abastecimiento de agua a poblaciones en conflicto. Una situación que perjudica gravemente a la infancia, el grupo mas vulnerable en estas zonas. Según un informe de Unicef, son continuos los ataques a los trabajadores humanitarios que trabajan para asegurar el acceso al agua potable. “Muchos han sido atacados, heridos o asesinados mientras reparaban infraestructura civil hídrica crítica. Incluso las amenazas continuas de un ataque puede disuadir del mantenimiento o la reparación, dejando a una comunidad sin agua potable”, explica la organización dedicada a la infancia.

Los puntos de abastecimiento de agua limpia y pozos gestionados por equipos humanitarios también son enclaves recurrentes de los ataques en caso de conflicto.

Amina Mohammed destaca que en los cinco años que han transcurrido desde la resolución del Consejo que pide el fin de la impunidad para ese tipo de ataques a equipos humanitarios, trabajadores sanitarios y pacientes, se han producido miles de ataques.

Una joven llena envases con agua para su casa en el campamento para personas desplazadas internamente en Galkayo, Somalia. UNICEF Abubakar
Una joven llena envases con agua para su casa en el campamento para personas desplazadas internamente en Galkayo, Somalia. UNICEF Abubakar

“Nos encontramos frente a una terrible escalada de las crisis humanitarias en el mundo. Los civiles en zonas de conflicto están pagando el precio más alto”, alertó, y añadió que cada vez es más difícil proporcionar la ayuda humanitaria que necesitan desesperadamente millones de personas.

Ataques al agua

Según un informe publicado por Unicef, los recursos hídricos y los sistemas de suministro de agua son atacados en primera instancia en caso de conflicto. Cuando se corta el suministro de agua de una comunidad, los niños y las familias se ven obligados a depender de agua no potable o a abandonar sus hogares en busca de una nueva fuente. A veces esto puede significar que las familias tengan que reducir o racionar sus suministros de agua, otras veces significa beber agua que está claramente contaminada y es peligrosa.

Para los niños, las consecuencias pueden ser mortales, ya que las enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento siguen siendo una de las principales causas de muerte en los niños menores de cinco años.

Los ataques a las infraestructuras hídricas y al personal humanitario que trabaja por restablecer el abastecimiento son crímenes execrables que no deben quedar impunes ya que impactan en la salud, la vida y la dignidad de millones de personas a las que se le impide acceder a un derecho humano básico: el agua.


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