Invertir en agua es invertir en nuestro planeta

Invertir en agua es invertir en nuestro planeta

Invertir en agua es invertir en nuestro planeta

Celebramos el Día de la Tierra 2022 bajo el lema «Invertir en nuestro planeta», que tiene como objetivo instar a gobiernos, empresas y sociedad civil a participar en las acciones para la preservación medioambiental como una inversión para el futuro


El Ágora
Madrid | 22 abril, 2022


«Invertir en nuestro planeta» es el lema del Día de la Tierra de este 2022. La Organización de la Naciones Unidas (ONU) pretende en esta efeméride dejar en claro que la preservación medioambiental involucra a todos. «Necesitamos actuar (audazmente), innovar (ampliamente) e implementar (equitativamente). La Tierra nos necesita a todos. Empresas, gobiernos y ciudadanos: todos representados y todos responsables. Una asociación para el planeta», reza el sitio web del Día de la Tierra.

Tras la publicación del último informe del IPCC, la jornada se plantea como la oportunidad perfecta para crear conciencia sobre las múltiples advertencias del cambio climático, pero también las acciones que podemos llevar a cabo para frenarlo y revertirlo. Además, el Día de la Tierra es una jornada para reafirmar las formas en las que a nivel individual y colectivo se puede conciliar el desarrollo con la sostenibilidad. Para los organismos internacionales, la cooperación gubernamental y privada resulta imperativa para poder alcanzar las metas de la Agenda 2030. Sin embargo, también insiste en que las acciones individuales tienen un impacto y exhorta a los jóvenes a participar.

El mensaje es claro: en cuanto a preservación y sostenibilidad ninguna acción es demasiado pequeña. La inversión no tiene que ser monetaria, puede ser de tiempo o inclusive de cambio de hábitos. El agua, por ejemplo, es un bien que aún estamos a tiempo de preservar, cuidar e invertir. La inversión es una de las formas de cumplir con la meta número 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Una inversión que forzosamente tiene que ser tanto a nivel personal como gubernamental y empresarial. Invertir en agua es invertir en nuestro planeta. 

El agua, una inversión con rentabilidad

El Informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo (WWDR) 2021, publicado por la ONU-Agua, muestra que más de 2.000 millones de personas no tienen acceso directo al agua. De esa cifra, 1.600 millones de personas se enfrentan a la escasez “económica” de agua, lo cual significa que, aunque haya disponibilidad física de agua, carecen de la infraestructura necesaria para acceder a ella. El informe advirtió que se deben cuadruplicar las inversiones, para poder cumplir con la meta de lograr el acceso universal al agua como lo marca la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

La falta de inversión o renuencia a acometer los esfuerzo necesarios se debe, según el documento, a la falta de perspectiva de ver el valor y las ventajas en la inversión del llamado «oro azul». Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la falta de agua y saneamiento reduce alrededor de un 1,5% el PIB. En África, sin embargo, la reducción alcanza hasta un 5%. La OMS también plantea que el agua es una inversión que resulta sumamente rentable. Ya que calcula que por cada euro invertido en abastecimiento se obtienen dos. Mientras que por invertir un euro en saneamiento se puede obtener una rentabilidad de hasta 5,5. Una investigación del World Resources Institute (WRI) afirma que resolver la falta de agua potable costaría apenas un 1% del PIB mundial.

Según WRI cada dólar que se destinara a mejorar el acceso al agua y su saneamiento supondría una media de $6,80 de retorno

Las inversiones en agua con rentabilidad a medio y largo plazo no solo son en materia de abastecimiento y saneamiento en países en vías de desarrollo. La inversión en la mejora y digitalización del ciclo urbano del agua, es decir, la prevención de fugas, eficiencia, o la captación de aguas pluviales también rinde amplios frutos económicos. Por ejemplo, la Asociación de Alcaldes de Estados Unidos reconoce que por cada dólar invertido en el ciclo urbano se generan 6 dólares de retorno.

El origen de El Día de la Tierra

El Día de la Tierra se celebró por primera vez en 1970 como un día de educación sobre cuestiones ambientales. La efeméride es ahora una celebración mundial que a veces se extiende a la Semana de la Tierra, siete días de eventos centrados en el medio ambiente. Viviendo y enfrentando la crisis climática. El Día de la Tierra comenzó a partir del reclamo del senador estadounidense Gaylord Nelson y fue inspirado por las protestas de la década de 1960. Su objetivo era realizar acciones para la «enseñanza nacional sobre el medio ambiente» y aumentar la conciencia pública sobre la contaminación.

En 2009 la Asamblea General de la ONU designó el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra mediante una resolución. Las Naciones Unidas conmemoran la fecha a través de la iniciativa Armonía con la Naturaleza, una plataforma para el desarrollo sostenible global que auspicia anualmente un diálogo interactivo en la fecha. Los temas incluyen métodos para promover un enfoque holístico de respeto al planeta y un intercambio de experiencias nacionales sobre criterios e indicadores para medir el desarrollo sostenible en armonía con la naturaleza.

Inversión hídrica en España

La Federación Europea de Asociaciones Nacionales de los Servicios de Agua (EurEau) informó en 2021 que en la Unión Europea se invierte una media de 82 euros per cápita en los servicios de agua urbana. Pero en el estudio España se sitúa muy por debajo de la tarifa media europea con 48 euros per cápita. Los datos demuestran que no se cubren todas las necesidades reales, según el estudio Nacional de Suministro de Agua Potable y Saneamiento (AEAS-AGA) publicado en 2021 y que se realiza cada dos años.

Con motivo la celebración del Día de la Tierra 2022, el Foro de la Economía del Agua ha instado a promover las alianzas y la colaboración entre administración, empresas y sociedad civil para lograr «invertir en nuestro planeta». Estanislao Arana, director académico del Foro de la Economía del Agua, explica que la importancia de la gestión hídrica «está fuera de toda duda». Sin embargo Arana reconoce que este tema «no cuenta con una posición prioritaria en las agendas nacional, europea y mundial».

El experto alude a que tras todo lo aprendido en la pandemia y con los efectos climáticos cada vez más visibles, «es necesario que esto cambie y coloquemos el agua en el lugar que le corresponde».

Por si parte, el director del Foro de la Economía del Agua, José Carlos Diez, apunta que es necesario «revertir la infrainversión que existe en el sector del agua desde 2010» y que los esfuerzos deben centrarse especialmente «en impulsar la digitalización, fundamental para mejorar la eficiencia en el consumo y evitar la sobreexplotación de las masas de agua». Para Arana las inversiones necesarias  con respecto al agua deben se focalizarse fundamentalmente en infraestructuras que permitan evitar pérdidas en la red de abastecimiento, en aumentar el número y mejorar las estaciones depuradoras. Los expertos coinciden en que la colaboración del sector privado es imprescindible para conseguir las mejoras necesarias.

En junio de 2021 el gobierno de España anunció la consulta de los Planes Hidrológicos de tercer ciclo con un presupuesto global de 21.000 millones de euros para invertirse de 2022 hasta 2027. Los planes que deberán ser aprobados por cuenca, deben tener como objetivo fijar una adaptación de la gestión del agua al nuevo escenario de cambio climático. Así como  incorporar un cambio de paradigma que tome en cuenta la incertidumbre y el riesgo en la gestión hídrica.

Más del 70% de los españoles siente miedo por el cambio climático

El Día de la Tierra se presenta como la oportunidad perfecta para reflexionar sobre los principales problemas ambientales  y el impacto a nivel individual de nuestras acciones. Pero ¿cuánto preocupa a los españoles las cuestiones medioambientales? Appinio, la plataforma global de investigación de mercados, hizo una encuesta con motivo de este día para conocer el pulso de la opinión pública.

Según la encuesta, el 95% de los participantes cree en el cambio climático en algún grado. 8 de cada 10 encuestados considera que hay pruebas científicas suficientes que demuestran que la actividad del ser humano es dañina para el medio ambiente. El 72% de los encuestados siente miedo o ansiedad al pensar en un futuro en el que no se solucione el cambio climático. A pesar de ello, hay esperanza: 6 de cada 10 españoles cree que todavía estamos a tiempo de revertir la situación y salvar el planeta.

El interés de los españoles se ve reflejado en el Internet: según datos de Google, en los últimos cinco años, las búsquedas sobre el medio ambiente han aumentado un 75% en España. Y, en concreto, este 2022 el cambio climático ha tenido un aumento puntual de 5.000%, en cuestiones como «qué se puede hacer para evitar el cambio climático»  y «qué es un plan de movilidad urbana sostenible». 

Los españoles creen que la industria de combustibles fósiles (63%), los políticos (47%) y los países desarrollados (42%) son quienes más dañan el planeta Tierra con su actividad. Un 96% de los encuestados estarían dispuestos a reducir significativamente el consumo de energía en su hogar. Por otro lado se percibe con un 78% a las ONGs como las entidades más comprometidas con las cuestiones medioambientales, seguidas por las universidades y centros de investigación con un 71%. 

Las marcas también juegan un papel fundamental en el cuidado al medio ambiente, pues muchas de ellas forman parte de nuestro consumo habitual. Para 8 de cada 10 españoles, el que una marca sea social y medioambientalmente responsable tiene importancia. Pero, ¿qué entienden los consumidores por una marca sostenible? Los factores más citados tienen que ver con que la compañía haga uso del embalaje sostenible (38%), de materiales reciclados (38,2%), o que sea neutra en carbono (31%).



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