La Directiva Marco del Agua, bajo la lupa de los expertos

La Directiva Marco del Agua, bajo la lupa de los expertos

El mayor centro de investigación de agua dulce de Alemania ha cuestionado la Directiva Marco Europea del Agua para ofrecer una visión sobre sus beneficios e inconvenientes. Con su crítica pretenden que la normativa cumpla con los objetivos de gestión de agua de forma correcta para el 2027


Muchos grandes avances de la sociedad se han podido llevar a cabo gracias a un simple, pero efectivo, método: cuestionar todo. Bajo esta idea, el Instituto Leibniz de Ecología del Agua Dulce y Pesca Interior (IGB), el mayor centro de investigación de agua dulce de Alemania, pretende mejorar la Directiva Marco Europea del Agua (DMA), uno de los marcos regulatorios más progresivos para la gestión del agua en todo el mundo.

De acuerdo con el IGB, los proyectos de restauración de la DMA deben planificarse a una escala mucho mayor, así como las medidas derivadas de ellos, que reclaman que sean más efectivas. Por otro lado, piden una revisión de los procesos administrativos ya que, según los expertos, deben mejorarse sistemáticamente, junto a sus procedimientos, que deben establecerse para resolver conflictos.

Para alcanzar estos objetivos, los autores ven esencial enraizar sistemáticamente la gestión sostenible del agua en todas las áreas políticas relevantes, un hecho particularmente importante para algunos ámbitos, como la agricultura y el transporte marítimo.

“La directiva no llega a alcanzar un equilibrio apropiado entre los objetivos y los conflictivos de proteger las aguas dulces y usarlas como recurso”

“A menos que exista un compromiso firme con la gestión sostenible y la mejora ecológica, las múltiples funciones de las aguas dulces como hábitat y recurso clave en Europa no se pueden preservar ni restaurar. La presión para utilizar las aguas dulces como recurso está en constante crecimiento, y el cambio climático y ambiental a nivel mundial avanza rápidamente, incluida la pérdida generalizada de biodiversidad”, expone el texto.

Para ejemplificar alguna de las áreas donde la DMA muestra una ineficiencia, los autores se han remitido a la escasa mejoría del estado del agua en la Unión Europea. Según ellos, la normativa requiere que todas aquellas zonas que almacenan agua en la UE alcancen, al menos, un buen estado químico y ecológico o un buen potencial ecológico para 2027. Sin embargo, desde que la DMA entró en vigor hace 19 años, se ha observado una escasa mejoría. De hecho, según los autores “el 60% no alcanzan ese estado”.

“Las escasas mejoras ecológicas que se han observado hasta la fecha indican que la directiva no llega a alcanzar un equilibrio apropiado entre los objetivos y los conflictos de proteger las aguas dulces y usarlas como recurso”, explica el profesor Mark Gessner, director interino de IGB y coautor del Informe de políticas de IGB.

“Por eso debemos adherirnos estrictamente a los principios y objetivos de la DMA más allá de 2027”, concluye Mark Gessner, y agrega que “a pesar de su excelente base, la directiva requiere mejoras significativas en su implementación práctica”.



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