El castigo del agua cuando el urbanismo se desborda - EL ÁGORA DIARIO

El castigo del agua cuando el urbanismo se desborda

La Depresión Aislada en niveles Altos, Dana, que ha asolado la Vega Baja de Alicante, inundando toda la Cuenca del Segura, Murcia, Almería, Málaga, Castilla La Mancha y sudoeste de Madrid, deja dos importantes dos lecciones: que la predicción meteorológica ha funcionado y que la fuerza del agua no la frena el “urbanismo desbordado”


España cuenta con 1.428 áreas de alto riesgo potencial de inundación, fluviales y marinas, y a pesar de ser el país con más embalses per cápita del mundo, las inundaciones provocan pérdidas millonarias que rondan los 800 millones euros anuales y cerca de 300 vidas perdidas por estas catástrofes meteorológicas.

Imagen de Los Alcázares tras la dana

A pesar de las cifras y de los avisos de los expertos acerca de la proliferación e intensificación de episodios como la DANA que asoló la pasada semana la Vega Baja del Segura, Alicante, Murcia, Almería, Málaga, parte de Castilla La Mancha y Madrid, el territorio que forma parte del Dominio Público Hidráulico sigue ocupado en buena parte del país.

El presidente de Asociación Nacional de Geólogos y director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, ha destacado que a la vista de la intensidad de la Dana que ha recorrido al península en los últimos días hay que ser conscientes de que la manera de llover en el Mediterráneo está cambiando.

“No se trata sólo de una evidencia del cambio climático, sino que hemos comprobado que cada vez sube más la torrencialidad de las precipitaciones, con intensidades como las registradas el la Vega Baja del Segura que han estado en torno los 200-300 litros por metro cuadrado en muy pocas horas, y los territorios no están preparados para este tipo de fenómenos meteorológicos”, explica a El Ágora.

DANA Valencia y Murcia

Para Olcina esta Depresión Aislada en Niveles Altos, Dana, se ha caracterizado por la fuerza del aparato eléctrico, la torrencialidad y el viento. Respecto a la energía liberada, destacó la turbonada de la madrugada del 14 de septiembre con formaciones nubosas de gran tamaño, de casi 2.000 kilómetros cuadrados, que contienen mucha energía eléctrica y que provocó rayos y relámpagos como si de un foco de neón se tratase. El experto apunta la causa de esta virulencia: el calentamiento del mar Mediterráneo, 1,3 grados más cálido que hace 35 años y sobre todo, a estas alturas de año, con aguas calientes que han alimentado de energía a los frentes nubosos generados por la Dana.

“Estos fenómenos nos recuerdan que el territorio tiene sus límites, nos hacen ver que el cambio climático es una evidencia y que si su frecuencia va a ir a más es necesario que los territorios se adapten cuanto antes”, explica.

“Tras las inundaciones de 1987 en la cuenca del Segura ya vimos cuáles eran las amplias láminas inundables de este río tan complejo. Sin embargo, las administraciones han seguido siendo negligentes, el urbanismo ha ocupado el territorio fluvial“, lamenta.

Según el Ministerio de Transición Ecológica en la actualidad, de estos 1.428 enclaves, cerca de 900 son áreas fluviales de riesgo potencial significativo de inundación y más de 500 son marinas, de acuerdo con la última revisión de los planes de riesgo de inundación. “Hay que replantearse la ocupación de los terrenos de dominio hidráulico ya que no solo estamos hablando de preservar bienes materiales sino vidas humanas”, afirma Olcina.

Ante una Dana tan localizada, persistente y con tanta torrencialidad no hay infraestructura que contenga la fuerza del agua

Esta Dana nos deja importantes lecciones, insiste Olcina, una es que la predicción meteorológica ha sido precisa y gracias a su anticipación y a la declaración de la alerta roja con 24 horas de antelación se han salvado muchas vidas. Y dos que España cuenta con la mejor gestión de emergencias de Europa y del mundo, destaca el presidente de la Asociación de Geología.

“De lo que tenemos que aprender es que todavía muchas ramblas y barrancos de dominio público hidráulico estaban ocupadas, no sólo en la Vega Baja, lo hemos visto también en otras regiones como Arganda del Rey, Madrid. Y esa ocupación tiene que desaparecer y si es necesario las administraciones competentes tendrán que tener voluntad para expropiar los bienes y propiedades que lo ocupen”.

Los planes de riesgo de inundación contemplan actuaciones tales como obras en cauces, obras de restauración de ríos, encauzamientos o de ordenación del territorio

Esto no es más que aplicar y hacer cumplir la Ley que desde 2008 exige a todos los Ayuntamientos a tener un mapa de riesgo de inundaciones y a “declarar no urbanizable aquellas zonas inundables“.

También queda por concluir el Plan de Riesgo de inundación a nivel nacional, que está previsto se remate en 2020, pero en el caso municipal es fundamental concienciarse y tener voluntad política y social para adoptar Planes de Adaptación al Cambio Climático: “cuanto menos vulnerables sean los territorios a estos fenómenos se salvarán más vidas humanas y se minimizarán las pérdidas materiales” sugiere Jorge Olcina.

Los Planes Nacionales de Riesgo de inundaciones, según el Ministerio de Transición Ecológica, se terminarán de revisar en 2020 y atendiendo a su desarrollo, y con el objetivo de mejorar en los distintos aspectos de la gestión del riesgo de inundación, cada Plan va a contar con un programa de medidas que contemplan unas inversiones globales de más de 800 millones de euros para poner en marcha más de mil actuaciones concertadas con todas las administraciones implicadas



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