Las sequías de El Niño llevaron a seis millones de niños a la desnutrición

Las sequías de El Niño llevaron a seis millones de niños a la desnutrición

Un estudio publicado en Nature resalta la idea de que los fenómenos de El Niño pueden tener serios impactos en el crecimiento y la salud de los niños a largo plazo debido a la desnutrición. Solo en el 2015, más de seis millones de niños sufrieron desnutrición por las sequías de este fenómeno meteorológico


El 70% del agua que consumen los humanos se destina al sector de la alimentación, una cifra que pone de relieve el nexo entre ambos términos y la fragilidad del primero de ellos, porque sin el líquido elemento nadie podría tener a su alcance los alimentos disponibles en la actualidad.

Este escenario catastrófico, lejos de ser un supuesto, es una realidad cuando la variabilidad climática llega de la mano del El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) al océano Pacífico. Durante su presencia, las lluvias en Asia se convierten en todo un deseo, mientas que, durante la Niña, las precipitaciones desaparecen en mayor medida de la fachada pacífica del continente americano.

Estos cambios hidrológicos son fatales para los cultivos que solo en el episodio de El Niño del 2015 desencadenó una reacción masiva que llevó a más de seis millones de niños a sufrir desnutrición, según un estudio publicado en la revista Nature. Para sus autores, esa cifra representa al menos el 70%, y quizás hasta tres veces, de los niños que han pasado hambre debido a la pandemia.

Si bien el peso de los niños parece recuperarse con el tiempo, el impacto en su nutrición a una edad tan temprana frena su crecimiento en años posteriores

“Habría sido muy difícil preparar al mundo para una pandemia que pocos vieron venir, pero no podemos decir lo mismo sobre los eventos de El Niño que tienen un impacto potencialmente mucho mayor en el crecimiento y la salud de los niños a largo plazo”, comenta Amir Jina, autor del estudio.

“Los científicos pueden pronosticar una aproximación de El Niño con hasta seis meses de anticipación, lo que permite a la comunidad internacional intervenir para prevenir los peores impactos. Nuestro estudio ayuda a cuantificar esos impactos en la nutrición infantil para orientar las inversiones públicas globales en áreas con inseguridad alimentaria”, añade el experto.

Para llegara a sus conclusiones, los autores compilaron datos que abarcaron aproximadamente la mitad de los más de 600 millones de personas menores de cinco años en todo el mundo. Con ellos descubrieron que las condiciones de El Niño más cálidas y secas aumentan la desnutrición en los niños en la mayoría de los trópicos, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya considera que el 20% de los niños tiene un peso muy inferior al normal.

Las sequías producen un gasto anual en la UE de 9.000 millones de euros

Según los expertos, los estragos del episodio del 2015 restaron un año de progreso del segundo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) y que, para compensarlos, se requeriría proporcionar suplementos de micronutrientes a 134 millones de niños o alimentos a 72 millones de niños con inseguridad alimentaria.

“Dado que los científicos pueden señalar qué lugares sufrirán sequía y qué lugares se inundarán con meses de anticipación, la comunidad internacional podría actuar de manera proactiva para evitar que millones de niños caigan en desnutrición”, comenta Gordon McCord, coautor del estudio.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los impactos de las sequías recaen casi exclusivamente en la agricultura, sobre todo en los países con menores ingresos y que no pueden adaptarse con facilidad a este escenario climático.

“La sequía causa escasez de agua a corto y mediano plazo y estrés por calor extremo en el ganado y los cultivos (incluido el forraje), lo que puede ser perjudicial para los rendimientos. En el caso de sequías prolongadas o recurrentes, pueden producirse impactos a más largo plazo, como hundimiento de la tierra, intrusión de agua de mar a lo largo de los sistemas fluviales con un caudal de agua reducido y daños a los ecosistemas”, señala la FAO.

Ante estas situaciones extremas, el ahorro, la eficiencia y la reutilización del agua se vuelve un imperativo. Sin embargo, los problemas que coexisten alrededor del agua y los desafíos a los que se enfrenta todavía permanecen invisibles, por lo que los autores advierten de la necesidad de una actuación rápida para evitar un futuro colapso debido a la falta de agua.


Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas