El envejecimiento de presas y embalses, nuevo riesgo global

La Universidad de Naciones Unidas hace un llamamiento a la cooperación internacional para buscar soluciones al envejecimiento de las infraestructuras mundiales de almacenamiento de presas y embalses, una obsolescencia que se ha convertido en un nuevo riesgo global


La mayoría de las 58.700 grandes presas y embalses que existen en el mundo habrán superado su vida útil, de entre 50 y 100 años, para el año 2050.

Un dato preocupante según refleja el informe “Envejecimiento de infraestructuras hidráulicas: un riesgo global emergente” elaborado por miembros del Instituto del Agua, Medioambiental y Salud dependiente de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-UNWEH).

El documento señala que este progresivo envejecimiento supondrá que miles de estas presas queden fuera de servicio en los próximos años, con las consecuencias económicas y sociales que esto implica para muchas regiones, y que aumentarán los casos de daño en las instalaciones más antiguas y el aumento de costes de reparación y mantenimiento.

Un riesgo emergente para el desarrollo mundial

El informe ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre el envejecimiento de las grandes represas, un problema emergente del desarrollo mundial, ya que decenas de miles de grandes represas existentes han alcanzado o superado un umbral de edad de “alerta” de 50 años, y muchas otras pronto lo harán al acercarse a los 100 años.

Estas estructuras envejecidas incurren en necesidades y costos de mantenimiento que aumentan rápidamente, al mismo tiempo que disminuyen su efectividad y representan amenazas potenciales para la seguridad humana y el medio ambiente.

El Informe analiza las tendencias de construcción de grandes presas en las principales regiones geográficas y las funciones principales de las presas, como el suministro de agua, el riego, el control de inundaciones, la energía hidroeléctrica y la recreación.

El análisis de los conjuntos de datos mundiales existentes indica que a pesar de los planes en algunas regiones y países para construir más represas de almacenamiento de agua, en particular para la generación de energía hidroeléctrica, no habrá otra “revolución de represas” para igualar la escala de la construcción de represas de alta intensidad experimentada a principios de a mediados del siglo XX.

Al mismo tiempo, muchas de las grandes represas construidas entonces están envejeciendo y, por lo tanto, ya estamos experimentando un “envejecimiento masivo” de la infraestructura de almacenamiento de agua.

El Informe explora, además, la práctica emergente de desmantelamiento de presas envejecidas, que pueden ser reformadas o reactivadas, para abordar cuestiones de garantía de seguridad pública, aumento de los costos de mantenimiento, sedimentación de embalses y restauración de un ecosistema fluvial natural. La clausura se convierte en la opción si las limitaciones económicas y prácticas impiden la mejora de una presa o si su uso original se ha vuelto obsoleto. Se estima que el costo de remoción de la presa es un orden de magnitud menor que el de reparación.

El Informe también ofrece una descripción general de los impactos socioeconómicos del desmantelamiento de presas, incluidos los sobre los medios de vida, el patrimonio, el valor de la propiedad, la recreación y la estética locales. En particular, la naturaleza de estos impactos varía significativamente entre países de ingresos bajos y altos.

La gran cantidad de represas que existen en España han convertido a nuestro país en uno de los mayores productores de energía hidroeléctrica

El Informe muestra que, si bien el desmantelamiento de presas es un fenómeno relativamente reciente, está ganando ritmo en los Estados Unidos y Europa, donde muchas presas son más antiguas. Sin embargo, son principalmente las presas pequeñas las que se han eliminado hasta la fecha, y el desmantelamiento de las presas grandes aún está en su infancia, con solo unos pocos casos conocidos en la última década.

Algunos estudios de casos de grandes presas envejecidas y desmanteladas ilustran la complejidad y duración del proceso que a menudo es necesario para orquestar la remoción de la presa de manera segura. Incluso la remoción de una pequeña presa requiere años (a menudo décadas), la participación continua de expertos y el público, y extensas revisiones regulatorias. Con el envejecimiento masivo de las presas en marcha, es importante desarrollar un marco de protocolos que guíe y acelere el proceso de remoción de presas.

En general, el Informe tiene como objetivo atraer la atención mundial sobre el problema progresivo del envejecimiento de la infraestructura de almacenamiento de agua y estimular los esfuerzos internacionales para abordar este riesgo emergente del agua. Los principales destinatarios de este Informe son los gobiernos y sus socios responsables de planificar e implementar el desarrollo y la gestión de la infraestructura del agua, haciendo hincapié en la adaptación a un clima cambiante y el desarrollo sostenible.


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