España necesita una gobernanza del agua innovadora

España necesita una gobernanza del agua innovadora

España necesita mejorar su gobernanza para que permita al agua cumplir con su papel de motor de desarrollo social y económico. Una gobernanza innovadora más allá de la tecnología, transversal, transparente y que cuente con todos los actores implicados


Los escenarios de cambio climático y la variabilidad climática requieren mejorar nuestra capacidad de respuesta y de adaptación a la nueva situación para lograr la seguridad hídrica para las personas, y el planeta. En el nuevo contexto, el principal reto de la gobernanza del agua consistirá en asegurar el agua para las personas, para las actividades económicas que dependen de ella, y para los ecosistemas que regulan el ciclo hidrológico y nos aportan múltiples servicios, muchos de ellos esenciales.

En este sentido, el informe “El camino hacia una nueva cultura de la gobernanza del agua”, publicado por Conama y la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS), apunta a que hacen falta políticas de agua más transversales y coordinadas e innovar en la gobernanza, mejorando la información, la evaluación y la transparencia, junto con un modelo de gestión integral de los recursos hídricos que garantice un desarrollo económico, socialmente justo y ambientalmente sostenible.

España cuenta con una gobernanza consolidada, una de las más longevas de Europa con un enfoque pionero basado en la unidad de Cuencas, de hecho hace casi un siglo que se creó la primera Confederación Hidrográfica española, la del Ebro, en 1926. Un enfoque de gestión, que se adelantó 74 años a la Directiva Marco del Agua y que equilibra la multicompetencialidad que caracteriza a la gestión de los recursos hídricos de nuestro país.

Río Ebro a su paso por Tarragona.

Sin embargo, las incertidumbres que introduce el cambio climático en el estado y evaluación de los recursos hídricos y la velocidad de la transformación de los diferentes escenarios en los que se mueve la hidrología urgen a innovar y a impulsar la evolución de nuestra gobernanza para afrontar las respuestas que requieren los nuevos desafíos que amenazan la seguridad hídrica.

Asó lo explica en declaraciones a El Ágora Eduardo Perero, director técnico de la Fundación Conama y coordinador del informe, un documento que surge como resultado de los análisis y trabajos realizados durante más de dos años en el Comité Técnico de Conama sobre Gobernanza del Agua formado por más de 20 expertos.

Un trabajo en el que, por primera vez, se han utilizado los Principios de la Gobernanza del Agua de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y su Marco de Indicadores de Gobernanza, para evaluar el sistema de gobernanza del agua a nivel país, recalca Perero.

El propio informe da idea de lo mucho que se ha hecho en materia de buena gobernanza del agua en España «incluso, sin ser conscientes de que lo que se estaba haciendo era implementar modelos de gobernanza», pero también arroja luz sobre las carencias que todavía existen y las dimensiones de gobernanza que requieren mayores esfuerzos, y que ponen en riesgo no solo nuestros recursos hídricos sino también nuestro desarrollo sostenible.

Así, en términos generales, los expertos recomiendan apostar por políticas de agua más transversales y coordinadas e innovar en la gobernanza, mejorando la información, la evaluación y la transparencia. Perero insiste en que «el agua es transversal y no se puede gestionar como un sector en sí mismo, hay que incorporar nuevos sectores impactados por los recursos hídricos, no sólo la agricultura, también el turismo, la industria, el tercer sector, la propia sociedad… esto unido a la multicompetencialidad que hay en nuestra administración hidrológica hace especialmente necesaria una gobernanza que coordine todas las políticas hidráulicas al tiempo que agiliza las respuestas conforme a los tiempos que marca el cambio climático»

En este sentido, algunas de las conclusiones que se desprenden del informe señalan que no existe una política del agua lo suficientemente trasversal que, además de objetivos establezca metas globales que afecten a todas las esferas que comprenden el agua, lo que favorecería una dispersión de responsabilidades en la gestión del agua, por lo que es necesario desarrollar mecanismos que permitan una mayor coordinación de las entidades responsables.

Además, esta falta de una política trasversal del agua, debilita la coordinación intersectorial entre todos aquellos sectores que tengan un impacto sobre el agua.

Pese a que como comentábamos al inicio, la gestión por cuencas tiene una larga tradición en España, se aprecia la necesidad de un mayor desarrollo de mecanismos que favorezcan la coordinación entre escalas territoriales e hidrográficas para una adecuada gestión de los recursos hídricos.

Los expertos también han detectado una falta de mecanismos para identificar el nivel de capacidad de las autoridades responsables necesario para llevar a cabo sus funciones y afrontar los retos del agua, lo que puede incluir, por ejemplo, la capacitación y la formación o los medios humanos, técnicos y económicos necesarios para el desempeño de sus funciones.

Participación responsable

En lo que respecta a la disponibilidad de datos e información, por una parte, y en relación con los servicios de agua, la información, según señala el informe, sigue siendo parcial y heterogénea, a pesar de los esfuerzos de los prestadores de servicios; por otra parte, a pesar de haber mucha información relativa a la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH), sobre todo de aguas superficiales, faltan datos e información relativa a los costes de la misma y eso dificulta la aplicación del principio de recuperación de coste que exige la Directiva Marco del Agua, un aspecto que es talón de Aquiles de la gobernanza del agua en España.

Los expertos coinciden en que el avance en cuanto a transparencia e integridad es incuestionable, pero hay que seguir fomentando la normalización de las prácticas de integridad y transparencia, por ejemplo, mediante la implementación de mecanismos para identificar potenciales motores y riesgos de corrupción en todas las instituciones relacionadas con el agua a distintos niveles, así como otras brechas de integridad y transparencia, o herramientas para hacer un monitoreo de la transparencia, la rendición de cuentas y la participación en el sector del agua.

En este sentido proponen la promoción del compromiso de las partes interesadas, fomentando una participación responsable de los diferentes actores, para lo cual, además de definir los objetivos de esta implicación y el uso previsto de las aportaciones, es necesario definir estrategias de comunicación adaptadas para los diferentes actores y adaptar el tipo y grado de involucramiento y que el proceso de participación pública sea flexible, así como implementar mecanismos para diagnosticar y revisar los retos, procesos y prácticas de implicación de las partes interesadas y sus resultados.

Estación depuradora de aguas residuales (EDAR).

Recomiendan avanzar en la monitorización y evaluación regular especialmente de los aspectos ambientales y del recurso, sobre integración de recursos o recursos no convencionales y sobre agua y cambio climático. Además, hay que mencionar la necesidad de mejorar la armonización, integración y estandarización y coordinación de los sistemas de información, así como el acceso a la misma y la forma de comunicarla a las distintas partes interesadas.

Uno de los puntos más destacados es la urgente necesidad de avanzar en la implementación del principio de recuperación de costes, para lo que hay un amplio margen de mejora en la implementación de un marco regulatorio sólido que promueva el cumplimiento y aplicación de la normativa y que apoye el logro de los objetivos regulatorios de manera eficiente, protegiendo el interés público.

Asimismo, el sector urbano del agua viene reclamando desde hace tiempo la figura de una entidad o ente regulador independiente, que además de armonizar los niveles de prestación de los servicios y las estructuras tarifarias, promueva la eficiencia en el desempeño de estos servicios públicos, todo ello con una clara orientación de protección de los usuarios y el fomento de la transparencia.

Una innovación más allá de la tecnología

El informe destaca que es necesario promover la innovación no tecnológica en el sector del agua y sistemática de las políticas y la gobernanza del agua.

En línea con las recomendaciones del Libro verde gobernanza del agua, el  informe de Conama y AEAS apunta a la necesidad de una transformación del modelo de gobernanza en varias dimensiones: fortalecer la administración pública y mejorar la coordinación de políticas sectoriales y la coherencia entre los distintos niveles administrativos; mejorar la generación de información y conocimiento y la transparencia; potenciar la cooperación y corresponsabilidad de la ciudadanía y agentes sociales, incluidos los usuarios; y potenciar la flexibilidad y la adaptabilidad del modelo de gestión.

Avanzar en la mejora de la gobernanza del agua en España es fundamental para salvaguardar nuestros preciados y escasos recursos hídricos, haciendo frente a los nuevos retos que ponen todavía más presión sobre los mismos, afirman los expertos.

De este modo, la gobernanza del agua se convierte en el catalizador que permitirá que el agua cumpla con su función de pilar para el desarrollo sostenible, la realización de los ODS y el resto de políticas europeas y estatales relacionadas.

En este sentido, el tercer ciclo de planificación hidrológica se presenta como una oportunidad para sentar las bases de una gobernanza del agua mejorada, que permita, por una parte, avanzar en el cumplimiento de los objetivos ambientales que establece la Directiva Marco del Agua y de los requisitos que establecen otras directivas en materia de aguas, como las directivas de agua potable y de aguas residuales, y, por otra parte, permita que el agua cumpla con su papel de motor de desarrollo social y económico.


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