La gestión de los bosques también debe centrarse en el agua

La gestión de los bosques también debe centrarse en el agua

La gestión de los bosques también debe centrarse en el agua

Un informe de la FAO señala la enorme importancia que debería tener el agua en la gestión, el seguimiento y la valoración de los bosques, que proporcionan servicios hídricos vitales para la biodiversidad y son clave a la hora de asegurar la disponibilidad del líquido elemento para usos agrícolas, industriales, ambientales y domésticos


El Ágora
Madrid | 10 septiembre, 2021


Los bosques son vitales para nuestra supervivencia. Del aire que respiramos a la madera que utilizamos, estos ecosistemas proporcionan gran parte de los servicios en los que se apoya no solo la vida humana, sino gran parte de las especies de fauna y flora que habitan nuestro planeta, además de ser claves a la hora de prevenir la erosión del suelo y mitigar el cambio climático. Sin embargo, un aspecto que a menudo se pasa por alto es la enorme importancia que tienen los bosques para el adecuado suministro y conservación del agua: las cuencas hidrográficas boscosas proporcionan alrededor del 75% de nuestro suministro de agua dulce accesible y, por lo tanto, son parte integral de nuestra seguridad hídrica. Sin embargo, a día de hoy solo el 12% de los bosques del mundo se gestiona con el agua como objetivo principal, un problema de gobernanza que según apunta la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) debe ser atajado cuanto antes para poder asegurar el derecho humano al agua y el saneamiento para todos.

“La seguridad hídrica es un importante desafío mundial, que tiene repercusiones en la agricultura, la producción de energía, las necesidades básicas de la población y los ecosistemas de apoyo”, aseguró la Directora General Adjunta de la FAO, María Helena Semedo, con motivo de la publicación de A Guide to Forest-Water Management (Guía para la gestión de los bosques y el agua), un documento que presentado durante la pasada Semana Mundial del Agua de Estocolmo. “El doble desafío del cambio climático y el aumento de la población está acrecentando la presión sobre nuestros ecosistemas. Tenemos que reconocer que los bosques desempeñan un papel clave en la seguridad hídrica y priorizar el agua en las decisiones en materia de gestión y gobernanza forestal”, agregó.

En la guía, que tiene como objetivo principal mejorar la base de información mundial sobre las funciones protectoras de los bosques para el suelo y el agua, se hace hincapié en la enorme probabilidad de que el cambio climático agrave el estrés hídrico, ya que a medida que aumenten las temperaturas, los ecosistemas y las comunidades humanas, vegetales y animales que dependen de ellos necesitarán más agua para mantener su salud y prosperar. Y es precisamente en este contexto donde se debería priorizar, según la FAO, un enfoque holístico de la gestión de los recursos hídricos, que incluya la gestión, el seguimiento y la valoración de los bosques para la prestación de servicios ecosistémicos relacionados con el agua.

bosques
Las cuencas hidrográficas boscosas proporcionan alrededor del 75% de nuestro suministro de agua dulce accesible.

Poner el agua en el centro de la gestión forestal tendría importantes ventajas a nivel de resiliencia. En concreto, el informe apunta que dos tercios del suministro de agua de las ciudades se beneficiarían de contar con una mayor calidad del agua gracias a una mejor gestión forestal, lo que incluye protección, restauración o reducción de la carga de combustible en los bosques a fin de reducir al mínimo el riesgo de incendios. Además, la gestión hídrico-forestal significaría impulsar una solución basada en la naturaleza que sería beneficiosa no solo a nivel de biodiversidad sino económico: tanto los bosques nativos intactos como los bosques plantados bien gestionados pueden ser un enfoque relativamente barato para la gestión del agua que generan al tiempo múltiples beneficios colaterales.

“Asegurar la funcionalidad de los paisajes y la prestación de servicios de los ecosistemas requiere una gestión y un seguimiento eficaces que se centren en el agua”, explica Mette Wilkie, directora de la División Forestal de la FAO, en el prólogo de la guía. “A pesar de la incertidumbre en torno a la gestión integrada del agua y los bosques, es imperativo que el agua reciba mucha más atención en la gestión forestal, ya que el mundo enfrenta las consecuencias del cambio climático y otras presiones”, razona.

Valorizar el agua de los bosques

De acuerdo con lo indicado en la guía, la provisión mundial de servicios de agua disminuyó en casi 10 billones de dólares por año entre 1997 y 2011, una caída que se relaciona tanto con el aumento poblacional como con el avance del cambio climático y la mala gestión de los recursos hídricos. Es por eso que, para la FAO, la valoración adecuada de los servicios hídricos de los bosques debería ser el punto de partida para el manejo de estos ecosistemas y todos los beneficios que brindan, una información que puede derivarse tanto de transacciones de mercado relacionadas directa o indirectamente con ese servicio del ecosistema como de mercados hipotéticos que pueden crearse para obtener valores.

En este sentido, los llamados pagos por servicios de cuencas hidrográficas (PWS, por sus siglas en inglés) son un mecanismo “prometedor” para la distribución de beneficios y la cooperación entre los sectores del agua y los bosques, especialmente en ausencia de marcos legislativos o de una gobernanza local que funcione. Según la FAO, este sistema, que debe verse como un proceso más amplio de gobernanza participativa local más que como una alternativa basada en el mercado, podría servir para sustituir la en muchos casos ineficaz gestión gubernamental o comunitaria. Gracias a él, se podría lograr una mejor colaboración entre reguladores, empresas privadas, autoridades locales y organizaciones técnicas y de la sociedad civil que ayudara a una auténtica gobernanza hídrica de los bosques.

Por otro lado, el informe apunta a cuatro tipos de bosques de particular importancia para esta gobernanza hídrica. El primero de ellos no podía ser otro que el manglar, un ecosistema del que hay unas 13,8 millones de hectáreas en todo el mundo y que proporciona muchos servicios ecosistémicos esenciales, además de desempeñar un papel importante en la mitigación y adaptación al cambio climático. A pesar de esta importancia, se estima que entre el 30 y el 35% de los manglares se ha perdido desde la década de 1980, y se considera que aproximadamente una cuarta parte de los manglares restantes están degradados de forma severa, por lo que apostar por su conservación y restauración debe ser una clave de toda acción forestal centrada en el agua.

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Los manglares ofrecen unos servicios ecosistémicos esenciales.

Otro tipo ecosistema clave son los bosques de turberas, que desempeñan un papel crucial en la mitigación de inundaciones y sequías, además de servir en el mantenimiento de la calidad del agua a nivel de cuenca. En este sentido, las turberas son los ecosistemas terrestres más densos en carbono del mundo, por lo que su conservación es una de las formas más rentables de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Por otro lado, la FAO también apunta a la necesidad de mejorar la gestión de los bosques nublados montañosos tropicales, que se encuentran entre los ecosistemas terrestres más valiosos por su papel en el ciclo hidrológico, ya que influyen tanto en la cantidad de agua disponible como en la regulación de los flujos de agua superficial y subterránea en las cuencas hidrográficas.

Por último, la guía de la FAO pide centrar nuestra atención en un ecosistema que a priori parece menos relacionado con el agua: los bosques de secano. En el mundo hay 1.079 millones de hectáreas de bosques en las tierras secas, que sustentan los medios de vida de millones de personas a pesar de sobrevivir y crecer con recursos hídricos limitados. Teniendo en cuenta que las diferentes proyecciones de cambio climático indican una expansión de los ecosistemas áridos de este tipo, alterando el espacio ecológico de las especies arbóreas y afectando los procesos hidrológicos, las estrategias de gestión para los bosques de secano serán clave a la hora de combatir la escasez de agua local al aumentar la recarga del suelo y las aguas subterráneas. En este sentido, la FAO apunta que la reutilización de las aguas residuales es una de las mejores herramientas para ayudar a mantener los servicios de los ecosistemas de las tierras secas frente a la escasez de agua.

Orientación práctica

En cualquier caso, la FAO afirma que esta nueva guía no solo está dirigida a los profesionales de los recursos naturales que tienen la misión de mantener y gestionar activamente los bosques en favor de la prestación de servicios hídricos. También busca concienciar e impulsar las alianzas entre diferentes actores, con el objetivo de impulsar un compromiso en torno al agua y los bosques en los que participen sociedad civil, los responsables de la formulación de políticas y los agentes privados.

En concreto, en la guía se revisan técnicas y metodologías emergentes, se ofrecen orientación práctica y recomendaciones sobre cómo gestionar los bosques en favor de los servicios ecosistémicos relacionados con el agua, y se presentan estudios de casos de ecosistemas en los que los dos recursos están fuertemente conectados, como los cuatro ecosistemas anteriormente mencionados: los manglares, las turberas, los bosques tropicales de zonas nubosas y los bosques de secano.

Paraná
Zona selvática junto al río Paraná en la provincia argentina de Misiones.

Por otro lado, en la publicación también se plantea que la ciencia ciudadana, entendida como la participación del público en la investigación científica y el seguimiento,y las nuevas herramientas de Internet pueden ayudar a mejorar la evaluación de los bosques y el agua y, a su vez, influir positivamente en las decisiones en materia de políticas y de gestión. En particular, el Sistema de acceso, procesamiento y análisis de datos de observación de la Tierra para el monitoreo de la superficie terrestre (SEPAL) de la FAO, que se basa en tecnologías de procesamiento de imágenes fáciles de utilizar, y sus herramientas relacionadas con los Servicios ecosistémicos del agua en los bosques y paisajes (FL-WES), se destacan como nuevas formas de seguimiento y presentación de informes sobre el nexo entre los bosques y el agua.

Precisamente con este objetivo de ayudar a la gente a entender no solo los vínculos entre los bosques y el agua sino también la manera en que se traducen en beneficios para las personas y el planeta, la FAO y el Instituto Hídrico Internacional de Estocolmo han elaborado un curso de aprendizaje electrónico sobre el nexo entre los bosques y el agua (Forest and Water Nexus) que fue presentado también en la Semana Mundial del Agua y puede ser utilizado de forma gratuita por todas las personas interesadas.



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