Recetas latinoamericanas para la gestión de sequías e inundaciones

Recetas latinoamericanas para la gestión de sequías e inundaciones

El fortalecimiento de redes de monitoreo y observación que involucren a la sociedad civil, a la empresa y a las universidades, un mayor foco en la gestión de riesgo, además de soluciones basadas en la naturaleza son parte de las lecciones que han aprendido algunos países de Latinoamérica en la gestión hídrica del territorio


Las sequías e inundaciones en todo el mundo están causando enormes pérdidas humanas y económicas. Latinoamérica no es escapa de ello, por lo que esta tercera jornada de la Semana Medioambiental Iberoamericana, llevada a cabo el miércoles 22 de septiembre con la organización de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), estuvo enfocada en la gestión de sequías e inundaciones para la adaptación al cambio climático en un entorno cambiante.

Con la moderación de Natalia Gullón Muñoz-Repiso, responsable de Alianzas y Gestión del Conocimiento del Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS) de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el panel estuvo conformado por Roberto Adolfo Cerón Pineda, gerente de Hidrología del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador; Leornado González Neri, gerente de Protección a la Infraestructura y Atención de Emergencias de la Comisión Nacional del Agua – CONAGUA, México; Juan José Nieto, director internacional del CIIFEN – Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Euroclima +); Alessandra Daibert Couri, superintendente Adjunta de Operaciones y Eventos Críticos de Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico (ANA) de Brasil; y Karina Maribel Barrera Moncayo, subsecretaria de Cambio Climático del Ministerio del Medio Ambiente, Agua y Transición Ecológica de Ecuador.

Para el panel, algunas lecciones aprendidas en torno a la gestión de sequía e inundaciones se relacionan con la observación.No podemos negar que es importantísimo continuar observando, manteniendo redes de observación del territorio, los servicios meteorológicos tienen un papel fundamental en esto”, aseguró Juan José Nieto. Para él, si bien existe información satelital, que cubre más áreas, nunca se debe dejar de considerar que la observación en tierra es muy relevante, que la calidad de los datos también lo es y que es tiempo “de que se vayan fortaleciendo redes de observación ciudadana o civil, que haya más involucramiento desde el punto de vista de los voluntariados”. A ello, agregó la necesidad de fortalecer las tecnologías actuales que pueden llevar a mejorar la observación e involucrar a la sociedad civil, a la empresa privada y a las universidades.

sequías
Las sequías producen impactos de gran envergadura en las poblaciones.

“La adaptación al cambio climático tiene que propender a un desarrollo sostenible, cuyas medidas deben ser codiseñadas con las comunidades que son más vulnerables y evitar, en lo posible, que sigamos construyendo vulnerabilidades, junto con pensar que la aproximación para la adaptación debe ser multidisciplinar y multisectorial”, opinó Prieto.

Como recurso escaso, el agua se vuelve un factor limitante para el desarrollo de las sociedades, por lo que Juan José Nieto invitó a quienes no quieren ver esta problemática desde el punto de vista ambiental, que lo hagan desde el desarrollo, ya que “el agua es salud, es educación, es seguridad alimentaria”.

Alessandra Daibert Couri mencionó que en Brasil han aprendido tres puntos claves: la seguridad hídrica, la resiliencia de los sistemas y la capacidad de respuesta. “Tenemos que dar prioridad a la seguridad hídrica, definir condiciones de operación, más robustas y adecuadas a nuevos referenciales hidrometeorológicos y promover mecanismos de articulación permanentes y eficientes entre instituciones y diferentes niveles del gobierno”, dado que “no hay una respuesta única, es un conjunto de soluciones simultáneas, adecuadas al contexto, que mezclan tanto infraestructura como medidas de gestión”.

Para ella, es necesario enfocarse en la gestión de los riesgos. “Es un proceso de adopción de políticas y estrategias de prácticas orientadas a evitar y reducir los riesgos de crisis o disminuir sus efectos”, señaló y llamó a prepararse para las crisis actuales para enfrentar los desafíos próximos, dado que los eventos críticos futuros serán más frecuentes e intensos, a causa del cambio climático.

Red de monitoreo robusta

Roberto Cerón recomendó gestionar las capacidades institucionales, dado que los servicios hidrometeorológicos nacionales reciben poco financiamiento y muchas veces el personal no es debidamente capacitado. Para Cerón la observación y el fortalecimiento de la red de monitoreo también es fundamental, junto con el conocimiento de las comunidades, dado que “las comunidades capacitadas responden mejor a los eventos extremos”. Y suma a ello la adaptación a las nuevas tecnologías y los instrumentos para la toma de decisiones, citando el ejemplo de El Salvador, donde “se da conocer todo el monitoreo que se realiza respecto a la hidrología en el país y eso es un instrumento muy importante para la divulgación de la información y los datos, para que todas las instituciones puedan hacer uso de ella”.

Asimismo, a su juicio, la información debe ser confiable y oportuna, y hay que considerar soluciones basadas en la naturaleza, contar con planes y políticas para la reducción del impacto de sequías e inundaciones, y la coordinación interinstitucional, incluyendo al sector privado.

gestión de sequías
Captura de pantalla con un momento de la tercera mesa dedicada al agua en la Semana Medioambiental Iberoamericana.

Para Leornado González Neri, indiscutiblemente la aplicación de la gestión integral de riesgos, en todos los aspectos relacionados con la protección civil en México es una lección aprendida, junto con pasar de un sistema reactivo a uno preventivo, “privilegiar los aspectos de prevención con los que cuentan las instituciones para evitar los daños por los efectos adversos de las emergencias”.

Karina Barrera Moncayo destacó también la importancia del análisis de la información, la identificación desde diferentes puntos de vista, tanto económico como técnico, para poder priorizar dónde se deben focalizar las acciones, las que no solamente deben enfocarse en la gestión al riesgo como tal, sino también fortalecer la capacidad adaptativa de las poblaciones más vulnerables, las que deben ser identificadas a través de un sistema de análisis de información.

Además, Barrera destacó la importancia de la articulación y correlación de “los roles y responsabilidades que cada una de las instituciones debe cumplir en la acción frente a los fenómenos de la sequía”.



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