Los héroes anónimos del saneamiento indio luchan por su dignidad

Los héroes anónimos del saneamiento indio luchan por su dignidad

Los héroes anónimos del saneamiento indio luchan por su dignidad

Los trabajadores del saneamiento en India, llamados ‘safai karamcharis’, tienen que hacer frente día a día a unas labores extremadamente duras sin apenas derechos ni protección, un problema social y laboral que ha quedado más patente que nunca con la pandemia de coronavirus


El Ágora
Madrid | 17 septiembre, 2021


Ser trabajador del saneamiento en India es algo más parecido a una terrible condena que a una verdadera ocupación laboral. Aunque este enorme país asiático, hogar de más de 1.300 millones de habitantes, ha mejorado mucho la situación de este sector con la construcción de más de 100 millones de inodoros comunitarios a lo largo y ancho de su territorio, sigue encabezando el ránking mundial en cuanto a volumen de personas sin acceso a un saneamiento seguro: casi 190 millones de indios solo tienen instalaciones limitadas o sin mejorar y más de 200 millones se ven obligados a practicar la defecación al aire libre al no tener acceso regular a baños, según las estadísticas del Programa Conjunto de Monitoreo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF. Esta situación, que tiene importantes consecuencias sobre la salud, la economía y el medio ambiente indios, muestra su cara más terrible cuando analizamos la situación de los trabajadores del saneamiento, auténticos héroes anónimos que arriesgan su vida cada día bajo la indiferencia e incluso el desprecio de la sociedad local.

El problema viene de lejos y tiene su origen en la división tradicional por castas que sigue rigiendo en parte la vida en India. Conocidos como safai karamcharis, que se traduce como “recolectores manuales”, los trabajadores del saneamiento indios pertenecen normalmente ala comunidad dalit (intocables), que es la casta más baja, por lo que desde que nacen están en su mayoría condenados a vivir en condiciones de pobreza extrema y sufrir una gran desigualdad económica. La discriminación que sufren es de hecho la que les empuja a realizar los trabajos más duros que ofrece el país: limpieza de letrinas, limpieza de alcantarillado, manejo de lodos fecales, limpieza de desagües, limpieza de baños escolares, limpieza de baños públicos, limpieza de vías férreas, trabajo en plantas de tratamiento de aguas residuales y trabajo doméstico.

Aunque estos trabajos son indispensables para la salud e incluso el funcionamiento de cualquier sociedad, son también tareas especialmente difíciles y peligrosas de llevar a cabo en India, donde al contrario de lo que ocurre en los países desarrollados, no se valoran apenas. De hecho, las labores de saneamiento no están nada bien remuneradas y la mayoría de los trabajadores son jornaleros o contratistas cuyos ingresos son impredecibles, lo que los hace altamente susceptibles a los shocks financieros. Además, su permanencia en la economía informal hace que muy pocos pueden acceder a préstamos y asistencia en efectivo, por lo que a menudo tienen que destinar sus ahorro abordar problemas de salud y enfermedades causadas por los numerosos riesgos laborales que corren.

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Una ‘safai karamchari’ vacía a mano el pozo negro de una casa en Panipat, India. | Donald Yip

Esa peligrosidad laboral es precisamente el principal problema de los safai karamcharis: cada día, corren el riesgo de morir por asfixia debido a gases venenosos o incluso sepultados por un alcantarillado mal construido. También tienen enormes consecuencias negativas a largos plazo, ya que están expuestos a enfermedades como el cólera, la hepatitis, la meningitis, la ictericia, los trastornos de la piel e incluso las enfermedades cardiovasculares, que sufren desproporcionadamente más que el resto de la población india debido a que, casi siempre, realizan sus labores sin tener acceso a equipos de seguridad adecuados.

Según una investigación realizada por el medio indio The Wire este 2021, la esperanza de vida promedio de los trabajadores de saneamiento es de 40 a 45 años, significativamente menor que la media nacional india, que es de 70 años. Además, experimentan altas tasas de enfermedad prolongada y la mortalidad relacionada directamente con el trabajo es alta: entre 375 y 475 personas que trabajan en la recolección manual murieron en el trabajo durante los últimos cinco años, principalmente debido a asfixia mientras limpiaban alcantarillas y fosas sépticas. Y esto es solo de acuerdo con los registros oficiales: la verdadera tasa de mortalidad podría ser significativamente más alta, ya solo se tienen en cuenta ciertos tipos de accidente en el trabajo y además muchos trabajadores recurren a las drogas y al alcohol para hacer frente a estas situaciones insostenibles.

Un problema ignorado

La llegada del coronavirus ha supuesto un duro golpe para la India, especialmente en una segunda ola que gracias a la variante delta fue especialmente mortífera y saturó los hospitales locales. Pero la pandemia ha sido especialmente dura para los safai karamcharis, que han tenido que seguir realizando su indispensable trabajo sin ninguna mejora en sus condiciones. Según apunta The Indian Express, más de la mitad de las muertes debidas al coronavirus entre el personal de la corporación municipal de Delhi han sido de safai karamcharis, que han sufrido 49 bajas después de que la llegada de la pandemia solo los haya expuesto a mayores peligros: desde recoger basura de hogares con COVID-19 positivo hasta encargarse de la eliminación de los cuerpos de las víctimas de COVID-19, los trabajadores de saneamiento han tenido que asumir todo tipo de responsabilidades.

A pesar de esta situación, el Gobierno indio niega la mayor y declaró este julio que en los últimos cinco años no se habían reportado muertes en el país debido a la recolección manual, lo que provocó severas críticas por parte de los activistas. Y es que, a pesar de que cientos de trabajadores que limpian alcantarillas y desagües han muerto en todo el país, las autoridades indias se basan en un tecnicismo para no reconocer a las personas que tienen que entrar a fosas sépticas y alcantarillas como safai karamcharis, alegando como causa de muerte la “limpieza peligrosa”.

“La declaración en sí es una declaración muy inhumana. La práctica es inhumana, por supuesto, pero la declaración es muy inhumana y cruel. Saben que murió gente, y lo denunciaron en el último Parlamento, y ahora en este Parlamento están diciendo que nadie murió”, alega el activista Bezwada Wilson, coordinador del Safai Karamchari Andolan (Movimiento de Trabajadores del Saneamiento), una organización no gubernamental que trabaja para mejorar los derechos laborales de estos parias sociales.

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Un hombre trabaja en el alcantarillado de Calcuta, India.

La razón de esta actitud gubernamental es que, en teoría, hablamos de una actividad prohibida por ley: el manejo manual de excrementos fue ilegalizado en 1993, pero fue solo después de una enmienda en 2013 que su forma más peligrosa, la limpieza de alcantarillas y fosas sépticas sin protección, también fue prohibida. Pero a pesar de las severas regulaciones legales, existe una falta de aplicación real de la normativa que lleva a que los ayuntamientos y los contratistas privados siguan contratando a personas de la casta inferior para llevar a cabo estas actividades peligrosas. Según un estudio elaborado en 2019 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la protección legal débil y la falta de aplicación de la actual normativa india de saneamiento, así como la mala situación financiera general de los trabajadores del saneamiento, contribuyen a que la práctica prevalezca.

“La India no se ha inmutado ante el bienestar de los trabajadores del saneamiento. Están destinados a sufrir con o sin trabajo. Cuando trabajan, los trabajadores del saneamiento son muy vulnerables a las infecciones. Si no trabajan, el hambre y la falta de medios de vida los matarán. No puedo entender por qué a la sociedad no le importan las personas que hacen nuestro trabajo más esencial”, explica V.K. Madhavan, director ejecutivo de WaterAid India, una organización internacional que se centra en garantizar el acceso equitativo al agua, el saneamiento y la higiene. Por el momento, el trabajo de ONG como ésta o el Movimiento de Trabajadores del Saneamiento está llevando el problema a la primera plana de la actualidad india, e incluso hay trabajadores convocando huelgas para que se mejoren sus condiciones frente al COVID-19.



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