Irak reduce al 50% sus cultivos de invierno por falta de agua

Irak reduce al 50% sus cultivos de invierno por falta de agua

El Ministerio de Agricultura de Irak ha anunciado esta semana que el país tendrá que reducir su área de siembra de cultivos de invierno 2021-2022 en un 50% debido a la profunda escasez de agua que ha provocado una larga sequía en la zona


La escasez de agua se está cebando con Irak. Este país de Oriente Medio, que aún está recuperándose de las cicatrices que dejó la guerra de 2004 y la posterior ocupación estadounidense, está viviendo su segunda peor en sequía en 40 años, una situación que ha llevado al Gobierno a empezar a tomar medidas drásticas. Este domingo, el Ministerio de Agricultura de Irak ha asegurado en un comunicado recogido por la agencia Reuters que los planes para la próxima temporada agrícola de siembra, este invierno 2021-2022, deberán reducirse hasta en un 50% debido a la escasez de agua. Es decir, que se plantarán la mitad de las cosechas habituales en un año cualquiera, lo que supone un fuerte golpe tanto para la economía como la autonomía alimentaria del país.

En concreto, el agua disponible actualmente en presas y embalses solo puede irrigar alrededor de 250.000 hectáreas de tierra, según un comunicado del ministerio, un territorio que apenas supone un tercio de la extensión agrícola del país. El motivo está en la sequía que vive Irak, la segunda más virulenta en 40 años, que ha llevado a que incluso los míticos ríos Éufrates y Tigris estén experimentando actualmente condiciones de escasez, lo que resulta en un menor caudal del río y afecta el almacenamiento de las presas. Una situación que no se ha solucionado en temporada de lluvias que suele tener lugar al final del verano y comienzo del otoño.

“El impacto de la escasez de agua en Irak se está haciendo evidente a través de los menores rendimientos de los cultivos para 2021. Se requieren acciones urgentes para enfrentar el cambio climático, trabajando juntos para abordar las causas profundas”, ha asegurado el Representante de la FAO en Irak, el doctor Salah El Hajj Hassan, según apunta Relief Web. “La reforma de los sistemas alimentarios también ayudará a las comunidades más vulnerables de Irak a resistir futuras crisis. Los sistemas alimentarios modernos y resistentes son importantes para la seguridad alimentaria a largo plazo y el crecimiento económico sostenible de Irak “, ha explicado.

Esta realidad parece sin embargo alejarse en un Irak donde la pobreza alimentaria e hídrica no ha dejado de aumentar en la última década. En muchas zonas del país, existen grandes extensiones de tierras agrícolas, pesquerías y fuentes de producción de energía que se han agotado ante la falta de agua potable: en la gobernación de Ninewa, se espera que la producción de trigo disminuya en un 70% debido a la sequía, mientras que en la región del Kurdistán se espera que la producción disminuya a la mitad. Pero la situación es especialmente dura en la región de Anbar, donde muchas familias que no tienen acceso al agua de un río casi seco gastan hasta 80 dólares al mes en agua, lo cual en un país donde el salario medio apenas alcanza los 400 es un gran problema.

Oriente Próximo
Una mujer iraquí recogiendo agua en los áridos humedales de las marismas centrales del sur del país.

Las evaluaciones de la FAO revelan que la temporada de lluvias de 2021 ha sido muy inferior a la media, especialmente en las gobernaciones del norte y la región del Kurdistán. Esto podría afectar el rendimiento final de los dos cultivos principales, trigo y cebada, y llevar a que el 8% de la población de las gobernaciones de Anbar, Ninewa y Kirkuk tenga un consumo de alimentos insuficiente, el doble del promedio nacional del 4%. Unos niveles más bajos de lluvia esta temporada que además están teniendo un efecto dominó en los pequeños agricultores, que ya han enfrentado desafíos para acceder a los mercados debido a los precios más altos.

Por otro lado, las temperaturas están alcanzando máximos históricos: el año pasado se batió el récord de temperatura más alta de Bagdad con 52 grados centígrados. Y es que, según el Instituto Max Planck, el aumento de temperatura en el Medio Oriente durante el verano ha sido de más de 0,5 grados Celsius por década, aproximadamente el doble que el promedio mundial.

Hace algo más de un mes, varias organizaciones no gubernamentales alertaron de que más de 12 millones de personas en Siria e Irak, incluidos cientos de miles de desplazados, están sufriendo los efectos de la sequía y se enfrentan al colapso “inminente y total” de su acceso al agua y la producción de alimentos. “En la región, la altas temperaturas, los bajos niveles récord de precipitaciones y la sequía están privando a la gente de agua para beber y para la agricultura”, indicaron 13 ONG presentes en Oriente Próximo, entre las que se encuentran Acción Contra el Hambre, CARE Internacional o el Comité Noruego para los Refugiados.



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