Se necesitan medidas urgentes para salvar los océanos de Europa

La AEMA ha advertido que, a pesar de los logros alcanzados durante los últimos años, la degradación de los océanos no ha parado de sucederse. Por ello, clama por medidas más ambiciosas y más cooperación para abordar un problema que se llevará por delante una fuente de recursos vital para el continente


Los océanos han jugado históricamente un papel fundamental en el desarrollo de la cultura europea, que en la actualidad es totalmente dependiente de los servicios que ofrece para su completo funcionamiento. Gracias a estos océanos podemos alimentarnos, transportarnos, producir energía y, en definitiva, obtener un necesario soporte vital.

Sin embargo, a medida que hemos ido explotando los océanos, sobre todo desde la década de 1960, hemos observado la aparición de una serie de efectos secundarios que han impactado directamente en el bienestar de las especies marinas, hábitats y ecosistemas.

Los científicos creen que nuestra huella ecológica ha sido de tal magnitud que se ha llegado a un nivel de degradación sin precedentes. Según han detallado, la calidad agua es la principal perjudicada, sin embargo, no han olvidado que de ella dependen también decenas de miles de especies que están comenzando a desaparecer. De hecho, entidades internacionales como la Organización de las Naciones Unidas han afirmado que estamos ante el nacimiento del sexto evento de extinción masiva en nuestro planeta.

Tal y como afirma el informe Marine Messages II de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), los océanos han sido empujados más allá de sus propios límites, una situación que promete ser peor en el futuro. Según sus estimaciones, la elevada población de la Tierra duplicará la demanda de los recursos oceánicos dentro de 40 años, por lo que se espera un posible colapso.

Ante esta situación, la Unión Europea puso en marcha en el pasado una serie de estrategias para lograr un crecimiento económico sin producir degradación ambiental. Sin embargo, con la llegada del 2020, año que marca el fin de esos planes, se ha podido observar que ninguno de ellos ha podido alcanzar los objetivos deseados.

“Nuestros mares y ecosistemas marinos están sufriendo, como resultado de años de gran sobreexplotación y abandono. Es poco probable que los Estados miembros de la UE alcancen en 2020 el buen estado medioambiental medio ambiental (uno de los objetivos de la Directiva marco sobre la estrategia marina de la UE, la principal normativa de la UE en materia de protección del medio marino). Pronto llegaremos a un punto de inflexión”, ha destacado Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la AEMA.

Parece que estamos abocados a la destrucción, aunque la AEMA ha señalado que no todo está perdido. Según ese mismo informe, la Unión Europea ha sido capaz de alcanzar una serie de logros a pequeña escala que son la prueba de que es posible llegar a esa ansiada meta de la sostenibilidad ambiental.

“La Unión Europea aún puede elegir detener la pérdida de biodiversidad marina y comenzar la restauración de la residencia del ecosistema marino, a la par que establece un crecimiento económico mediante el uso sostenible de sus mares”, ha señalado el informe de la AEMA.

El blanqueamiento afecta al 75% de los sistemas coralinos del mundo
El blanqueamiento afecta al 75% de los sistemas coralinos del mundo

La clave para extrapolar esos logros a un marco más amplio reside en la aplicación de tres acciones generales que se enmarcan en una estrategia de gestión sostenible del ecosistema (EBM, por sus siglas en ingles). Una estrategia que, a su vez, se encuentra dentro del plan para 2030 de la Unión Europea sobre biodiversidad que pretende, entre otras cosas, proteger al menos el 30% de los mares del continente.

Esas tres estrategias, “simples, pero efectivas”, se versan en esencia en “aumentar la ambición de los objetivos presentes existentes y ponerlos en marcha con total rigidez con el fin, directa o directamente, de proteger y mejorar el estado de las especies marinas, hábitats y ecosistemas”.

Por lo tanto, la AEMA señala que Europa se encuentra en estos momentos en una encrucijada al estar en un punto vital, como es el comienzo de este nuevo decenio de biodiversidad, en el que debe tomar la decisión de abordar el problema de sus aguas desde una perspectiva más ambiciosa y comunitaria.

“Las medidas de gestión dirigidas a especies y hábitats marinos han dado lugar a mejoras en su estado en algunas regiones marinas de la UE, pero este éxito fragmentado no compensa los efectos combinados de múltiples presiones de las actividades humanas en todos los mares de Europa”, ha comentado la AEMA.

“Solo a través de una estrategia ambiciosa, voluntad política, recursos adicionales y un aumento de la coordinación entre las partes interesadas y la integración de las políticas, Europa puede avanzar hacia un «buen estado» de sus mares dentro del actual marco político de la UE para 2030”, ha concluido la AEMA.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas