La falta de acceso al agua potable es un "fracaso moral" para la ONU

La falta de acceso al agua potable es un “fracaso moral” para la ONU

El presidente de la Asamblea General, Volkan Bokzir, cree que el hecho de que 2.200 millones de personas continúen sin acceso a agua potable y 4.200 millones vivan sin un saneamiento adecuado es un “fracaso moral” y pide mayores esfuerzos a los países


Tener agua corriente o un retrete en casa es algo que gran parte del mundo da por sentado, pero en los países más vulnerables de África, Asia y América Latina, más de 2.000 millones de personas siguen sin acceso seguro a agua potable y más de la mitad de la población carece de saneamiento adecuado. Y es que el acceso al agua toca temas universales como la dignidad, las oportunidades y la igualdad, por lo que los líderes mundiales tienen la responsabilidad de hacer que sea efectivo para evitar un “fracaso moral”. Así lo ha manifestado este jueves el presidente de la 75 Asamblea General de la ONU, Volkan Bokzir, en la inauguración de una reunión de alto nivel para garantizar la disponibilidad del agua y el acceso al saneamiento para todos.

“Es un fracaso moral que vivamos en un mundo con niveles tan altos de innovación técnica y éxito y que sigamos permitiendo que miles de millones de personas estén sin agua limpia para beber o las herramientas básicas para lavarse las manos”, ha denunciado Bokzir, que pidió a representantes gubernamentales, líderes empresariales y activistas que remen juntos con el fin de tratar de dar un empujón a las políticas en este ámbito. Y es que, aunque lograr el acceso al agua potable y a servicios de saneamiento e higiene adecuados para todos antes de 2030 es una de las metas clave de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el mundo está por ahora muy lejos de poder cumplirlo.

Según datos de la organización, unos 2.200 millones de personas -casi un tercio de la población mundial- continúan sin acceso a agua potable segura y 4.200 millones viven sin servicios de saneamiento adecuados. Una lacra que se ha sentido especialmente durante la pandemia de coronavirus, ya que miles de millones de personas no han tenido instalaciones básicas para lavarse las manos y muchos trabajadores de la salud en algunos de los países menos adelantados no han tenido siquiera agua corriente, lo que representa un “claro ejemplo de desigualdad global” que requiere acción inmediata.

Con motivo de la reunión, 161 países han firmado una declaración conjunta en la que se comprometen a hacer más, aunque no ofrece demasiadas medidas concretas. Eso sí, los firmantes, entre los que figura España, reconocen que los niveles de inversión actuales son inadecuados para cumplir con las metas fijadas internacionalmente y animan a explorar nuevos enfoques para financiar infraestructuras sostenibles.

De hecho, el documento subraya la importancia central del agua para el cumplimiento de muchas otras metas de desarrollo y aboga por una mayor cooperación global en este ámbito. En la reunión de la Asamblea General intervinieron varios jefes de Estado y de Gobierno, vicepresidentes y decenas de ministros, que en general explicaron sus esfuerzos a escala nacional y reiteraron su compromiso con los objetivos fijados de cara a 2030.

El peligro del cambio climático

Se calcula que algo más de un tercio de la población del mundo vive en regiones donde escasea el agua y que para 2050 más de la mitad de los habitantes del mundo puede estar en riesgo por ese motivo, con la desertificación afectando ya para entonces el medio de vida de casi 1.000 millones de personas en un centenar de países. “La intensa escasez de agua puede desplazar hasta 700 millones de personas para el 2030”, ha advertido Bokzir.

Según denuncia el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), para 2040 uno de cada cuatro niños del mundo vivirá en zonas con carencias extremas de agua. Por otro lado, el cambio climático también parece estar haciendo aumentar la frecuencia e intensidad de las inundaciones, que tienen graves impactos en los sistemas de suministro y de contaminación del agua.

Teniendo en cuenta derecho legal de todos al agua potable segura universalmente reconocido, la comunidad internacional debe enfocarse en implementar plenamente este derecho fundamental para todos en el planeta, ha explicado Munir Akram, presidente del Consejo Económico y Social de la ONU. En este sentido, y dado que el 40% de la población mundial vive en cuencas hidrográficas compartidas, Akram ha enfatizado la importancia de una cooperación transfronteriza eficaz, y afirmó que sin ella “el desarrollo sostenible inclusivo se ve severamente restringido y el potencial de amenazas a la paz y la seguridad se reduce”.

En cualquier caso, por ahora el mundo está muy lejos de alcanzar el ODS 6. Tal y como ha explicado la secretaria general adjunta de la ONU, Amina Mohammed, el ritmo actual de progreso tendría que cuadriplicarse para cumplir con el plazo de 2030. Por eso, Mohammed ha instado a los países a utilizar sus planes de recuperación pandémica para invertir en los ODS y abordar el acceso desigual al agua y el saneamiento cuanto antes si se quiere evitar “un fracaso global”.

Uno de cada cinco niños no tiene agua para sus necesidades diarias

En todo el mundo, 450 millones de niños, viven en zonas donde la vulnerabilidad hídrica es alta o extremadamente alta, según un nuevo análisis publicado por UNICEF. Esto significa que uno de cada cinco niños en el mundo carece de agua suficiente para satisfacer sus necesidades diarias.

El análisis, que forma parte de la iniciativa Water Security for All (Agua segura para todos), describe las zonas donde los riesgos de que se produzca una escasez física de agua se combinan con unos niveles deficientes de los servicios de agua. En África Oriental y Meridional se registra la mayor proporción de niños que viven en estas zonas, ya que más de la mitad –el 58%– tienen dificultades para acceder a una cantidad suficiente de agua cada día. Le siguen África Occidental y Central (31%), Asia Meridional (25%) y Oriente Medio (23%).

La crisis mundial del agua no está simplemente por llegar, ya está aquí, y el cambio climático no hará más que empeorarla”, ha explicado la Directora Ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore. “Los niños son las mayores víctimas. Cuando los pozos se secan, los niños son los que faltan a la escuela para ir a buscar agua. Cuando las sequías disminuyen el suministro de alimentos, los niños sufren desnutrición y retraso en el crecimiento. Cuando hay inundaciones, los niños contraen enfermedades transmitidas por el agua. Y cuando los recursos hídricos disminuyen, los niños no pueden lavarse las manos para combatir las enfermedades”.



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