Parque Víctor Jara, cómo convertir un zanjón en una esponja de lluvia y un parque para todos los ciudadanos

Parque Víctor Jara, cómo convertir un barranco en una esponja de lluvia y un parque para los ciudadanos

Parque Víctor Jara, cómo convertir un barranco en una esponja de lluvia y un parque para los ciudadanos

La ciudad de Santiago de Chile transforma en un parque inundable un entorno degradado que durante décadas causó problemas a la ciudad. Permitirá regular las aguas de lluvia y entrega a los ciudadanos un lugar de uso y disfrute al aire libre


Gabriela Lucero | Corresponsal en Chile
Santiago de Chile | 12 noviembre, 2020


Durante muchos años el mítico Zanjón de la Aguada no sólo ha sido testigo de la ajetreada vida de miles de vecinos del Santiago más popular, sino que ha sido la arteria que ha conectado a la ciudad de sur a norte, llevando en su camino miles de historias de tragedias y pobreza. Hoy, ya es evidente su nueva cara y también la de su entorno.

Las áreas verdes urbanas son piezas fundamentales para mejorar el bienestar de la población urbana, especialmente en grandes ciudades. Sin embargo, en la Región Metropolitana de Santiago, el aumento explosivo de viviendas en los últimos 40 años, sobre todo de las llamadas viviendas sociales, generó una considerable reducción de espacios para el desarrollo de áreas verdes.

Esto es más evidente aún en la zona sur de Santiago, donde se concentran las comunas con mayor vulnerabilidad social y económica, mientras que hacia el sector oriente de la ciudad, la diferencia en cuanto a infraestructura verde es notoria.

Vista parcial del parque inundable Víctor Jara en Santiago de Chile

Aun así, es innegable también cómo en la última década ha habido un alza en la construcción de grandes obras definidas por el Estado, las cuales impactan positivamente a las comunidades donde se instalan.

“El parque evita los daños de inundaciones en un sector céntrico de Santiago y además tiene impactos positivos en la calidad de vida de las personas y en la recuperación urbana”

Tal es el caso del Parque La Hondonada en Cerro Navia; los Parques André Jarlán y Pierre Dubois en Pedro Aguirre Cerda y el Parque Inundable Intercomunal Víctor Jara, que se instala en las comunas de San Joaquín y San Miguel, todas ellas grandes obras de infraestructura, las cuales han potenciado la vida comunitaria y dado un nuevo impulso a los barrios.

El Parque Inundable Intercomunal Víctor Jara se encuentra aún en proceso de construcción y se trata de un proyecto de aguas lluvias [aguas pluviales], cuya finalidad es aliviar al Zanjón de La Aguada (cauce natural que recorre varias comunas de la ciudad y que finaliza en el río Mapocho), evitando las inundaciones que se producen por los desbordes, debido a la falta de evacuación del tramo abovedado del zanjón.

Este parque tiene una extensión de 4,7 kilómetros de largo, y en él se da una continuidad de áreas verdes y espacios públicos con equipamiento deportivo y recreativo, a los cuales se podrán asociar futuros proyectos inmobiliarios de recuperación urbana en sectores aledaños, además de paseos peatonales y ciclovías.

Una obra que, según el director nacional de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas, Claudio Darrigrandi, “genera el beneficio de evitar los daños de inundaciones en el área urbana de un sector céntrico de Santiago, pero, además, tiene impactos positivos en la calidad de vida de las personas y en la recuperación urbana de un sector ubicado estratégicamente en el extremo sur del centro histórico de Santiago”.

Más áreas verdes en la zona sur

San Joaquín y San Miguel son las comunas que cubre el Parque Inundable Intercomunal Víctor Jara, una obra que según el arquitecto Jaled Chauriye, de la Dirección de Desarrollo Urbano e Infraestructura de la Municipalidad de San Joaquín, “funciona cuando el Zanjón de la Aguada actual supere su capacidad para conducir aguas lluvias. Éstas son vertidas al parque, donde son retenidas y devueltas al zanjón, de manera más paulatina evitando las inundaciones en los sectores aledaños a éste”.

Vecinos pasean por el parque inundable Víctor Jara, en Santiago de Chile.

Es decir, que el parque podrá inundarse controladamente, conduciendo las aguas de lluvia en diferentes niveles, pues “dichos sectores están calculados para inundarse de tres a cuatro días, con un período de retorno de uno a dos años en su cota mínima hasta 100 años en su cota superior”, explica el arquitecto del Municipio de San Joaquín.

Esto, entonces, permite en el periodo invernal captar las aguas lluvias en forma controlada, evitando las inundaciones de calles y viviendas aledañas, mientras que, en el periodo estival, proporciona un lugar de esparcimiento y recreación para las y los vecinos de las comunas del sur de la capital.

Pero el Parque Inundable Intercomunal Víctor Jara impacta especialmente en la calidad de vida de sus vecinos. “En el ámbito social, en primer lugar, deja atrás definitivamente el estigma para la población cercana a este cauce, vinculada a tomas de terreno y botaderos ilegales de basura, y se constituye en una gran obra de áreas verdes, disminuyendo de forma significativa la brecha que existía en esta materia para las comunas del sur de la capital”, enfatiza Claudio Darrigrandi, director nacional de la DOH.

Vista del mural alusivo al músico Víctor Jara en el parque de Santiago de Chile que lleva su nombre.

Por ello es que, además, se le ha querido dar un valor cultural extra a este parque, instalando, en un tramo de la obra, un mural que hace énfasis a la flora y fauna chilena, como así también a la cultura popular, rindiendo homenaje al cantautor Víctor Jara con un mural llamado El árbol de Víctor. Además, próximamente se instalará una escultura del cantautor, que demuestra el papel que desempeña la cultura en la transformación de espacios urbanos.

La construcción del Parque se ha dividido en cinco etapas. A la fecha ya se han desarrollado, en su totalidad, las dos primeras y, actualmente, la tercera de ellas presenta un avance físico de un 81%.

“Considerando esto, podemos decir que el proyecto del parque tiene un avance de un 76%. Con la etapa tres terminada, lo que ocurrirá en el próximo año, se pondrá en operación una obra hidráulica de 121 m3/s, que complementará al tramo abovedado que tiene una capacidad de 94 m3/s, con lo cual habrá un sistema capaz de portear, en su totalidad 215 m3/s, y un parque de 3,5 kilómetros de longitud”, explica Darrigrandi.

Vista área de las obras del parque inundable Víctor Jara, en Santiago de Chile.

Sin embargo, concluidas las dos primeras etapas, la comunidad circundante al parque manifestó su disconformidad por el resultado paisajístico de la intervención urbana, lo que se tradujo en la percepción de un espacio poco provisto de equipamiento urbano y paisajístico.

“Producto de esta situación los municipios (San Joaquín y San Miguel), en representación de la comunidad, plantearon ideas de mejoras y complementos de los espacios del proyecto, principalmente de los tramos construidos. La adecuación del proyecto de paisajismo tendría como principal objetivo lograr revertir dicha percepción, mejorando la propuesta de paisajismo original, desarrollando un proyecto más acabado, que fuera parte del proyecto original “corredor verde inundable”. Dicha etapa fue recepcionada en el año 2019”, explica Jaled Chauriye, de la Dirección de Desarrollo Urbano e Infraestructura de la Municipalidad de San Joaquín.

¿Parque Inundable o esponja?

El Parque Inundable Intercomunal Víctor Jara comprende 41 hectáreas en 4,7 kilómetros de extensión, y una de sus principales características es ser una “esponja”, es decir, que su vegetación puede soportar una gran crecida de sus aguas, provenientes del mítico Zanjón.

Sin embargo, para Rosa Chandía Jaure, arquitecta especializada en temas de sustentabilidad y medio ambiente, “las obras hidráulicas de este parque no actúan realmente como una esponja, porque sus superficies de almacenamiento de agua están impermeabilizadas. En ese sentido, el espacio está entendido más como una obra de protección de la ciudad frente a los desbordes del río, a través de la construcción de piscinas de acumulación, para una posterior descarga controlada del excedente de agua”.

 

Para Chandía, “se piensa en el agua lluvia urbana como un problema a resolver y no como una oportunidad para aprovechar, de mejor manera, la opción de acumular e infiltrar el agua, especialmente en el contexto de sequías en el cual vivimos en la zona central de Chile en los últimos años”.

Además, destaca la intención de repensar este espacio para la ciudad, desde la consideración de las opiniones de los usuarios del lugar; la adaptación al cambio climático; la reducción del consumo de agua y la conformación de espacios públicos confortables para las personas.

“En un momento, cuando surgió la idea del Parque Inundable, fue, sin duda, un aporte valioso para la ciudad, que incorporó una nueva funcionalidad a los espacios públicos urbanos de Santiago.  Ahora es necesario avanzar en entregar mayor complejidad a las relaciones que se pueden producir en este espacio público, para agregar valores ambientales, ecológicos y sociales a las áreas verdes.  Es una oportunidad para reconectarnos con el territorio natural que existía antes de que la ciudad fuera impermeabilizada”, finaliza la profesional especializada en temas de sustentabilidad.



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