Proyecto Nilus: un laboratorio del agua en los Andes Chilenos

Proyecto Nilus: un laboratorio del agua en los Andes Chilenos

Con una mezcla de técnicas ancestrales del Himalaya y tecnología, un equipo de profesionales chilenos creó una herramienta para almacenar el agua del invierno, para su uso en los meses más secos, imitando artificialmente el funcionamiento de los glaciares


Sin duda, en el mundo de la industria 4.0 y la industria X, el cambio climático exige una mirada más holística y retomar ideas ancestrales de distintos lugares del mundo que permitan a las poblaciones conectarse con fuentes de agua. La siembra y cosecha del agua en los Andes peruanos es un ejemplo de ello.

En Chile, hay varios casos también, como el trabajo de las comunidades aymaras para rescatar los bofedales. En esa búsqueda, nos encontramos con Nilus, un proyecto que mezcla la tecnología con las técnicas ancestrales del Himalaya para la conservación de agua en forma de hielo cónico utilizadas por un equipo liderado por Sonam Wangchuk.

Su nombre técnico es Ice Stupa y son estructuras que “permiten almacenar el agua generada durante las precipitaciones de invierno en estos sistemas que replican el funcionamiento de los glaciares, pero de forma artificial, para utilizarla durante los meses estivales”, explica Felipe Cáceres Montecinos, especialista en Sustentabilidad del proyecto Nilus.

Actualmente, este es el estado del Ice Stupa ubicado en el Cajón del Maipo.
Actualmente, este es el estado del Ice Stupa ubicado en el Cajón del Maipo.

Fue precisamente esta idea la que está replicando en el país un grupo multidisciplinario conformado por glaciólogos, geólogos, ingenieros hidráulicos e informáticos. “A principios del año 2020, tuvimos conocimiento de estas acciones e inmediatamente nos sentimos inspirados como equipo. Desde nuestro punto de vista y capacidades, contamos con un fuerte componente y formación en el área de las tecnologías, por ese motivo, estudiamos la manera de contribuir y agregar valor a la propuesta”, precisa.

Fue así como sumaron a más de 40 personas que iniciaron el proyecto Nilus, como una respuesta a la crisis hídrica, basada en la propia naturaleza. “En el territorio chileno, nuestro equipo de profesionales visualizó las posibilidades de retomar estas propuestas de soluciones y de aplicar tecnologías complementarias y a la vanguardia, capaces de nutrir el desarrollo y la ejecución del proyecto, con vistas a poder replicar dicha solución en distintos puntos del país y del resto del mundo”, cuenta el especialista.

De esa manera, en los meses del invierno de 2020 se ejecutó el primer piloto del proyecto Nilus, en un área del Cajón del Maipo, muy próximo a Santiago, la capital chilena.

Exitoso pilotaje

El Parque Arenas está situado en uno de los valles de la Cordillera de los Andes, donde escurren las aguas de los esteros que nutren el río Maipo, una de las principales fuentes de abastecimiento de agua dulce de la población de Chile central. Precisamente allí este equipo inició un proceso de captación de agua, que fue reconducida ladera abajo, por gradiente gravitacional, permitiendo la aspersión de pequeñas partículas de agua. “Estas partículas se congelaron sobre una estructura diseñada para soportar y dar forma al Ice Stupa, debido a la presencia de la isoterma cero en el área de pilotaje”, comenta el profesional de Nilus.

Con un resultado satisfactorio, pudieron generar un Ice Stupa de aproximadamente seis metros de altura, lo cual equivale a 50 m3 de agua almacenada. “Congelar el agua que escurre en el invierno como un cono hace que se derrita de forma más lenta, pudiendo ser aprovechada durante la primavera y el verano. Esto fue justamente lo que ocurrió con nuestro prototipo, el cual se mantuvo estable durante casi dos meses de la primavera, soportando incluso jornadas donde tuvimos la presencia de olas de calor significativas”, sostiene el especialista.

Luego de esta etapa piloto, el proyecto Nilus tiene proyectadas tres etapas de desarrollo. “En primera instancia, se desarrollará un modelo de IA escalable, que permitirá definir los puntos óptimos de implementación de las Ice Stupas, junto con conocer en detalle la eficiencia de su operación, en función de los datos geoclimáticos”, afirma Felipe Cáceres.

Como segunda etapa, se evaluará la factibilidad de implementación en distintos puntos de la cordillera en Chile y en el mundo, en cuanto a los valores geomorfológicos que permitan encontrar isotermas cero grados. Por último, “este desarrollo buscará estimar y proyectar el impacto de esta tecnología en la protección de glaciares. Cabe destacar que el uso de la inteligencia artificial nos permite correr modelos atemporales”, añade.

En tanto, la siguiente etapa de implementación tiene como objetivo la construcción del primer parque hídrico del país, compuesto por 50 Ice Stupas de aproximadamente 20 metros de altura.

Como define Cáceres, este es “un verdadero laboratorio en la precordillera, que permitirá el levantamiento y el análisis de información geoclimática local, para desarrollar modelos de implementación y operación de estos parques hídricos y posterior escalabilidad tanto a nivel nacional como global”.

Ice Stupa.

En búsqueda de financiamiento

Nilus tiene una característica diferenciadora por sobre otros proyectos y es su flexibilidad de almacenamiento, el que dependerá principalmente de la disponibilidad de agua para almacenar y, por otro lado, de los requerimientos aguas abajo y los objetivos específicos que se busquen en las áreas de aplicación. Por ello, la demanda hídrica a cubrir puede ser variada, aunque Cáceres estima que “con un parque de 50 Ice Stupas, se podrán generar flujos de aproximadamente 25 lts/seg durante tres meses, lo que permitirá abastecer cerca de 12.000 personas, solo por mencionar una referencia”.

En el Parque Arenas, en uno de los valles de la Cordillera de los Andes, fue instalado el piloto de Ice Stupa.
En el Parque Arenas, en uno de los valles de la Cordillera de los Andes, fue instalado el piloto de Ice Stupa.

Por ello, en la actualidad el equipo multidisciplinario está en la búsqueda de financiamiento de USD$ 3MM para el desarrollo de la etapa de investigación, que tiene una duración de un año y medio. Esto les permitirá pasar de un nivel de madurez tecnológica de TRL5 a TRL7, es decir, desde la validación de la tecnología en un entorno relevante a una demostración del prototipo en un entorno operativo.

Si bien este proyecto tiene como foco principal aumentar la eficiencia del recurso hídrico, que permite tener disponibilidad de agua en temporadas en las que este escasea, para mitigar la escasez hídrica, construir grandes masas de hielo también “tendrá un efecto sobre las temperaturas en los ecosistemas locales”, lo que “sumado a la inclusión de tecnologías basadas en IA, permitirá hacer una gestión hídrica y climática”, dice Felipe Cáceres.

Por ello, en Nilus creen que, además, este proyecto puede ser una acción importante para combatir la sequía y el cambio climático. “Si trabajamos juntos, en conciencia, con respeto, humildad, sin prejuicios, sin egos, y priorizando el cuidado de nuestro planeta para nuestras generaciones futuras, estamos convencidos que acciones como éstas, en comunión con los más jóvenes y niños y adultos, empresas, gobiernos, tendrán un efecto multiplicativo y consecuentemente un impacto mayor”, sostiene. En ese sentido, dentro de los objetivos del proyecto está el ser una herramienta que permita generar una transformación cultural sobre el cuidado del agua.


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