Las represas almacenan esperanza para mitigar las inundaciones

En un futuro asediado por las inundaciones, las represas de los ríos podrían actuar como barreras para impedir que millones de personas padezcan los efectos de estos fenómenos extremos. Los autores de la investigación piden que se tomen en cuenta sus beneficios en las futuras proyecciones, eso sí, sin olvidar sus desventajas


Las alteraciones en la variabilidad, distribución e intensidad en los eventos de precipitación arrastrarán unas 132 millones de personas a sufrir inundaciones para el año 2030, una cifra que se podría multiplicar por cuatro para finales de este siglo, según diversos estudios.

Ante este escenario, las organizaciones internacionales se han lanzado en la búsqueda de estrategias y medidas que puedan mitigar el impacto de estos fenómenos, obviando que unas de las herramientas más efectivas han estado entre nosotros desde hace varias décadas evitando en silencio que muchas inundaciones llegasen a consumarse.

Según un estudio publicado en la Nature Communications, esos aliados se corresponden con las miles de represas que dividen casi el 77% de los ríos de este planeta y con las más de 3.700 grandes presas que se esperan construir durante los próximos años.

“Estudios previos sobre predicción de inundaciones han descuidado el papel de las represas debido a la escasez de datos o a las dificultades que suponía su implementación a la escala de los modelos más globalizados”, señalan los autores del estudio.

“Los pocos estudios que han tenido en cuenta las presas y/o la protección contra inundaciones han subrayado la importancia de considerar los cambios inducidos por las represas en las características del flujo de los arroyos en el modelado de peligros por inundaciones”, añaden los expertos.

Considerando modelos hidrológicos, como el H08, sobre los distintos escenarios de emisiones, los expertos descubrieron que las poblaciones expuestas a inundaciones se redujeron un 16,3% de media en un escenario de bajas emisiones entre el 2006 y el 2099, y un 12,8% en otro de altas en comparación con aquellas simulaciones en las que no estaban consideradas las presas.

De media, esto significa que unas 9,1 millones de personas podrían expuestas a las inundaciones en comparación las 7,2 millones que lo podrían estar en escenario con represas y bajas emisiones. Mientras, en un escenario de altas emisiones, las cifras se podrían elevar 15,3 y 13,4 sin y con represas, respectivamente.

Del mismo modo, centrándose en 14 cuencas fluviales y en el último periodo del siglo 21, los investigadores hallaron que las inundaciones podrían ocurrir una vez cada 107 años en un escenario de bajas emisiones y con represas, y una vez cada 79 en el mismo escenario, pero sin represas.

Presa en el río Bidasoa en el municipio de Elizondo (Navarra).

En el escenario de altas emisiones, las inundaciones podrían ocurrir una vez cada 59 años con represas y una vez cada 46 sin estas estructuras. “En la mayoría de las cuencas hidrográficas, las represas redujeron tanto la frecuencia de las inundaciones como la extensión de las áreas inundadas”, añaden los autores.

Ante estos resultados, los investigadores señalan que se requerirá la construcción de más represas no solo para evitar posibles inundaciones, sino también para almacenar más agua cuando esta se convierta en escasa. No obstante, recuerdan que las represas ejercen un papel negativo en los ecosistemas al impedir, por ejemplo, el paso de sedimentos hacia las zonas más bajas del rio o por dividir ecosistemas enteros.

“Dados los muchos impactos ambientales y sociales negativos de las represas, se necesitan evaluaciones integrales que consideren tanto los beneficios potenciales como los efectos adversos para el desarrollo sostenible de los recursos hídricos”, concluyen los autores.



Se adhiere a los criterios de transparencia de

Archivado en:
Otras noticias destacadas