Secuelas del tifón Rai: millones de personas sin agua en Filipinas

Secuelas del tifón Rai: millones de personas sin agua en Filipinas

Casi 7 millones de personas en Filipinas están luchando para recuperarse del tifón Rai que arrasó el mes pasado el centro-sur del país. Oxfam pide una respuesta humanitaria urgente para llevar comida y agua a la región


Exactamente un mes después de que el tifón Rai tocara tierra en Filipinas, la situación está muy lejos de mejorar en la zona centro-sur del país, la más afectada por las fuertes lluvias y vientos que en diciembre dejaron cerca de 400 víctimas mortales y casi un millón de desplazados. Rai, el más devastador de los 15 ciclones tropicales que han azotado el país este año, fue según Naciones Unidas especialmente virulento debido al aumento de las temperaturas derivado del cambio climático y ha dejado a millones de personas sin comida ni agua. Según alerta Oxfam, se necesita urgentemente financiación humanitaria para proporcionar estos alimentos y agua potable cuanto antes, además de ayudar a las personas a reconstruir sus hogares, cultivos y negocios.

“Nuestro personal informó haber encontrado personas pidiendo restos de comida y agua en las ciudades más afectadas de Filipinas. Mientras el resto del mundo comienza un nuevo año con esperanza, casi siete millones de personas, más que toda la población de Dinamarca, luchan por aceptar el daño o la destrucción de sus hogares y la pérdida de sus principales ingresos. Cerca de 390.000 agricultores y pescadores han visto sus cultivos arrasados, sus barcos de pesca aplastados o su ganado muerto o perdido. Se han quedado sin nada”, ha asegurado el director de Oxfam en Filipinas, Lot Felizco.

Además de la necesidad de ayuda humanitaria urgente, esta agencia internacional también advierte sobre la necesidad de reflexionar sobre los daños a más largo plazo, debido a la destrucción de cultivos e infraestructura. Muchas canalizaciones de agua potable han sido dañaladas, se han perdido más de 420.000 hectáreas de tierra a causa de las inundaciones provocadas por las tormentas y hasta 925.000 viviendas han resultado destruidas. De hecho, los cultivos básicos para la población como el arroz, el coco y la caña de azúcar han desaparecido en algunas regiones del país.

La industria pesquera de Filipinas ha perdido más de 48 millones de euros en barcos de pesca, aparejos y ganado, mientras que las pérdidas en cultivos agrícolas y tierras de cultivo se estiman en casi 200 millones de euros. Además, se prevé que los daños a viviendas, carreteras e infraestructuras de agua y electricidad le cuesten al país más de 300 millones de euros en reparaciones.

Los responsables de Oxfam consideran que los fenómenos meteorológicos extremos como el tifón Rai son una advertencia de lo peor que se avecina, por lo que ha aprovechado la terrible situación de Filipinas para recordar que las conversaciones sobre el clima de la COP26 mostraron «un desprecio atroz por el plan financiero necesario para compensar a países, como Filipinas, por las pérdidas y los daños causados por el cambio climático». Por eso, Oxfam ha instado a los países ricos que contaminan a cumplir sus promesas no solo de reducir las emisiones de carbono para evitar un aumento catastrófico de la temperatura global por encima de 1,5 °C, sino también de aumentar la financiación para la mitigación y la adaptación de los países más pobres.

Aumento de la pobreza

Muchos expertos señalan que los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el clima, que se han visto agravados por las consecuencias económicas de la COVID-19 y las desigualdades existentes, han empujado a millones de personas vulnerables en Filipinas al borde del hambre y la pobreza. En 2021, más de 26 millones de personas, casi una cuarta parte de la población, ya vivía por debajo del umbral de la pobreza, con familias de cinco personas ganando menos de 200 euros al mes. De hecho, una encuesta realizada en septiembre de 2021 encontró que 2,5 millones de filipinos pasaron hambre al menos una vez en los tres meses anteriores.

Tifón rai
Área afectada por el tifón Rai en la ciudad de Surigao, sur de Filipinas | Foto: EFE, Greenpeace

Petronilo Bohol, de la aldea de Malitbog, en el sur de Leyte, que depende de la pesca para ganarse la vida y ya había sido golpeado por otras dos tormentas antes de que Rai detalla a Oxfam cómo vivió el último temporal. “Vivimos aquí porque nuestro único sustento proviene del mar. Sacamos todos los botes por seguridad, pero las olas aún los alcanzaban y llegaban a las carreteras. El tifón Rai era más grande y fuerte que los dos anteriores», asegura. «Durante la tormenta] nos amontonamos en nuestro baño pensando que sería nuestro final. Al día siguiente, salimos a la nada. Mis herramientas mecánicas se han ido. Incluso mi barco desapareció», explica Ramón Cabarrubias, otro vecino de la localidad.

Oxfam, junto con ocho socios locales, ya ha llegado a más de 38.000 personas en las comunidades más afectadas de la provincia de Leyte, proporcionándoles agua, paquetes de alimentos, materiales de reparación de viviendas, kits de higiene, kits para dormir y sistemas de electricidad basados en energía solar. Sin embargo, la organización humanitaria asegura que necesita al menos 4 millones de euros más para poder ayudar realmente a la población de esta región de Flipinas.



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