Un vertido de diésel amenaza los ecosistemas fluviales de la Siberia ártica

Un vertido de diésel amenaza los ecosistemas fluviales de la Siberia ártica

Las autoridades de la ciudad siberiana de Norilsk han declarado el estado de emergencia después de que un vertido de 20.000 toneladas de combustible diésel se filtrase al río Ambárnaya tras el colapso de un tanque por el deshielo del permafrost


El Ártico ruso afronta su mayor desastre ambiental en décadas. Un vertido de 20.000 toneladas de combustible diésel flota ahora mismo sobre el río Ambárnaya, que desemboca en el Ártico junto a la ciudad de Norilsk, en Siberia. Junto a esta ciudad, la capital del níquel rusa, hay una central térmica que guarda varios tanques de este combustible para evitar interrupciones en la producción de energía. Aunque las autoridades aún investigan lo sucedido, al parecer uno de esos tanques sufrió importantes daños por el descongelamiento del permafrost en la zona, un problema que puede tener importantes consecuencias a medio plazo.

La fuga se produjo el pasado 29 de mayo, pero el Gobierno ruso no han informado de lo sucedido hasta esta semana. La importancia del vertido ha hecho que las autoridades locales de Siberia hayan declarado el estado de emergencia y ya haya sobre el terreno cientos de efectivos desplegados para intentar contenter el avance del combustible hacia la desembocadura del río. Por el momento, se ha construido una presa flotante que ha conseguido bloquear el vertido en una zona relativamente estable del cauce fluvial, aunque los especialistas pueden tardar ente 10 y 15 días en extraer todo el combustible del río.

Las imágenes son impactantes. Manchas de agua de color rojo carmesí se extienden varios kilómetros a lo largo del río. La rama rusa de la organización ambiental WWF ya ha alertado que existe un gran riesgo de que, a pesar de los esfuerzos, el vertido acabe llegando llegue al lago Pyásino, que desemboca en el mar de Kara, parte del Océano Ártico. Esta zona es una importante reserva de flora y fauna ártica, con una gran cantidad de especies protegidas, como los esturiones siberianos.

Según apunta en un comunicado el conglomerado minero ruso Norilsk Nickel, propietario de la instalación desde la que se ha filtrado el combustible, el tanque sufrió daños estructurales cuando los pilares que lo habían “mantenido en su lugar durante 30 años sin dificultad” comenzaron a hundirse. De hecho, la ciudad entera de Norilsk y gran parte de los asentamientos rusos en Siberia están construidos sobre el permafrost y su infraestructura está amenazada por el derretimiento del hielo causado por el cambio climático.

“Podría haberse producido un descongelamiento debido a las temperaturas anormalmente suaves durante varios veranos, lo que ha podido provocar el hundimiento parcial de los soportes de base”, asegura la empresa. Los científicos llevan años alertando de que las capas de permafrost, que son terrenos que permanecen completamente congelados durante al menos dos años consecutivos, están acelerando su ritmo de descongelación como consecuencia de las cada vez más altas temperaturas planetarias.

En cualquier caso, la compañía Norilsk Nickel ya ha sido culpable de otros derrames en el pasado. En 2016 admitió que varios contaminantes de una “presa de filtración” en su planta siberiana habían acabado virtiéndose a otro río local, coloreándolo de rojo brillante. En esa ocasión, fueron multados con menos de 1.000 dólares por el incidente.



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