Una implacable sequía estrangula al río Paraguay - EL ÁGORA DIARIO

Una implacable sequía estrangula al río Paraguay

La sequía está provocando que el río Paraguay, el más importante del país y principal arteria del segundo río más largo del mundo, el Paraná, se seque hasta unos extremos que no se veían desde hace más de 50 años. Los expertos no esperan que la situación no se revierta hasta finales de año


El río Paraguay constituye una de las principales arterias de América del Sur que, además de suministrar agua cuatro países, se presenta como el principal afluente del río Paraná, el segundo río más largo de esta región. El río Paraguay, por otro lado, realiza la función de río fronterizo entre Argentina y Paraguay, siendo de especial valor para este último pues, al no disponer de salida al mar, de él depende el comercio nacional e internacional.

Sin embargo, el río es a día de hoy tan solo una de lo que fue durante los primeros compases del 2020 debido a una implacable sequía que ha reducido su caudal, sobre todo a su paso por Paraguay, hasta unas cotas que no se veían desde hace más de 50 años.

En concreto, la Agencia Nacional de Hidrología de Paraguay ha emitido un comunicado en el que advierte que el río a su paso por Asunción se encuentra a 47 centímetros por debajo del cero hidrométrico, un registro que supera los 40 centímetros por debajo de ese nivel alcanzados en 1969, la cifra más baja de la que se tenía constancia hasta ahora.

Altura del río Paraguay por Asunción | Foto: Agencia Nacional de Hidrología

En el resto de las localidades donde se mide el caudal del río la situación no es tan desesperante, pero sí crítica ya que en ninguno de los casos se sobrepasa un metro el cero hidrométrico. De entre los ocho puertos que analiza agencia de hidrología, Asunción es el que presenta una situación más delicada.

La Niña, detrás de la sequía

La Niña, al igual que El Niño, es un patrón climático que puede ocurrir en el océano Pacífico cada pocos años.

Según la NASA, en un año convencional los vientos que soplan sobre el océano Pacífico empujan suavemente el agua templada hacia el oeste. Esa agua caliente viaja desde la costa oeste de Sudamérica hasta Indonesia en un movimiento donde el agua templada del fondo sale a superficie para ocupar lentamente el lugar del agua caliente que se ha desplazado.

Durante la Niña, se registran fuertes vientos que desplazan el agua caliente bruscamente desde el este al oeste, provocando que grandes cantidades de agua fría se desplacen hacia la superficie. “Esa agua fría está unos pocos grados más fría de lo normal, lo suficiente como propiciar un cambio en el sistema climático mundial”.

En la Niña, la costa oeste de America se llena de agua fría que no emana humedad, por lo que los vientos que se mueven hacia el interior son secos e impulsan sequías | Foto: NASA

El agua caliente es propensa a evaporarse con mayor facilidad, por lo que provocará lluvias allí donde se haya desplazado -Australia e Indonesia- gracias a los vientos húmedos. Mientras, el agua fría impide la evaporación y, sin ella, no se genera la humedad necesaria para que se formen lluvias.

Por este motivo, la Niña genera episodios de sequías tan implacables en algunas partes América latina y Norteamérica, como las megasequías ocurridas en el “Lejano Oeste” entre los siglos IX y XVI.

En enero, el río a su paso por Asunción registró una cifra de 3,28 metros sobre cero hidrométrico que, con el transcurso de los meses, fue decreciendo hasta situarse aproximadamente en el metro entre junio y julio de este año.

La situación empeoró en agosto cuando el nivel cayó a 40 centímetros y no existían perspectivas de lluvias. En apenas un mes, el río se situó por debajo del cero hidrométrico, siendo el 24 de septiembre cuando Paraguay registró su primera cifra negativa.

José Silvero, director de hidrología del Ministerio de Ambientes y Desarrollo Sostenible (MADES), en una entrevista ha declarado que la situación del río Paraguay es también un reflejo de lo que está pasando en sus afluentes.

No obstante, ha querido tranquilizar a la situación añadiendo que “es muy difícil que el río se seque por completo gracias a las reservas de agua subterránea”, aunque ha advertido que esa situación no queda descartada por ahora.

río Paraguay
Un pescador observa el río Paraguay que podría llegar en las próximas semanas a su nivel histórico más bajo, los 40 centímetros por debajo del cero hidrométrico alcanzados en 1969, tras varios meses de precipitaciones escasas y perspectivas similares hasta final de año. | Foto: EFE/Nathalia Aguilar.

Todo se decidirá durante los próximos meses ya que, aunque la Agencia Nacional de Hidrología ha destacado la presencia de lluvias a corto plazo, se prevén que sean escasas y no será hasta diciembre cuando las precipitaciones sean más abundantes.

Hasta ese momento, el río permanecerá en un estado como el actual, donde la escasez de agua ha dejado a la vista piedras volcánicas en la zona del mirador de Ita Pyta Punta, en uno de los barrios ribereños de Asunción. Para muchos se trata de una aparición sorprendente ya que apenas recordaban haber visto antes esas rocas.

Además de las piedras, el río ha dejado florecer la suciedad que transportaba antaño, como bolsas, neumáticos y demás plásticos. No obstante, lo que más preocupa a las autoridades no es la suciedad que en él se almacenaba, sino la oleada de incendios que necesitan del agua para poder extinguirse.

A eso se suma la dificultad de las grandes barcazas para navegar y garantizar la exportación de grano, ya que Paraguay es uno de los principales productores y exportadores de grano y semillas en la región.

Río Paraná, en apuros

El segundo río más largo de América latina se encuentra en una situación. En junio, la NASA capturó esta imagen infraroja del estado del río a su paso por la ciudad portuaria de Rosario, en Argentina.

Por aquel entonces, la Andrés Antico, climatólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, advirtió que el nivel del agua era el peor de los últimos 49 años. Un nivel que, por cierto, se ha mantenido hasta ahora en parte porque no llega agua de sus afluentes, como el río Paraguay.

Río Paraná durante julio del 2019 | Foto: NASA
Río Paraná durante julio del 2020 | Foto: NASA


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