Una jarra de agua, por favor

Una jarra de agua, por favor

Algo tan sencillo de pedir en un restaurante o cafetería como una jarra de agua del grifo avergüenza al 14% de los españoles. Quizá ahora que pasa a ser obligatoria y gratuita su oferta esta demanda se convierta en cotidianeidad

María Santos
Madrid | 5 junio, 2020

Tiempo de lectura: 7 min



La fiebre por las monodosis y las medidas higiénico sanitarias que nos ha impuesto la “nueva realidad” post-coronavirus se han convertido en un eficiente abono para los envases plásticos de un solo uso en todos los ámbitos de la actividad, especialmente en el sector de la hostelería y la restauración.

Sin embargo, la apuesta por la recuperación verde nos ha recordado que esta etapa dorada de los plásticos de un solo uso tiene los días contados, que su florecimiento es coyuntural y que a partir de  julio de 2021 no solo desaparecerán platos, cubiertos, vasos, pajitas de este material poco sostenible.

No solo eso sino que para favorecerla disminución del uso de plásticos España obligará por ley a ofrecer agua del grifo sin coste adicional a los cientes de bares, restaurantes y cafeterías para limitar el consumo de agua embotellada.

Una medida que en la mayoría de los locales ya se cumple por cortesía o costumbre en España y que es obligatoria en muchos países vecinos y en algunas Comunidades Autónomas.

Una alternativa gratuita y ecológica

A diferencia de otros países de la Unión Europea, como Francia o Reino Unido, donde este derecho sí está reconocido por ley en todo el país, en el nuestro, solo las Comunidades de Castilla y León, Andalucía, Navarra y Baleares cuentan con normas que garantizan el acceso gratuito al agua del grifo en hoteles, restaurantes y cafés.

En las demás regiones, servir agua gratuita es cuestión de cortesía o costumbre empresarial, pero no un derecho con cobertura legal del que disfrute el consumidor.

A este respecto, existen establecimientos donde, incluso de manera expresa, ponen carteles indicando que “no se sirve agua del grifo” y, aunque es perfectamente legal en la mayoría del país, no ofrecerlo ha perjudicado más de una vez la imagen del propio restaurante, que no brinda una alternativa gratuita y ecológica al agua embotellada.

En Castilla y León se aprobó esta medida a través de un decreto de 2016, que regula los establecimientos de restauración en la comunidad. Su articulado establece el derecho del consumidor a no ser cobrado por el agua no envasada ni a pagar cuando pretenda usar los servicios del establecimiento.

En las Islas Baleares, la Ley de residuos y suelos contaminados de 2019, establece la obligación para los hosteleros de servir agua del grifo con vasos cuando los clientes la pidan, disponiendo que: «se tiene que ofrecer siempre a los consumidores, clientes o usuarios de sus servicios, la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento, siempre que el ayuntamiento o la empresa suministradora del agua garantice que es apta para el consumo humano y que, por lo tanto, presenta las condiciones sanitarias exigibles».

Navarra, por su parte, incluye la medida dentro del plan autonómico para reducir el consumo de plástico y controlar la producción de residuos y establece la obligación de servir agua del grifo en restaurantes y cafés, y además prohíbe la venta de agua embotellada en locales de la administración pública, excepto en hospitales.

En Andalucía existe un proyecto de ley de promoción de vida saludable, que especifica que las empresas de restauración siempre deberán ofrecer a sus clientes recipientes de agua gratuita y vasos para su consumo.

En otras comunidades la cuestión está siendo estudiada, pero está por desarrollar y aprobarse, como es el caso de Andalucía o algunas ciudades, a través de sus ordenanzas, como Zaragoza, Granada, Madrid o Pamplona.

España ha introducido un impuesto de 0,45 euros por kilo de plástico no reutilizable para reducir su consumo

Convertir en cotidiano algo tan sencillo como pedir una jarra de agua en locales de hostelería y restauración, incluso en los cattering colectivos, será un realidad cuando entre en vigor la Ley de Residuos y Suelos contaminados en el marco de la Estrategia Española de Economía Circular.

Uno de los objetivos esenciales de esta norma es reducir la contaminación por plásticos y por ello se incorpora la gratuidad de agua del grifo en jarras en las cafeterías, bares y restaurantes que además deberán cobrar un precio por cada vaso y tapa del café para llevar a partir del 1 de enero de 2023.

Pese a esta obligatoriedad, en todo caso se podrá optar por agua embotellada aunque el abandono de basura en el medio ambiente conllevará multas de entre 1.000 euros y dos millones de euros, según su gravedad.

El anteproyecto recoge, además, que al objeto de reducir el consumo de envases, las administraciones públicas deberán adoptar las medidas necesarias para reducir el consumo de agua embotellada en sus dependencias.

Entre otras medidas, se insta a las administraciones a instalar fuentes de agua potable en condiciones que garanticen la higiene y la seguridad alimentaria, suministrando agua en envases reutilizables.

Con ese mismo objeto, apunta literalmente el texto, “en los establecimientos del sector de la hostelería y restauración se tendrá que ofrecer siempre a los consumidores, clientes o usuarios de sus servicios, la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento siempre que el ayuntamiento o la empresa suministradora del agua garantice que es apta para el consumo humano y que por lo tanto presenta las condiciones sanitarias exigibles”.

Los hosteleros se muestran sorprendidos por el anuncio del Ejecutivo, dentro de su anteproyecto de ley de Residuos y Suelos Contaminados, y recuerdan que precisamente en hostelería es habitual servir el agua mineral en botella de cristal y no de plástico.

La patronal de hostelería de España ve “exagerada” la decisión del Gobierno de legislar para obligar a bares y restaurantes a ofrecer agua del grifo gratis a sus clientes.

“Eso de obligar a regalar algo lo vemos un poco exagerado y no tiene mucha relación con lo que se está tratando”, ha declarado el secretario general de la entidad, Emilio Gallego.

Además, en la mayoría de establecimientos de España es “una práctica habitual” que el consumidor pueda solicitar agua del grifo sin coste, especialmente en aquellas zonas del país donde ésta tiene buen sabor.

“Nos parece un exceso tener que crear una ley para ese fin, cuando ya es costumbre hacerlo en la mayor parte de los bares y restaurantes”.

Los europeos tienen acceso a agua potable del grifo de calidad

Parlamento Europeo
Impacto económico y ambiental de una botella frente al agua del grifo.

Según un estudio de la Agencia Europa de Medio Ambiente  más del 98,5% del agua potable cumple los estándares establecidos por la Comisión Europea para garantizar la potabilidad.

Sin embargo, una mejora de la calidad del agua y mejoras en el acceso al agua de grifo conseguiría reducir el consumo de agua embotellada en un 17%  y, con ello, evitar que una gran cantidad de plástico se convirtieran en elementos contaminantes de medio ambiente y de la propia salud de ciudadanos y de la biodiversidad.

La Comisión Europea estima que un litro de agua extraída del grifo no llega al medio céntimo, con lo que su precio es unas 500 veces inferior al una botella de ese tamaño que cueste un euro. Además, recuerda que su consumo no contribuye a aumentar las toneladas de plástico de los océanos, como sí hace el líquido embotellado. Y ni siquiera es necesario cargar con ella de la tienda a la casa, solo abrir el grifo.

Directiva UE sobre el agua potable

La directiva europea sobre el agua potable fija los estándares mínimos de calidad del agua destinada al consumo humano (para beber, cocinar o para el uso doméstico) y protege a los ciudadanos de la contaminación. La nueva legislación pretende mejorar la calidad del agua del grifo endureciendo los límites de contaminantes como el plomo, introduce umbrales para disruptores endocrinos y vigila la presencia de microplásticos. En concreto la presencia del plomo se pretende reducir a la mitad.

Si confían más en el agua del grifo, los ciudadanos también pueden contribuir a reducir los residuos plásticos procedentes del agua embotellada, incluyendo la basura marina. Las botellas de plástico son uno de los artículos de plástico de un solo uso que se encuentran con más frecuencia en las playas europeas.

Una mejor gestión del agua potable en los Estados miembros evitará la pérdida innecesaria de agua y contribuirá a reducir la huella de CO2. Así pues, la propuesta supondrá una contribución importante para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 (Objetivo 6) y los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático. El nuevo planteamiento de la seguridad basado en los riesgos ayudará a desarrollar controles de seguridad más específicos en aquellas áreas en que el riesgo sea mayor.

Paralelamente, la Comisión también acelerará la labor de normalización para que los productos de construcción del sector hídrico del mercado interior de la UE, como los depósitos o las tuberías, no contaminen el agua potable.

La intención comunitaria ahora es reforzar la idea de que el agua del grifo tiene tanta o más calidad que la embotellada, no solo a través de campañas informativas, sino endureciendo los requisitos de calidad, instalando más fuentes, colocando puntos de consumo en los edificios públicos, fomentando que bares y restaurantes la dispensen gratuitamente o a un precio reducido y asegurando el suministro a los grupos más vulnerables.

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Una exitosa iniciativa legislativa popular

Desde su origen la propuesta legislativa tiene por objeto garantizar el suministro a todos los ciudadanos  y responde a la primera iniciativa ciudadana europea en lograr sus objetivos: la iniciativa por el derecho al agua, que reunió 1,6 millones de firmas para respaldar la mejora del acceso al agua potable y segura para todos los europeos.

Además, la propuesta pretende fortalecer a los consumidores velando por que los distribuidores de agua les ofrezcan información más clara con relación al consumo, el análisis de costes y el precio por litro, de forma que sea posible realizar una comparación con el precio de la embotellada.

Ello contribuirá a los objetivos medioambientales de reducir el uso innecesario de plástico y de limitar la huella de carbono de la UE, así como a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

 



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